ACTUALIDAD. AMYTS en los medios: nuevo éxito de la Asesoría Penal de AMYTS y denunciamos la situación de la Atención Primaria

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Comienza el curso lectivo de la misma manera que terminó el anterior, con un deterioro cada vez más irreparable en la Atención Primaria. La situación vivida en los centros de salud de la Comunidad de Madrid durante los meses de verano ha cumplido las malas expectativas que teníamos en AMYTS si la Consejería de Sanidad no actuaba, tal y como, desgraciadamente, ha sucedido. La falta de refuerzos se ha unido al déficit estructural de médicos que acucia la Atención Primaria y que ya no podemos soportar más.

De esta manera, desde AMYTS hemos seguido siendo referente en los medios de comunicación en la denuncia de esta situación.

Aquí os facilitamos un artículo de EL SALTO donde se recoge la realidad tanto en el C.S Carabanchel Alto como en el C.S Numancia de Vallecas, ambos centros donde hicimos pública la dramática situación que sufren.

EL SALTOSin médicos en septiembre: centros de salud cerrados por las tardes y bajo mínimos en Madrid

Finalizaba mayo cuando la filtración de un plan de contingencia para los centros de salud de la zona centro de Madrid sobrevolaba el espacio público, abriendo la posibilidad al cierre de 41 ambulatorios y despegando la protesta a los puertas de algunos de ellos y llegando a la sede de la Gerencia de la Atención Primaria que fue ocupada para arrancar la promesa de que no se llevaría a cabo este plan de cierres.

Si bien este plan no se ha materializado, el verano de los centros de salud ha venido marcado por la ausencia de médicos y médicas que, en algunos casos, ha llevado hasta los extremos de cerrar tramos horarios por no poder atender a la población. Es el caso del CS Numancia, que ha pasado el mes de agosto con cierres alternos de las tardes, ya que, de los ocho médicos en plantilla, sólo permanecía uno en su puesto. Y comienza septiembre mientras el escenario no ha cambiado, tal y como indican los sucesivos carteles que van colgando en la puerta.

Ana Ceballos, médica de atención primaria del centro e integrante del sindicato médico AMYTS, asegura que “este verano ha sido el peor”. Agotada y sobrecargada, atiende a El Salto entre cita y cita y explica que, además de la ausencia de médicos por la tarde “tampoco hay pediatras por Lo que hay que ver también a niños”. “No se puede seguir haciendo el trabajo de 16 médicos y tres pediatras si solo estamos la mitad. Todo esto hace que estemos todos alterados y viendo que como sigamos así acabaremos como los que se han dado de baja”, alerta.

A finales de agosto del año pasado, y tal y como informaba El Salto, este centro de salud vivió otro escenario de caos, ante la aparición de un brote de coronavirus seguido de la inacción de Salud Laboral de la Consejería de Sanidad, quienes se resistían a cerrar el ambulatorio para su desinfección pese a la detección de hasta ocho casos entre el personal sanitario, con un goteo desde mediados de agosto.

“Actualmente desde julio de los 11 que deberíamos estar estamos dos por la mañana y dos por la tarde, atendiendo en el domicilio, las urgencias, intentando atender las cosas importantes porque hay mucha demora ahora mismo en los especialistas y en las pruebas médicas”, expresa Susana Calvo, médica del CS Carabanchel Alto, donde AMYTS ha puesto una denuncia ante inspección laboral por la situación de colapso. “Aunque el centro parece vacío, detrás de cada puerta se están atendiendo más de 300 consultas al día, tenemos atrasos que llegan al 21-22 de julio y ya no damos más de sí”, sentencia esta trabajadora.

Con esta denuncia, emitida este 2 de septiembre, AMYTS pretende que, de cara a proteger la seguridad y la salud de los trabajadores, el organismo realice una visita presencial y una evaluación de riesgos psicosociales en dicho centro. “La Gerencia de Atención Primaria es conocedora de esta pésima realidad tal y como le hemos trasladado: tras varios días no ha habido ni respuesta ni solución alguna por su parte”, aseguran.

“¿Cómo se puede atender a una población asignada de más de 20.000 personas con apenas dos médicos de Familia por la mañana y dos por la tarde?”, se preguntan desde este sindicato mientras añaden que esto solo es una muestra más de cómo la Atención Primaria en Madrid “está completamente abandonada” y, aseguran, se ha contabilizado una ausencia de hasta el 40% de médicos durante el verano. Situación que no parece mejorar de cara al otoño.

Por su parte, ACTA SANITARIA se ha hecho eco de la grave situación en el C.S Carabanchel Alto y de nuestra denuncia ante Inspección de Trabajo:

AMYTS lleva a la Inspección de Trabajo la situación del Centro de Salud de Carabanchel Alto

La situación del Centro de Salud Carabanchel Alto, que refleja el abandono en el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) mantiene a la Atención Primaria, ha sido denunciada por el sindicato médicos AMYTS a la Inspección de Trabajo, en la esperanza de que, además de que gire una visita al centro para conocer la situación, adopte alguna medida que proteja la seguridad y la salud de los trabajadores. Hace unos días, Acta Sanitaria se hizo eco del SOS lanzado por los médicos del citado centro que, entre otros aspectos, advertían que, desde julio, de los 11 médicos de familia que están en plantilla sólo había dos por la mañana y dos por la tarde: atendiendo domicilios, atendiendo urgencias, intentando resolver mucha demora para derivar a un especialista, con demoras para las ecografías o radiografías… y se preguntaba cómo se podía atender así a una población asignada de 20.000 personas y señalaba se estaban produciendo esperas de más de un mes.

Fuente: Redacción MédicaActa Sanitaria

Además, ACTA SANITARIA se ha hecho eco de nuestro último éxito judicial:

ACTA SANITARIA: AMYTS logra una nueva sentencia por agresión a una doctora

El Juzgado de lo Penal nº 3 de Móstoles ha condenado a una paciente por varios delitos por agredir a una doctora. Afiliada al sindicato médico AMYTS, la profesional fue defendida por la abogada penalista Ana Fernández, de este sindicato desde el que se asegura no va a parar para que ni una sola agresión a médicos no tenga consecuencias penales. En el caso actual se ha condenado a la agresora por un delito de atentado a personal sanitario con pena de seis meses de prisión, por un delito de lesiones con pena de tres meses de multa a razón de cinco euros diarios y por un delito de resistencia con pena de tres meses de multa a razón de cinco euros diarios. Además, la Justicia le ha obligado a indemnizar a la médico con una cantidad de 9.120 euros por las lesiones sufridas. Y señala AMYTS que, hasta el momento, ha conseguido que todas las agresiones a sus  afiliados finalicen con una sentencia condenatoria y con una indemnización por las lesiones sufridas.

Por su parte, REDACCIÓN MÉDICA ha recogido el problema del Covid persistente que ya afecta, por ejemplo, a uno de cada siete adolescentes. Para ello, ha consultado a Julián Ezquerra, secretario general de AMYTS, para aportar soluciones. Esto es lo que ha respondido nuestro secretario general:

Expertos estiman que entre un 10 y un 20 por ciento de los pacientes infectados con Covid-19 desarrollan prolongación de la enfermedad (Covid persistente o ‘Long Covid’) hasta ocho meses después de la infección. En este contexto, Julián Ezquerra, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), explica a Redacción Médica que Medicina de Familia necesitará fichar a unos 400 médicos de Atención Primaria más para consultas exclusivas de pacientes con Long Covid y evitar un aumento en la saturación sanitaria por la pandemia del coronavirus.

Al respecto, Ezquerra señala que la pandemia aún no ha terminado y que no se puede cerrar el número de casos de pacientes afectados por esta nueva patología, por lo que Atención Primaria debería reforzar su servicio dedicado a estos pacientes.

“Primero es necesario definir el concepto de Covid persistente o ‘Long Covid’. Aún se afronta con cierta inquietud porque realmente no sabemos muy bien qué hacer con este grupo de pacientes. Tienen patologías muy variadas que en ocasiones requiere de alguna especialidad concreta. También genera incertidumbre en lo que deriva de las bajas de larga duración”, comenta Ezquerra.

En este hilo, el secretario general de Amyts hace una estimación del número de profesionales sanitarios de Medicina de Familia necesarios para enfrentar esta nueva patología tras la infección del Covid-19.

“Si consideramos que hay entre un 10 y un 20 por ciento de afectados con Covid persistente (500.000 pacientes a atender), y si se asume que cada paciente necesitará una consulta cada dos meses, lo que significa el orden de 3 millones de consultas al año, con esta cifra a groso modo, se necesitarán 400 médicos de Familia dedicados exclusivamente a este grupo de pacientes”, calcula el experto.

Ezquerra, sin embargo, manifiesta que la “realidad” en el sistema sanitario es otra. “Si dividimos el número de casos de afectados por el número de médicos totales realmente no creo que se hagan plazas de Primaria destinadas a los pacientes ‘Long Covid’. Creo que cada médico de Familia tiene que hacerse cargo de los pacientes que le toquen con esta y otras patologías, lo que pasa es que van a caer sobre unas agendas desbordadas, por eso hay que ahondar en incrementar las plazas de Medicina de Familia, no solo por el Covid, sino por toda la agenda pendiente”, agrega.

Respecto a la visibilidad que ha desarrollado Medicina de Familia para enfrentar la pandemia del coronavirus, Ezquerra enfatiza que “solo se ve lo que ocurre en los hospitales”, a lo que define como ‘hospitalocentrismo’.

“Es una tendencia habitual en la política sanitaria. Parece que Sanidad y para el mundo de la Medicina no existe nada más que lo que ocurre dentro de los hospitales, cuando todos sabemos que los centros hospitalarios vienen a resolver aproximadamente un 15 o un 20 por ciento de los problemas de salud de la población. El resto de los problemas sanitarios, el resto de las patologías se resuelven en el ámbito de la Atención Primaria”, reclama el experto.

Además, argumenta que “centrar” una patología como el Covid persistente y “hacerlo” recaer sobre una estructura hospitalaria no tiene mucho “sentido”. “No podemos olvidar que el 90 por ciento de los casos o de las necesidades de los pacientes que tengan Covid persistente van a ser atendidos por los Médicos de Familia en los centros de salud”, sentencia.

Por último, REDACCIÓN MÉDICA ha publicado un nuevo artículo de opinión de Julián Ezquerra, secretario general de AMYTS. A pesar de ello, Ezquerra matiza: «Lo que escribo en esta tribuna es opinión personal, desde la perspectiva de un médico con experiencia clínica y gestora, no es opinión en calidad de secretario general de AMYTS».

Es hora de las propuestas de cambio en el Sistema Nacional de Salud

En anteriores artículos en esta misma tribuna planteaba que el Sistema Nacional de Salud está enfermo, que hay que rediseñarlo y reinventarlo (perdón por las auto citas). También tengo que compartir lo que algún lector me hace ver, que no vale solo con describir lo que pasa, pedir cambios, hacer únicamente descripción de la situación. Hay que proponer, ser valiente y lanzar ideas, abrir debate desde las propuestas.

Por ello, mi intención es entrar en materia, dejar la teoría, el hay que hacer, hay que proponer, y pasar a las ideas y propuestas. Lo haré teniendo como referente una frase de Michael Altshuler: “la mala noticia es que el tiempo vuela. La buena noticia es que eres el piloto”. El tiempo pasa rápido, el deterioro del Sistema de Salud es progresivo y cada vez más rápido. La buena noticia es que lo sabemos, lo reconocemos, lo sufrimos. También que corregir esta deriva está en nuestras manos, las de los profesionales, que debemos “pilotar” el cambio, posiblemente de forma silenciosa, sin protagonismos, solo influyendo para que los gestores y, sobre todo los políticoshagan posible el cambio y que parezca que es idea de ellos.

Una forma más de aplicar una frase que le dije a mi hijo hace años y que más o menos decía así: “tú no sabes aún que te quieres ir un año a estudiar a una Universidad fuera de España”, y así fue, eso sí él siempre decía que se marchaba porque él quería. Pues lo mismo tendremos que hacer con el cambio que necesita nuestro Sistema Nacional de Salud. Hacer el cambio que los profesionales entendamos necesario y que parezca que la idea es de los políticos. Lo que importa para los profesionales es el cambio, las medallas para otros, ese juego se lo dejamos a la política. Y no puedo olvidar algo fundamental, los pacientes. Otros que deben ser actores principales del cambio, con los que se debe contar para pilotar un cambio en el que su participación e implicación es fundamental. Estamos en el siglo de la información accesible, del acceso universal a la información, en el que los pacientes no son personas sumisas, calladas, sobre las que un profesional actúa sin dar explicaciones y obtener consentimiento. Cambio con los pacientes y por los pacientes.

Bueno, al grano. ¿Qué es o debe ser un Sistema Nacional de Salud? Las bases de un Sistema de Salud están muy bien definidas en nuestro entorno, en nuestro país. La propia Constitución establece en su artículo 43 el derecho a la protección de la salud. Posteriormente, en 1986, la Ley 14/1986 de 25 de abril, General de Sanidad desarrolla ampliamente lo que será el Sistema de Salud. En su introducción se dice textualmente: “Es, en efecto, un dato histórico fácilmente verificable que las respuestas públicas al reto que en cada momento ha supuesto la atención a los problemas de salud de la colectividad han ido siempre a la zaga de la evolución de las necesidades sin conseguir nunca alcanzarlas, de manera que se ha convertido en una constante entre nosotros la inadaptación de las estructuras sanitarias a las necesidades de cada época”. Llama la atención que lo que planteo como reinventar, rediseñar, etc., ya viene en el preámbulo de la Ley, dicho de otra manera, pero en el fondo es lo mismo. La adaptación del Sistema a las necesidades cambiantes de la sociedad siempre se hace con dificultad y con tiempos inadecuados. Cuando se plasma en una Ley el cambio, ya se han producido nuevas necesidades, siempre la Ley va por detrás de los cambios sociales.

El Sistema de Salud debe ser “universal”, en el sentido de abarcar las necesidades de cuantos ciudadanos estén residiendo en España, y me atrevo a decir y digo que, sin diferencias entre nacionales o extranjeros, residentes legalizados o irregulares. Esta afirmación la hago sin ninguna intencionalidad política o ideológica, solo basándome en que la Salud Pública, la Salud Comunitaria, depende de la cobertura de todos cuantos residen en España. A título de ejemplo, ¿se podría plantear la no inclusión en el derecho a la asistencia sanitaria a un paciente con tuberculosis por el hecho de no ser español o residente regularizado? ¿No se vacuna a ciudadanos con residencia no regularizada? ¿Se podría dejar sin cobertura a pacientes en riesgo de enfermar, embarazadas, niños o personas vulnerables? Insisto, no es ideología, no es política, es SANIDAD en un país occidental del primer mundo. Por tanto, a mi juicio, el primer tema polémico, para mi es claro: acceso a la sanidad pública para todos los residentes en España.

El Sistema de Salud debe ser financiado de forma adecuada, garantizando la cobertura de sus necesidades, con presupuestos suficientes, finalistas. Nuestro país, miembro de la Unión Europea, económicamente considerado una de las grandes economías mundiales, no puede ni debe tener una financiación del Sistema de Salud que, al menos, sea un % del PIB que supere a la media de los países de la Unión. No podemos permitirnos seguir siendo cicateros a la hora de determinar que partida presupuestaria se destina a la Sanidad. Debemos entender, deben entender los políticos, que la Sanidad es un bien de primera necesidad y, por tanto, estar suficientemente financiado.

Por otro lado, en relación al punto anterior, creo que la Sanidad Pública debe ser financiada por vía de los presupuestos generales del Estado y cotizaciones sociales, sin olvidar que, en determinadas circunstancias, se pueda establecer la coparticipación en su financiación, un tema delicado y espinoso que deberíamos acometer sin miedos.

También es fundamental establecer el modelo de Sistema de Salud. La Ley General de Sanidad lo establece claramente, como lo hace la propia Constitución. Tenemos un modelo de Estado descentralizado, basado en las Comunidades Autónomas y, derivado de ello, un modelo de servicios públicos con competencias delegadas, tanto para Sanidad como para otros servicios, por ejemplo educación.

No voy a cuestionar esto, creo que la cercanía de la gestión es buena, pero no lo es la “excesiva burocratización y clientelismo gestor y político” que ha ocasionado; no lo es ese celo por hacerse diferente, por buscar “diferencias identitarias”; no lo es la falta de cohesión; no lo es la compartimentación de la Sanidad en 17 servicios estancos; no lo es no establecer sinergias entre los servicios; no lo es el abandono por parte del Ministerio de Sanidad de su función de coordinación y liderazgo. En definitiva, descentralización con un claro liderazgo, coordinación y “cogobernanza” entre las diferentes CCAA y el Ministerio de Sanidad.

Otro de los conceptos que debemos definir es el de quien es proveedor de los servicios. Está claro que la financiación, el “pagador”, es público, pero ¿Debe ser exclusivamente público el proveedor de los servicios? Esta pregunta no es fácil de responder.  La propia Ley General de Sanidad establece la participación del sector privado en el Sistema de Salud, siempre bajo la estricta vigilancia y sometimiento a las normas de incompatibilidades vigentes, controles de calidad, etc. Por tanto, el legislador tenía este principio claro desde el inicio. Esta Ley contempla “la vinculación de los hospitales generales de carácter privado mediante convenios singulares, y los conciertos para la prestación del servicio sanitario con medios ajenos, dando prioridad a los establecimientos, centros y servicios sin carácter lucrativo”. Posteriormente, la Ley 15/1997, de 25 de abril, sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud, ahonda y profundiza más en este aspecto.

Sé que es una cuestión muy debatida y con posiciones encontradas lo que hace referencia al punto anterior. Los grandes partidos y los partidos nacionalistas más fuertes han mantenido este modelo en sus diferentes etapas de gobierno, la alternancia de modelos ideológicos en los diferentes gobiernos, ha mantenido este modelo y no se ha cambiado en nada, incluso cuando han dispuesto de mayorías absolutas.

Por tanto, entiendo que hay consenso y apoyo mayoritario en relación a la coexistencia de diferentes modelos de gestión, de participación del sector privado y de la complementariedad de los mismos. Si es cierto que la aparición de nuevos partidos y su irrupción importante en el mapa político, con fuerza suficiente para cambiar la idea de los partidos que podemos llamar tradicionales, está haciendo que se cuestione todo eso. Yo me mojo y digo que a día de hoy no es posible prescindir de estos modelos de gestión y de la colaboración del sector privado. El Sistema de Salud Público en exclusiva no puede hacer frente a las demandas asistenciales que tenemos, que incluso no pueden ser atendidas de forma correcta, en tiempo y forma, con el actual modelo de gestión compartida. Por tanto, mientras no se decida hacer una inversión suficiente, con plazos de tiempo necesariamente largos, con una decisión de consenso, el Sistema de Sanidad Público-Privado está implantado y debe permanecer; lo contrario es poner el riesgo la prestación del servicio.

Para finalizar, hoy termino con este resumen: Sistema Nacional de Salud, universal, descentralizado, bien financiado con presupuestos y cotizaciones sociales, proveedores con sinergias público privadas. Todo ello complicado, posiblemente sin consenso unánime, pero a mi juicio lo que en estos momentos es social y políticamente posible. Sé que será controvertido, qué habrá mucho debate, posturas encontradas. Pero de eso se trata, de poner sobre la mesa la situación, plantear los problemas, sus posibles soluciones y alternativas, siempre desde el respeto a las diferentes opiniones, seguramente más y mejor planteadas que lo que yo pueda hacer. Huyendo de los habituales calificativos despectivos que se hacen a un lado y al otro del espectro político. Fuera los miedos, “pilotemos el cambio”. Continuará.

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