CON FIRMA. “Una carrera sin ‘fair play'”, por Isabel Vázquez

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257 Isabel Vazquez 3x3cm

Soy médico de Atención Primaria. En noviembre hará treinta años que trabajo para el Servicio Madrileño de Salud. Probablemente lo que voy a exponer es común a muchos otros compañeros, por lo que no quisiera que se entendiera esta exposición como algo individual, sino como una representación de algo con lo que muchos se podrán identificar, aunque su caso no sea exactamente el mismo.

Podría haberme dedicado sólo a la asistencia, pues ese es mi cometido, con un tanto de formación continuada para estar al día. Pero mi  sentido de la responsabilidad, mi motivación y mi compromiso con el cargo de servicio público que ostento me han impulsado desde siempre a no quedarme ahí. Me he implicado en tareas que enriquecen y completan la asistencia, y demuestran mi compromiso con la organización para la que trabajo. He participado en comisiones de docencia de área, realizado formación continuada de forma ininterrumpida, soy tutora de alumnos de medicina, de residentes (he tenido residentes de psicología, psiquiatría y de medicina de familia), he impartido sesiones docentes, publicado comunicaciones, posters, he participado desde siempre en comisiones intracentro, en actividades comunitarias, en educación para la salud. He asumido consultas de compañeros ausentes, por falta de suplentes. Formo parte de la generación que dio el salto a la historia clínica informática y que va asumiendo paulatinamente más aplicaciones informáticas en la mejora de la asistencia, a pesar de las dificultades tecnológicas y de desarrollo que se producen en la puesta en marcha de cada nueva propuesta.

Desde 2012 asumí la dirección de mi centro de salud. Porque creo firmemente que nuestra organización presta un servicio excelente, pero siempre con posibilidades de mejora, y me parece un privilegio asumir la responsabilidad en un equipo de profesionales que se implican, se centran en el paciente y asumen las guías y protocolos de actuación en nuestro ámbito -a pesar de la dificultad que supone la escasez de tiempo- y se comprometen en el cumplimiento de unos objetivos. Poco a poco, nuestros resultados van mejorando en eficiencia y efectividad, algo que nos satisface como profesionales, pero que precisa también de un reconocimiento por parte de la organización.

En la atención a los pacientes intento dar lo mejor y resolver las demandas de forma óptima y con la menor demora posible, dentro de una gestión adecuada de los recursos. Con mis compañeros mantengo una relación de colaboración, ayuda y reconocimiento mutuo. Colaboro, asumo y desarrollo los planteamientos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Y por ello espero de dicha institución en la que trabajo un trato a su vez justo y adecuado para conmigo y tantos compañeros que trabajan igual o mejor que yo.  Así debería ser.

A pesar de todo lo dicho, hoy en día, y si bien desde hace años tengo reconocido un nivel de Carrera profesional III, y en la última revisión de la misma, el nivel IV, no percibo ni un euro de la asignación económica que por tal concepto me correspondería. Cero. Nada. Varios compañeros en mi centro (y muchos otros) sí, lo que supone un agravio comparativo indefendible.

Es cierto que llegué a un puesto fijo en medio de una crisis que obligó a muchos a realizar ajustes económicos, pero durante ese tiempo yo no “ajusté” mi implicación en el trabajo, sino que continué con el mismo compromiso, o más, si cabe. Ahora la crisis se queda atrás, y la esperanza que tenía de que por parte de quienes tienen la capacidad de cumplir, aunque tarde, con lo que un día se comprometieron a hacer, desarrollar la Carrera profesional como reconocimiento y motivación de sus profesionales, se debilita. Parece que, una vez más, se están planteando hurtarnos a muchos ese derecho por el que llevamos largo tiempo pacientemente esperando.

Después de tantos años, espero que la decepción y la desesperanza por ver que mis esfuerzos e implicación no son recompensados no me conduzcan a una desmotivación que lamentaría profundamente. Un modelo comprometido con la calidad no puede ni debe permitirse semejante maltrato a sus profesionales. Los trabajadores que hacemos de la sanidad madrileña una de las mejores no merecemos que nos dejen en la estacada.

Isabel Vázquez Burgos
Médico de Familia, C.S. Numancia (DASE)

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