ACTUALIDAD. Crisis de Gobierno en la Sanidad nacional

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El día 3 de diciembre Alfonso Alonso, que venía desempeñando el cargo de portavoz del Partido Popular (PP) en el Congreso de los Diputados, tomaba posesión como titular al frente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, tras la dimisión, el día 26 de noviembre, de Ana Mato.

Alonso, de 47 años, nació en Vitoria, donde se inició como concejal en 1996. Tres años después fue propuesto por su partido como candidato a la alcaldía, cargo que ocupó entre 1999 y 2007. Además de portavoz parlamentario, es presidente del Partido Popular en Álava. Es licenciado en Filología Románica y Derecho, está casado y es padre de cuatro hijos.

Reacciones desde el sector sanitario

Tras conocerse la noticia, Julián Ezquerra, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), consideró que con este nombramiento claramente se busca elevar el nivel político del Ministerio de Sanidad, muy deteriorado por la actuación de Mato. “Es una persona que ha estado al frente de la portavocía del Gobierno e imagino que se rodeará de un grupo de asesores para el año que les queda hasta las elecciones. Creo que se pretende utilizar el Ministerio de Sanidad durante este tiempo para vender sus bondades, pero entiendo que hará poco con el poco tiempo que le queda por delante porque, para cuando se quiera enterar, se tendrá que ir” -ha señalado en declaraciones a EL MUNDO. AMYTS manifestaba en su web su deseo de que el nuevo nombramiento sirva para recuperar el diálogo y solucionar los temas pendientes.

También de AMYTS, la responsable de Atención Primaria de AMYTS, Ana Giménez, en declaraciones a EUROPA PRESS TV, señalaba que el nombramiento de Alfonso Alonso les había dejado “desilusionados” en tanto albergaban la esperanza de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hubiera designado como sustituto de la saliente, Ana Mato, a una persona experta en el ámbito sanitario porque, añade, se trata de una cartera ministerial “claramente técnica”.Giménez subrayaba que a AMYTS le parece “importantísimo” que al frente del ministerio se encuentre una persona que sepa de lo que habla porque si no “ocurre lo que ocurre”, dijo en relación a gestiones políticas anteriores. No obstante, se mostó esperanzada de que Alonso, hasta ahora portavoz popular en el Congreso, sea capaz de cumplir con los compromisos que el ministerio adquirió con el Foro de la Profesión Médica. Entre los retos a los que se enfrenta el nuevo ministro, Ana Giménez destacó la necesidad de conseguir “que no se desmembre más el sistema sanitario público; también, que se cohesione la asistencia sanitaria y los tratamientos de los españoles; y si es capaz, tiene que conseguir que se ponga en marcha una atención al paciente, por ejemplo de la Hepatitis C, de forma homogénea y sostenible para todo el territorio español”.

El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Francisco Miralles, aseguraba que la profesión hubiera “preferido un médico pero bueno, en este caso, al Gobierno le toca decidir y a nosotros ahora nos toca desearle suerte, ofrecerle nuestra colaboración y diálogo y exigirle que respete los acuerdos suscritos con el Foro de la Profesión Médica en julio del pasado año”. Miralles señalaba que confía en que el nuevo ministro de Sanidad sea una persona “dialogante” y le ha pedido una financiación “más justa” de la sanidad pública, declaraciones de las que se hace eco EFE (con ecos en el HUFFINGTON POST, LA VANGUARDIAABC, entre otros). Por otra parte, CESM anunció que enviará en los próximos días al nuevo ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, su propuesta sobre la necesidad de llegar a una nueva financiación del Sistema Nacional de Salud (SNS), aprobada por su comité ejecutivo a finales del pasado mes y en la que se contempla el incremento de la aportación del Estado hasta como mínimo el 7,5% del PIB, así como una batería de medidas encaminadas a optimizar el gasto y favorecer por tanto la sostenibilidad de este servicio esencial para los ciudadanos.

Por su parte, Patricio Martínez, presidente de honor de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), no ocultaba a EL MUNDO, su “desilusión” porque la cartera de Sanidad no haya sido “para alguien del ramo”. “Parece que es un nombramiento en clave del PP y de sus necesidades políticas y que no atiende a las necesidades del sector sanitario”, subraya. “Con los primeros espadas que se rumoreaban y que conocen el sector (…), se ha optado por un perfil político y punto”, añade Martínez que, pese a la desilusión, desea al nuevo ministro “la mejor de las fortalezas por el bien del sistema sanitario”. Encima de la mesa, coinciden los especialistas consultados, el nuevo ministro tiene varios asuntos candentes y poco tiempo para tomar decisiones. “Además del problema de las listas de espera, que se han ido acrecentando, o déficits sanitarios importantes, consecuencia directa de los recortes, tiene varios asuntos relacionados con la profesión médica, como la ley de los colegios profesionales, la troncalidad o los acuerdos alcanzados con el foro de la profesión, que siguen en stand by“, señala Martínez.

Primeros movimientos en el Ministerio

Pilar Farjas, secretaria general de Sanidad con Ana Mato, presentó su dimisión tras la toma de posesión de Alonso como nuevo ministro. Según reflejan distintos medios, entre ellos EL PAÍS, Pilar Farjas (Teruel, 1959) ha sido la materia gris del Ministerio de Sanidad que dirigía Ana Mato. Licenciada en Medicina y Cirugía ocupó desde 2011 el cargo de secretaria general, por lo que ha pivotado, entre otras cosas, la reforma sanitaria que en 2012 cambió el sistema de acceso a la sanidad pública y excluyó a los inmigrantes en situación irregular. Antes de la llamada de Mato, Farjas fue consejera de Sanidad de Galicia, donde protagonizó decisiones polémicas, como la de impulsar el ”cataloguiño” o catálogo de fármacos priorizado -con el que la Xunta pasó a financiar solo las medicinas más baratas para cada dolencia-. Una medida que el Consejo de Ministros recurrió ante el Tribunal Constitucional, lo que provocó un enfrentamiento sin precedentes en el ámbito sanitario.

El Consejo de Ministros del 5 de diciembre nombró, como sustituto de Farjas, a Rubén Moreno, parlamentario valenciano de 56 años y doctor en Medicina, que fue presidente del Insalud y director general del Servicio Valenciano de Salud. También ha sido director general del Centro de Investigación Príncipe Felipe y ha trabajado como investigador en varias instituciones académicas, como la Universidad de Kansas (Estados Unidos). Destaca REDACCIÓN MÉDICA que el desembarco de Ruben Moreno en la Secretaría General de Sanidad deja vacante la portavocía del PP en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso, un puesto que ahora deberá cubrir el Grupo Popular. Además, sigue sin saberse quién será el portavoz parlamentario del PP en la Cámara Baja tras la marcha de Alfonso Alonso.

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