EDITORIAL. “200”, por Daniel Bernabeu

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Si 300 nos recuerda la gesta de un puñado de espartanos, liderados por su rey Leónidas, defendiendo el desfiladero de las Termópilas de las tropas invasoras del aqueménida Jerjes I, allá por el siglo VI aC., 200 nos ilustra dolorosamente, día a día, la escasa consideración y el sectarismo con que la Comunidad de Madrid trata al personal médico a su cargo.

200 son los euros que la Comunidad quita a los médicos que hacen guardias por la aplicación de la jornada de 37,5h. Una medida, la jornada de 37,5h, que se implantó en 2012 y de la que solo cabe decir que nos ha traído más sobrecarga laboral, más cansancio, más precariedad, rebajas salariales y peor calidad asistencial. Y su aplicación en el ámbito hospitalario, vinculada en su momento a la importante crisis que sufría España y de supuesta revisión anual, se prolongó en el tiempo de forma anómala, siendo soportada de forma humillante por los médicos de hospital que hacen guardias o actividades complementarias; porque quienes no las hacen no sufren la quita de los 200.

200 es el equivalente del “impuesto al sol” en el ámbito hospitalario; es un impuesto a las guardias (que son obligatorias, para darle aún más esperpento al tema); es la ignominiosa constatación que se nos trata de forma diferente, que somos los únicos sanitarios que tienen establecida esta penalización. Porque el resto de sanitarios tienen a bien disfrutar de plenitud de derechos civiles y democráticos, y pueden realizar la jornada que estipula la ley, es decir 37,5h/sem. A nosotros se nos condena, como aberración administrativa, a realizar 35h/sem a costa de reducir nuestro salario mediante un impuesto “selectivo”: los 200, a los que realizan guardias o algún otro tipo de actividad compensatoria, como la de mayores de 55 años.

Los 200 representa la reivindicación más importante que tienen los médicos hospitalarios de Madrid para este 2020 que empieza, y debemos tener claro que tenemos en juego tanto salario como dignidad. Porque no pedimos dinero, pedimos que se nos deje trabajar la misma jornada y en las mismas condiciones que el resto de trabajadores de la Sanidad.

Son muchas las alternativas que se le han ofrecido y propuesto a la Comunidad durante estos años de aplicación de este impuesto discriminatorio a las guardias: voluntariedad, inclusión de actividades de reducción de lista de espera, inclusión de actividades de investigación,… Todo ello con el fin de encontrar un marco de negociación que hiciera posible un acuerdo aceptable y entendible para todas las partes. Pero a estas alturas los 200 son más que horas de guardia sin pagar cada mes, son una humillación, una vergüenza, una fuente de conflicto y un elemento de discordia. Es la realidad de un tratamiento perverso y discriminatorio.

Actualmente ya son 4 CCAA las que han vuelto a las 35h semanales, en lo que se ha convertido en una reivindicación nacional de todos los agentes sociales, por cuanto tiene de recuperación de la normalidad tras la crisis; porque además supondría normalizar la dinámica laboral y asistencial de nuestra Sanidad en Madrid, recuperar buena parte de los efectivos perdidos durante estos 7 años, disminuir las insoportables cargas de trabajo y controlar la precarización: en definitiva, hacer desaparecer todas las excepcionalidades administrativas que se pusieron en marcha con la excusa de la crisis.

Ya no valen medias tintas, Madrid tiene una asignatura pendiente, y una deuda importante con sus médicos. Solo la puede resolver la aplicación de una jornada uniforme para todos los trabajadores sanitarios, que evite las humillaciones y los agravios actuales y que pase por recuperar los 200, el número que se ha convertido en el estigma de una parte de los médicos de la Sanidad madrileña; unos médicos que realizan gratis, por imperativo legal, una parte de sus horas de guardia.

La forma más fácil, más justa y más rápida de solucionar la humillación de los 200 es recuperar la jornada de 35 horas. De volver a ser un colectivo con los mismo derechos y obligaciones que el resto de los trabajadores de la administración de Madrid, los mismos derechos que jueces, que bomberos, que abogados de la Comunidad, que administrativos, que técnicos de Hacienda, en definitiva ser igual en derechos que el resto de funcionarios y personal estatutario de Madrid.

La Comunidad de Madrid sigue inmersa en la parálisis de su laberinto presupuestario, en sus inconsistencias y agravios en política de personal, en sus agujeros presupuestarios por la mala gestión con sus hospitales de gestión privada, en su deficit crónico “institucionalizado” hacia los recursos sanitarios públicos, tanto de asistencia primaria como hospitalaria. A la Comunidad de Madrid le falta voluntad de mejorar la Sanidad de gestión pública y le falta agradecimiento hacia su personal sanitario, que ha soportado estoicamente los años más duros de la crisis. Pero ya no se puede estirar más la generosidad de los demás, sin hacer gestos y movimientos propios.

La Comunidad de Madrid debe actuar YA, e incluir en los presupuestos de 2020 la vuelta a la jornada de 35H o, en su defecto, la devolución de los 200. Este es nuestro firme propósito para el año 2020 que empieza: #NiUnMesMasSinLos200 #Jornada35HSanidad.

Con los mejores deseos, y con toda la dedicación de AMYTS.

Daniel Bernabeu Taboada
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital Univers24itario La Paz. Vicepresidente de AMYTS

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