ACTUALIDAD. AMYTS en los medios: impacto de nuestro acto frente a la Asamblea de Madrid, eco de nuestro éxito judicial sobre la carrera profesional a los no fijos…

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Nuestro acto para visibilizar, una vez más, la grave situación de la Atención Primaria trajo un importante impacto mediático en televisión y que te dejamos a continuación:

  • ‘Las Cosas Claras’ informa sobre el acto de AMYTS en defensa de la AP frente a la Asamblea de Madrid

  • ‘120 Minutos’ recoge el acto de AMYTS en defensa de la AP frente a la Asamblea de Madrid

  • María Justicia (AMYTS) explica en EFE el acto en defensa de la AP frente a la Asamblea de Madrid

Por su parte, el programa de Telemadrid ‘Esta Pasando’ contó esta semana con la presencia de Silvia Durán, médico de Familia y coordinadora de Delegados de AMYTS, en su mesa de expertos:

Además, medios digitales recogieron la concentración que celebramos ayer frente a la Asamblea de Madrid:

AGENCIA EFE: La Atención Primaria se concentra en la Asamblea por situación «insostenible»

El sindicato de médicos de Madrid Amyts se ha concentrado esta mañana frente a la sede de la Asamblea en Vallecas para denunciar la situación «insostenible» que vive la Atención Primaria en la Comunidad de Madrid y y que se escuche a los médicos de este sector de la sanidad.

La concentración ha tenido lugar en el exterior del parlamento madrileño por ser la sede que representa «la voluntad de todos los madrileños» y durante la concentración, los sanitarios presentes han pedido que «gobierne quien gobierne queremos dignidad para nuestros centros de salud».

María Justicia, médico de Familia y portavoz de Amyts ha denunciado que en 2019 abandonaron España más de 4.000 médicos y que en la Comunidad de Madrid, en 2020 hubo 223 médicos que terminaron la residencia de medicina familiar, pero «solo 44 se quedaron en Atención Primaria». «Necesitamos recuperar la motivación y necesitamos trabajar en unas condiciones dignas para que los médicos y pediatras no abandonen la Comunidad de Madrid», afirma a Efe.

Justicia añade que en la Comunidad de Madrid se invierte un 11,2 % de los recursos para Sanidad en Atención Primaria, una cifra «ridícula» e «insuficiente» cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que un país con una Atención Primaria «potente» debería invertir un 25 %.

Por su parte, el delegado sindical de Amyts, Alfonso López señala que la situación ya es «insostenible» y ha pedido a quienes se marchan de la Comunidad en busca de mejores condiciones laborales «que se queden con nosotros, tenemos que seguir luchando para ganar a la administración (…) y cambiar las reglas del juego a favor de los madrileños y la sanidad madrileña». Además, lamenta que con la campaña electoral los políticos «están a lo suyo (…), cada uno prometiendo el oro y el moro» en medidas para la Sanidad «que no cumplirán y que no han cumplido nunca».

Javier Sánchez, médico adjunto de primer año de Medicina Familiar ha contado a Efe que «de los 14 compañeros de su promoción, «solo seis de los once que terminaron el año pasado» siguen ejerciendo en la Atención Primaria de Madrid.

TELEMADRID: Concentración de médicos ante la Asamblea de Madrid para pedir mejoras en la Atención Primaria

Como cada martes los médicos han vuelto a concentrarse esta semana para denunciar la difícil situación que atraviesa la Atención Primaria. En esta ocasión el escenario elegido ha sido la sede de la Asamblea de Madrid. Mientras esperan un interlocutor que salga de las próximas elecciones del 4 de mayo, el colectivo sanitario sigue poniendo en la agenda política todos los problemas y carencias que detectan en su día a día.

Con estas acciones quieren poner «luz» sobre una Atención Primaria «agotada» y sin medios. Así lo cuentan al programa 120 Minutos durante su convocatoria.

Los médicos quieren poner atención en las consecuencias que sufren los pacientes derivadas de estos problemas. Pacientes que esperan revisiones o respuestas de seguimiento que no llegan en los plazos estimados. «Hay muchos pacientes a los que no podemos atender. Hay muchos que hasta no se acuerdan de por qué habían pedido cita», detallan.

Un joven médico presente en la convocatoria se ha encontrado una Atención Primaria «peor de lo que esperaba», a consecuencia de los estragos causados por la pandemia.

SPUTNIK: Los médicos de Madrid lanzan un último grito de auxilio antes de las elecciones

La Comunidad de Madrid es con diferencia uno de los territorios más castigados por la pandemia en España. Ninguna comunidad autónoma acumula tantos positivos (673.000) ni tantas muertes (14.900) por COVID-19, según los datos del Ministerio de Sanidad, que solo tienen en cuenta los decesos de personas diagnosticadas.

En adición, la región también encabeza el ranking de contagiados y hospitalizados por volumen de habitantes. Todo esto se tradujo en una sobrecarga del sistema sanitario. Durante más de un año el personal de los hospitales lidió con la saturación de las urgencias y los profesionales de los centros de salud vieron como sus responsabilidades se multiplicaban al tiempo que sus citas diarias no paraban de crecer.

A menos de una semana para las elecciones regionales, decenas de batas blancas se concentraron este 27 de abril ante la Asamblea de Madrid —convocados por el sindicato médico AMYTS— para lanzar un mensaje claro: gobierne quien gobierne, los profesionales necesitan cambios para ejercer su labor con dignidad.

Su denuncia, que se viene repitiendo en los últimos meses, apunta a problemas previos a la pandemia: la red de atención primaria de la región tiene más de 800 plazas de médicos sin cubrir y las malas condiciones laborales empujan a muchos profesionales a buscar salidas fuera de Madrid.

Raquel Collado, médico de familia en Fuenlabrada –un municipio de casi 200.000 habitantes al sur de Madrid– explica a Sputnik cómo este déficit de plantilla lleva al límite a los profesionales y, sobre todo, deteriora la atención al paciente.

Por ello, de cara a las elecciones del 4 de mayo, esta médico de familia pide al próximo gobierno regional centrar sus esfuerzos, sobre todo, en la inversión en recursos humanos. «Necesitamos manos, personas que vengan a trabajar, contratos con buenas condiciones para atraer a médicos», añade.

El enfoque es diametralmente opuesto al de la presidenta de Madrid, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, que parte como favorita en las encuestas para repetir en el cargo. Su medida estrella durante la crisis sanitaria fue la construcción del Isabel Zendal, un hospital dedicado exclusivamente a pacientes con COVID.

Más allá de la polémica suscitada por el sobrecoste de la obra —más de 135 millones de euros, sobre un presupuesto inicial de 65— el proyecto fue duramente criticado por los colectivos médicos por no contar con plantilla propia: los más de 600 puestos de trabajo necesarios para hacer funcionar el centro fueron cubiertos con el traslado de profesionales de otros hospitales, sin hacer nuevas contrataciones.

Según estimaciones de la plataforma Audita Sanidad, de los 100 millones de euros que Madrid reconocía haber gastado en el Zendal hasta el mes de diciembre, el 75% de los fondos fue a parar a contratos con grandes constructoras como Ferrovial, Dragados-ACS o Sacyr.

Es la paradoja de la sanidad madrileña y el mal previo a la pandemia: se invierte en ladrillo, pero no en médicos. En la última década el presupuesto en sanidad pública de Madrid aumentó un 14%, pero según las estadísticas oficiales el número de profesionales sanitarios creció solamente un 1,37%, pasando de 55.433 trabajadores en 2010 a 56.192 el año pasado.

Mientras tanto, en esos diez años la población de la Comunidad de Madrid pasó de los 6,45 a los 6,77 millones de personas, obligando a atender a más de 300.000 personas extra sin apenas refuerzos. La consecuencia última de todo esto es la degeneración del servicio, algo que empuja a cada vez más médicos a abandonar.

Es el caso de Paloma Rubio, una doctora especialista en medicina familiar que trabajó dos años en Madrid con un contrato de refuerzo que le llevaba a repartirse entre cinco centros de salud distintos sin horarios fijos ni posibilidad de conciliar. Finalmente, tras el sobresfuerzo de la pandemia, decidió marcharse a San Sebastián para trabajar en una empresa privada que le mejoraba sus condiciones.

«Tener de 50 a 100 pacientes en una jornada de siete a ocho horas es agonizante. Es imposible ejercer bien como médico, y en esta situación, es difícil no cometer errores», explica Rubio en carta leída por sus compañeros durante la concentración de AMYTS este 27 de abril frente a la Asamblea de Madrid.

En ese texto, Rubio explica cómo la llegada del coronavirus agravó la situación hasta el punto de hacerla insostenible. «Al final sientes una mezcla de agobio, de tristeza, ansiedad y frustración que es difícil de manejar. En diciembre decidí no renovar contrato», prosigue, lamentando haber acabado «desmotivada y deprimida» hasta el punto de «abandonar la idea romántica de que por la vocación lo das todo».

Por ello, quienes todavía no optaron por coger las maletas advierten a la administración. Salga quien salga elegido en las urnas, los médicos están preparados para movilizarse si no se acuerda una mejora de sus condiciones, sobre todo en atención primaria, donde la inesperada convocatoria de elecciones obligó a posponer una huelga indefinida del sector.

«Sea quien sea quien salga elegido la semana que viene, aún está a tiempo de dar a la atención primaria la dignidad que necesita», resume Javier Sánchez, médico adjunto de primer año, que pese a su corta carrera profesional ya narra cómo casi la mitad de sus compañeros de promoción decidieron no seguir su carrera en Madrid por las malas condiciones, una opción que incluso él se plantea si no hay cambios.


Asimismo, RTVE y Acta Sanitaria han publicado una de las grandes noticias jurídicas de esta semana:

RTVE: El TSJM reconoce el derecho a la carrera profesional de sanitarios con contratos eventuales o de sustitución

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha dictado una sentencia que reconoce el derecho al reconocimiento de carrera profesional a los sanitarios con contratos eventuales o de sustitución en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas) y desestima el recurso en contra de la Comunidad de Madrid.

El concepto salarial de carrera profesional, cuyo pago quedó en suspenso tras la crisis de 2008 y se recuperó diez años después de forma progresiva, está ligado a la actividad profesional, la formación, el desarrollo investigador, docente y gestor, además de la formación continuada.

Desde 2018, los sindicatos representantes del personal laboral del Sermas abogaban porque fuese eliminada la discriminación del personal laboral y estatutario en el acceso al modelo de carrera profesional.

Ahora, la Sala de lo Contencioso del TSJM ratifica una sentencia del juzgado de lo contencioso-administrativo 9 que, en marzo de 2019, concedió a los licenciados sanitarios con nombramiento eventual igual reconocimiento que a sus compañeros fijos de plantilla a la hora de ser incluidos en el proceso de evaluación de reconocimiento de la carrera profesional.

Esta decisión supone igualdad de condiciones para progresar de grado, categoría, escalón u otros conceptos análogos, sin necesidad de cambiar de puestos de trabajo.

En la sentencia del pasado día 20, conocida este martes, el TSJM unifica el criterio de dos de sus salas, las secciones séptima y octava. El Pleno de la Sala, reunido para dirimir la existencia de pronunciamientos contradictorios entre las mencionadas secciones en asuntos de la misma materia, ha desestimado el recurso presentado por la Comunidad de Madrid contra la sentencia.

La Sala de lo Contencioso del TSJM entiende que en este caso «debe aplicarse el principio de no discriminación entre el personal fijo y el temporal establecido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en aplicación de la cláusula 4, apartado 1, del Acuerdo Marco de la CES».

Según los magistrados, «el personal fijo y el eventual se encuentran en una situación comparable, por lo que no existe ningún obstáculo para que el derecho a la carrera profesional le sea reconocido al personal licenciado sanitario con nombramiento de personal estatutario eventual o sustituto en las mismas condiciones que al personal fijo».

Consultado al respecto, el secretario general de AMYTS, Julián Ezquerra, ha dicho que la sentencia supone el decantamiento de la Justicia «a favor de algo evidente como es que el derecho a la carrera es para todos, tal como habíamos firmado en un acuerdo con el Gobierno de la Comunidad de Madrid».

«Esto abre el camino a que de una vez se reconozca a todos los profesionales este derecho, no solo al reconocimiento administrativo del nivel de carrera, sino al pago, un asunto que está pendiente en el Tribunal Supremo«, ha dicho Ezquerra.

ACTA SANITARIA: La Justicia declara la inclusión de estatutarios eventuales y sustitutos del Sermas en Carrera Profesional

La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha dictado una sentencia en la que declara la inclusión del personal estatutario eventual y sustituto en la Carrera Profesional aprobada por la Administración de la Comunidad de Madrid.

Esta sentencia se dictó en un proceso tramitado por la Asesoría Jurídica del sindicato médico madrileño Amyts, tras analizar “la difícil situación que viene manteniendo el personal temporal del Servicio Madrileño de Salud (Sermas)”, señala esta organización.

Este fallo afirma que “existe discriminación del personal estatutario eventual y sustituto, en relación con el personal estatutario fijo, por impedirse su participación en la Carrera Profesional diseñada en el Acuerdo de 25 de enero de 2007 del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, y Resolución de 24 de enero de 2017 de la Dirección General de Recursos Humanos, a diferencia de lo que ocurre con el personal estatuario fijo”.

“Ello es porque, realizando las mismas funciones y cometidos, no se puede admitir la existencia de causa objetiva que justifique la diferencia de trato, de tal suerte que los apelantes tiene derecho a la Carrera Profesional”, continúa la Sala.

Asimismo, esta instancia judicial concluye que “el resultado de todo lo expuesto es la inaplicación del Acuerdo de Mesa Sectorial en cuanto reduce su ámbito de aplicación al personal estatutario fijo o interino, omitiendo al personal estatutario eventual o sustituto”.

Por ello, la Asesoría Jurídica de Amyts afirma que “el contenido de esta sentencia servirá de base para la resolución de los procesos que se vienen tramitando sobre Carrera Profesional y esperamos tenga especial incidencia para la obtención de sentencias favorables en las demandas presentadas por disconformidad del nivel adjudicado en el proceso extraordinario del año 2017 (factor condición) o el abono de la Carrera Profesional a todo el personal estatutario temporal”.

La propia sentencia se manifiesta sobre esto último, al analizar el derecho “a la promoción económica” al que tendrían acceso los estatutarios temporales. “De esta forma, al menos en el ámbito de la Comunidad de Madrid, queda, por fin, aclaradas las dudas generadas por la disparidad de criterios en la interpretación normativa, que venían manteniendo la Sección 7º y la Sección 8º del TSJ de Madrid”, agrega este sindicato.


La prestigiosa agencia internacional de noticias AP ha contado con declaraciones de Ángela Hernández para cerrar una entrevista que realizaron a Isabel Díaz Ayuso:

Sus críticos han descrito el Hospital Enfermera Isabel Zendal como un proyecto de vanidad que desvió al personal médico muy necesario de instalaciones mejor equipadas y dinero que la región podría haber utilizado para aumentar el rastreo de contactos. Ángela Hernández, portavoz de AMYTS, el principal sindicato de trabajadores médicos de Madrid, dijo que la instalación «es el símbolo más visible de que Madrid optó por un modelo que buscaba convivir con el virus, en lugar de erradicarlo».

Pero destacando la “fachada de un kilómetro de largo” del hospital, Díaz Ayuso dijo que el hospital pandémico había tratado a más de 4.000 pacientes desde que comenzó a operar en diciembre.

«¿No es eso algo bueno?», dijo.


Por último, El Confidencial publicó un artículo importante sobre la larga lista de espera que hay en la Atención Primaria de Madrid. Un artículo que se nutre de declaraciones de miembros de AMYTS: de María Justicia, presidenta de AP de AMYTS, y de Raquel Collados, médico de Familia y delegada de AMYTS. Aquí te dejamos el texto:

Todos los candidatos a las elecciones del 4-M tienen una propuesta para el Hospital Isabel Zendal, pero ninguno ha dicho qué planea hacer con el centro de salud de Abrantes, en Carabanchel, que desde hace meses vive acuciado por la falta de médicos, o el de Universidad en Malasaña, donde médicos y enfermeras se amontonan en un ambulatorio cuya única fuente de ventilación es la puerta que da a la calle. No es la mejor infraestructura para atender una enfermedad respiratoria pandémica.

La Atención Primaria en la Comunidad de Madrid es el gran elefante en la habitación de esta campaña. Miles de madrileños no pueden acceder con facilidad a su médico de cabecera, pediatra o enfermera. En la mayoría de centros, la aplicación Cita Sanitaria muestra recurrentemente el siguiente mensaje: «No se encontraron citas en los 14 días siguientes a la fecha indicada». Al llamar por teléfono, el contestador les mantiene en espera hasta que se cuelga, y al acudir presencialmente a los ambulatorios, los pacientes encuentran carteles que les ruegan no acudir sin cita previa. En definitiva, un bucle que solo concede acceso rápido a las emergencias o a los casos de covid-19.

Cada mañana, Javier Torres, médico en el céntrico pero destartalado ambulatorio que hace esquina entre las calles La Palma y Norte, imprime la agenda de pacientes que empiezan a llegar a las nueve de la mañana. En la sala de espera, las sillas están ocupadas por folios tachados y aún quedan restos de aquellos ‘recorridos covid’ que se implementaron en la primera ola, pero que en sitios tan angostos como el Palma Norte no tienen mucho sentido práctico, solo melancólico. Tras una mampara, el recepcionista se prepara para que en breves minutos comience la maratón de llamadas y el teléfono suene sin parar durante toda la jornada. Estos días, muchos pacientes insisten en hablar con sus médicos de cabecera para preguntar, por ejemplo, si deben ponerse la vacuna o cuándo demonios les va a tocar.

Hoy, la lista de Torres es de 41 personas entre citas presenciales y telefónicas, pero, según apunta, siempre suele ampliarse en otros 15 o 20 con los casos urgentes que le llegan o las llamadas que le filtran desde recepción. El centro no es de los que peor están, aunque les faltan un puñado de plazas por cubrir y su ratio es de un médico por cada 1.900 habitantes. «Lo aconsejable es que solamente en caso de emergencia se superen los 1.500», dice el médico. En la zona sur de la capital, la ratio suele superar los 2.500 en varios centros.

Desde antes de la pandemia, los 262 centros de salud madrileños padecían una preocupante falta de profesionales, situación que se ha agudizado a lo largo de este año con el ‘burnout’ de muchos sanitarios y el afloramiento de cientos de pacientes crónicos con enfermedades mal controladas o de nueva aparición, detectadas mucho más tarde de lo habitual.

A diferencia con ‘qué hacer con el Zendal’, el problema con la Atención Primaria es complejo en su evaluación, desigual en función del territorio y no admite soluciones simples, varitas mágicas o titulares impactantes. Quizá por ello, ningún candidato —tampoco los de izquierdas— se atrevió a mencionarlo esta semana en el debate electoral de Telemadrid. «En el debate, me quedé pasmado con Mónica García, porque ni le mencionó a Ayuso que en noviembre pasado desconvocamos una huelga porque nos iban a poner el mismo sueldo que a los médicos hospitalarios y jamás lo cumplieron», dice Torres, «tampoco Ciudadanos, que al candidato se le llenaba la boca con la primaria y yo pienso, ¿pero no han estado gobernando dos años?».

El asunto de la primaria lleva, en realidad, años enquistado. Desde la crisis económica, los médicos de familia y las enfermeras han rebotado entre la calle y los despachos de la Consejería de Salud en una eterna ida y vuelta: de las promesas nunca cumplidas a las huelgas nunca consumadas y vuelta a empezar. Antes, al menos, era más sencillo para el paciente obtener una respuesta satisfactoria a una petición de cita para el mismo día o los siguientes.

¿Cómo de habitual es no encontrar hueco actualmente en el centro de salud del barrio durante las próximas dos semanas? No existen datos públicos al respecto sobre estas listas de espera, así que para indagar realizamos una consulta a través de un formulario difundido en redes sociales y entre médicos de familia de la Comunidad de Madrid —su valor es meramente anecdótico, ni estadístico ni científico— para saber cómo es la percepción del problema entre los madrileños.

219 personas correspondientes a 130 centros de salud de toda la comunidad respondieron a nuestra consulta. Aunque la evidencia es meramente consultiva, más del 62% de los encuestados no encontró citas presenciales en su centro de salud para ver al médico o al pediatra en los próximos 14 días, un 20% ni siquiera de forma telefónica. En enfermería, un 40% tampoco pudo acceder a una cita presencial, algo fundamental para pacientes crónicos como los diabéticos o enfermos de hipertensión, ya que allí les proporcionan tiras glucémicas o miden su tensión regularmente. Un 18% tampoco pudo conseguirla telefónicamente.

Todo esto fue, además, antes de que los argumentos de campaña estallaran en el debate de la Cadena SER. Ahora que los candidatos solo se mueven en el eje fascismo-democracia, asuntos como la imposibilidad de acudir al médico en el centro de salud de la esquina han devenido irrelevantes. La batalla política ha dejado de combatirse con hechos para hacerlo con ideas.

Aunque el problema podía encontrarse de forma ubicua, dentro y fuera de la capital, es cierto que en la zona sur es más probable encontrar centros sin citas en los siguientes 14 días. Para María Justicia, médica de familia en Pozuelo de Alarcón y presidenta de Atención Primaria de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid, las causas son multifactoriales, pero tienen que ver principalmente con el déficit de trabajadores sanitarios: si un médico puede elegir, prefiere trabajar en un centro de salud donde tenga que atender a 35 pacientes diarios y no a 70.

«Es algo muy variable, en mi centro, hay varios días para pedir cita, en todos en realidad hay demora, ya no es la Atención Primaria que había antes, donde te daban cita para un día o para el día siguiente», explica Justicia. «Eso ya pasó a la historia».

A menudo, se suele apuntar a la falta de inversión que la Comunidad de Madrid hace en Atención Primaria. Es cierto que, según las estadísticas que maneja Sanidad sobre gasto sanitario, la región figura a la cola (11,2% del gasto en sanidad va a parar a primaria) en una clasificación que lidera Andalucía, con un 18% del gasto. Pero incluso en muchos lugares de Andalucía es complicado actualmente encontrar cita con el médico de cabecera antes de 14 días. La pandemia lo ha partido todo en dos.

«En Madrid, hay una falta bestial de recursos humanos, primero, porque las plazas han ido menguando desde hace 10 años mientras la población crecía, y segundo, porque muchos médicos se han ido yendo a otras comunidades», indica Justicia. Actualmente, su asociación calcula las vacantes sin cubrir (por excedencias, bajas o interinidades) en unas 750, de las que 600 serían de médicos de familia y las otras de 150 pediatras. «Además, existe un déficit estructural de plazas para cubrir ese incremento de población que se tenían que haber creado», que Amyts estima en otras 700.

Las matemáticas son implacables y los pacientes no desaparecen ante un déficit de médicos, sino que los pocos que quedan tienen que repartírselos. En las zonas con más poder adquisitivo, la medicina privada ofrece a muchos pacientes una vía rápida de lograr una consulta inmediata, algo que también contribuye a aliviar a estos médicos de primaria. Sin embargo, en zonas como Villaverde, Getafe o Fuenlabrada, esta posibilidad se desvanece: las agendas de los médicos comienzan a llenarse y el tiempo dedicado a cada paciente baja a entre dos y tres minutos.

«Una baja laboral que en Boadilla se cubriría, aquí nunca se cubre«, indica Raquel Collados, médica de familia en un centro de salud de Fuenlabrada, «simplemente porque es más amable trabajar en Boadilla, donde tienen agendas de 30 pacientes frente a los 60 que estoy viendo yo». En su centro, donde trabajan 15 médicos entre el turno de mañana y de tarde, tienen actualmente tres bajas y dos reducciones de jornada sin cubrir. Al de Torres, en el centro de Madrid, le faltan dos médicos por la mañana, uno por la tarde y dos pediatras. Y así en prácticamente todos los centros.

«En mi agenda, el primer hueco disponible que hay es el lunes de la semana que viene», dice Collados. «¿Qué pasa? Que eso tampoco es real, porque si en mi centro se presenta un paciente pidiendo que le atiendan, por las razones que sean, se le va a atender aunque no haya un hueco real«.

Aunque la vacunación es llevada a cabo por las enfermeras y no por los médicos, la campaña también les ha pillado a ellos en medio. Esta semana, por ejemplo, la Comunidad de Madrid comunicó que aquellos mayores de 75 años que no hubieran sido aún vacunados contra el covid-19 podían pedir cita telefónica en su centro de salud. Esta medida, temen los profesionales consultados, ha provocado varias visitas directas en los centros esta semana, al encontrarse con el cuello de botella que son los contestadores de atención al paciente.

Los centros de salud se han convertido, durante la pandemia, en ‘call centers’. Solo que sin teléfonos suficientes.

«Nuestro trabajo ha dado un giro hacia la atención telefónica, primero para evitar contagios covid y también porque muchos de nuestros centros no cumplen con las garantías necesarias para evitar un contagio», dice Justicia. «Adaptarnos a esta nueva medicina telefónica nos está suponiendo un gran esfuerzo», reconoce.

Esto está pasando en todas partes. En Fuenlabrada, Collados admite también que «estamos recibiendo muchas, muchas consultas con dudas: ‘Me han llamado para ponerme AstraZeneca y no quiero, ¿me podría hacer un informe?’. Todo eso también está ocupando su espacio», dice la médica, que tilda la cita telefónica como «la gran mentira, porque te puede llevar dos minutos para activar una receta o 20 minutos para resolver todas las cosas que le estén pasando al paciente».

Eso cuando paciente y médico conectan, algo que no siempre sucede. Por un lado, los médicos están usando los teléfonos para realizar las consultas telefónicas o el rastreo primario de pacientes con coronavirus, por lo que las líneas a menudo aparecen como ocupadas.

«Al principio de la pandemia, pedimos que nos pusieran más líneas telefónicas, pero seguimos con las mismas», dice Torres. «Hay cantidad de días en que se bloquea y tienes que acabar tirando del móvil».

Entre los médicos de primaria, hay un sentimiento compartido de estrés crónico, de ‘burnout’ o de falta de pertenencia a una organización que, sienten, les ha abandonado. Ahora, a dos semanas de las elecciones, miran a los candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid en busca de algo de oxígeno, pero lo único que reciben es este mensaje: «No se encontraron citas en los 14 días siguientes a la fecha indicada».

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