SL Estoy cansada: trabajo nocturno y a turnos

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Volumen 2, Nº 14. Junio 2014.

Salud laboral. El trabajo a turnos

“ESTOY CANSADA. ME GUSTARÍA ESTAR EN CASA Y DORMIR, DORMIR Y DORMIR”

Victoria Velasco Sánchez
Médico de familia. Responsable de Salud Laboral de AMYTS

Hoy podríamos preguntarnos, ¿qué médico de este país no ha sentido esto en alguna ocasión? Para muchos profesionales sanitarios, el trabajo implica una organización a turnos, nocturno o en largas jornadas de 12 y 24 horas.

El trabajo a turnos es el desarrollado por distintos grupos sucesivos de personas, en el que cada grupo cumple una jornada laboral, de manera que se abarca un total de entre 16 y 24 horas de trabajo diarias. Legalmente, en el artículo 36 del Estatuto de los Trabajadores, se define el trabajo a turnos como “toda forma de organización del trabajo en equipo, según la cual los trabajadores ocupan sucesivamente los mismos puestos de trabajo, según un cierto ritmo, continuo o discontinuo, implicando para el trabajador la necesidad de prestar sus servicios en horas diferentes en un periodo determinado de días o de semanas”. El trabajo nocturno, también según el Estatuto de los Trabajadores, es el que tiene lugar entre las diez de la noche y las seis de la mañana, y un trabajador nocturno es el que invierte, como mínimo, tres horas de su trabajo diario, o al menos una tercera parte de su jornada anual, en este tipo de horario.1

La modalidad de jornada es uno de los aspectos de las condiciones laborales que tiene una repercusión más directa sobre la vida diaria y, de hecho, motivo de estudio. En la VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, realizada en el año 2011 por el Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo, se efectuaron 8.892 entrevistas a trabajadores de todas las actividades económicas pertenecientes a todo el territorio nacional, analizándose aspectos organizativos importantes, entre ellos el trabajo a turnos, nocturno y el trabajo los sábados y festivos.2

En la encuesta se pone en evidencia que el porcentaje de trabajadores que tienen su horario laboral sujeto a un trabajo a turnos se ha estabilizado en comparación con la encuesta del año 2007, persistiendo en un 22,2%, sobre todo en el sector servicios. Según datos de la misma, los profesionales que con mayor frecuencia tienen esta organización del tiempo de trabajo, según rama de actividad, son los ocupados en las actividades sanitarias, con un 40.6%, sólo superados por los obreros industriales y por los trabajadores de defensa y seguridad. Además, el 36.8% prolonga su jornada laboral de forma habitual.3

Además, se recogen datos subjetivos como la percepción que tienen los trabajadores de su calidad de vida en relación con el trabajo, llamando la atención que el 24,8% de los sanitarios sienten que el ajuste entre trabajo y vida familiar y social puede considerarse “no muy bien o nada bien” (tabla 1).

RMM014 SL Tabla1
Tabla 1. Tiempo de trabajo según ocupación2

Los efectos nocivos de este tipo de organización del trabajo sobre la salud de los trabajadores son avalados por estudios como el de Nogareda3 y por las instituciones que se dedican a la Prevención de Riesgos Laborales, como el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), que coinciden en que la nocturnidad y turnicidad originan conflictos en aspectos fundamentales como los ciclos biológicos circadianos, el rendimiento en el trabajo y las relaciones sociofamiliares.

El tiempo de trabajo, en cuanto al número de horas trabajadas y su distribución, puede afectar no sólo a la calidad de vida en el trabajo, sino también a la vida extralaboral. En la medida en que la distribución del tiempo libre es utilizable para el esparcimiento y la vida familiar y social, es un elemento que determina el bienestar de los trabajadores4.

Datos publicados en las 8ª Jornadas de Ergonomía y Psicosociología del año 2012 sobre la percepción de la salud de los trabajadores, comparando profesionales con y sin “turnicidad”, objetivan que hay diferencias estadísticamente significativas en la percepción del estado de cansancio y en un dato que habitualmente no identificamos como un problema relacionado con nuestro trabajo, como es la sensación de náuseas (Fig 1 y 2).3

RMM014 SL Fig1   RMM014 SL Fig2

Figura 1.Estudio comparativo de puestos de trabajo con turnicidad: condiciones de trabajo y efecto sobre el cansancio.3
Diferencia significativa con respecto a trabajadores sin turnicidad (prueba de Chi cuadrado, p=0,017).

         Figura 2. Estudio comparativo de puestos de trabajo con turnicidad: condiciones de trabajo y efecto sobre la sensación de náuseas.3
Diferencia significativa con respecto a trabajadores sin turnicidad (prueba de Chi cuadrado, p=0,061).

Entre las publicaciones institucionales, hay que destacar la Norma Técnica de Prevención número 260 del INSHT, en la que se recogen específicamente aquellos “efectos médico-patológicos” del trabajo a turnos, al margen de los efectos sociofamiliares. Identifica dichos efectos y los clasifica en tres grupos sintomáticos:5

  1. Trastornos nerviosos relacionados con la fatiga.

  2. Trastornos del sueño.

  3. Trastornos gastrointestinales y pérdida de apetito.

En cuanto a los síntomas de fatiga, es frecuente encontrar astenia con sensación de laxitud y abatimiento, con dificultad para hacer esfuerzos intelectuales, sensación de cabeza vacía, faltas, errores e irritabilidad con intolerancia a las pequeñas agresiones del medio, lo que conlleva una alteración de las relaciones con los compañeros de trabajo y con la familia. Las dificultades del trabajo y de la vida ordinaria agravan la situación, pudiendo aparecer trastornos del humor y del carácter y trastornos somáticos (cefalea matinal), ansiedad con descargas ansiosas y sintomatología de tipo vegetativo (dolor precordial, epigastralgias, calambres, vértigos, etc.).

Los trastornos del sueño son muy frecuentes. Los trabajadores sienten una tendencia al sueño durante el día pero padecen insomnio durante la noche. Esto se debe a que el sueño normal es un fenómeno nocturno, de 7 u 8 horas de duración, en el que se distinguen cinco estadios de profundidad. A los estadios 1, 2, 3 y 4 en orden de profundidad se les llama sueño de ondas lentas (S.L.) y al estadio 5 se le llama sueño paradójico (S. P.). Cada noche de sueño tiene cinco episodios de sueño paradójico. Los trastornos del sueño se producen por una amputación crónica del sueño paradójico y por una disociación entre los ritmos biológicos y los sincronizadores ambientales. La repercusión es importante en la actividad profesiona,l porque la baja actividad del organismo durante la noche puede provocar que se den una serie de repercusiones negativas sobre la realización del trabajo: acumulación de errores, dificultad para mantener la atención, percibir correctamente la información o actuar con rapidez.

Además, no son infrecuentes los trastornos digestivos: tendencia al ulcus, trastornos intestinales, perturbaciones del apetito, etc. Por su frecuencia, un 35%, se les ha catalogado como “el síndrome dispéptico del trabajador alternado”. Estos trastornos están provocados porque, de noche, la digestión y el metabolismo se hallan en fase de desactivación, y la comida nocturna provoca un trastorno del ritmo circadiano normal de la nutrición.

Es preciso conocer que los trabajadores de edad avanzada son más vulnerables a todos estos trastornos, incluso señalándose el peligro de envejecimiento prematuro y el aumento de la morbilidad por diversas causas, entre ellas los accidentes laborales. Los trastornos del sueño son más graves, especialmente cuando la antigüedad en el puesto es más importante en las personas mayores.

Dado que en el ámbito sanitario no pueden eliminarse los turnos de trabajo, sí que es aconsejable, como principio de la acción preventiva en Prevención de Riesgos Laborales, realizar vigilancia de la salud los primeros 6 meses de la incorporación al trabajo, que es cuando mejor se identifican los problemas de adaptación, y ayudar con algunas medidas que pueden hacer disminuir los efectos negativos de la turnicidad y la nocturnidad en la salud de los trabajadores, entre ellas:

  1. Establecer los turnos respetando al máximo el ciclo del sueño: los cambios de turno recomendados son entre las 6 y las 7, las 14 y las 15h y las 22 y 23 h.

  2. Realizar ciclos cortos en cada turno (2-3 días), puesto que así los ritmos circadianos apenas llegan a alterarse y se recuperan al volver a un horario normal.

  3. Aumentar el número de períodos en los que se puede dormir de noche: posibilidad de descansar después de hacer el turno de noche, acumular días de descanso y ciclos de rotación distintos a lo largo del año, etc.

  4. Dar a conocer con antelación el calendario con la organización de turnos, de modo que exista la posibilidad de planificar actividades extralaborales y se favorezcan las relaciones sociales. Dar facilidades de comedores, salas de descanso, etc para que los trabajadores puedan comer de forma equilibrada, ingerir alimentos calientes y disponer del tiempo suficiente para realizar la comida.

  5. Los turnos de tarde y noche nunca serán más largos que los de mañana, preferiblemente serán más cortos.

Para concluir, y tras exponer estos datos, entendemos que la turnicidad y trabajo nocturno deberían ser tratados como la exposición a un riesgo laboral, buscando su eliminación o reducción y, si no es posible, evaluar para controlar el riesgo. Aunque la mayor parte de las legislaciones en Salud Laboral no dan un trato preferente a los trabajadores a turnos, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) está muy implicada en el tema; ya en su V informe de la 76ª reunión (año 1989), indicaba la importancia de conocer los síntomas de intolerancia y desadaptación al trabajo nocturno y de tener en cuenta las dificultades de carácter individual como la diabetes, epilepsia, psicopatías, etc. Además, es interesante tener presente algunas de sus recomendaciones, como la 178, que en sus artículos 23 y 24 indica que a los trabajadores nocturnos que hayan efectuado un número determinado de años de trabajo nocturno se les debería tener particularmente en cuenta para ocupar vacantes de puestos diurnos para los cuales reúnan las cualificaciones necesarias, o para valorar posibilidades de jubilación voluntaria anticipada o progresiva, cuando éstas existan.6

Entonces, planteemos un coeficiente reductor para la jubilación, en función del número de años de trabajo a turnos. ¿Por qué no?

 

 Referencias

  1. Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores (texto consolidado). Boletín Oficial del Estado; 2014. Disponible en https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1995-7730#a36 [acceso, 26 de junio de 2014]
  2. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo . VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2011. El Instituto; 2012. Disponible en http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FICHAS%20DE%20PUBLICACIONES/EN%20CATALOGO/OBSERVATORIO/Informe%20%28VII%20ENCT%29.pdf [acceso, 26 de junio de 2014]. Principales resultados publicados en: Almodóvar A, Pinilla FJ, Galiana L, Hervás P. Condiciones de seguridad y salud en el trabajo en España. Revista Seguridad y Salud en el Trabajo. 2013;72:34-45. Disponible en http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/PUBLICACIONES%20PERIODICAS/Rev_INSHT/2013/72/SST_72_enlaces.pdf#34 [acceso, 26 de junio de 2014]
  3. Nogareda Cuixart S, El trabajo a turnos y nocturno como agravante de la exposición a los riesgos laborales. 8ª Jornadas Nacionales de Ergonomía y Psicosociología. Avilés, noviembre 2012. Disponible en http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/EL%20INSHT%20EN/Documentacion%20de%20jornadas/VIII%20Jornadas%20Nacionales%20Ergonomia%20y%20Psicosociologia/silvia%20nogareda%20aviles%2012.pdf [acceso, 26 de junio de 2014]
  4. Trabajo a turnos y nocturno. Revista Seguridad y Salud en el Trabajo. 2000;8. Disponible en http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/TextosOnline/Rev_INSHT/2000/8/fp_rev_08.pdf [acceso, 26 de junio de 2014]
  5. Úbeda Asensio R. Trabajo a turnos: efectos médico-patológicos (Norma Técnica de Prevención 260). Instituto Nacional de Higienes y Seguridad en el Trabajo; 1989. Disponible en http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/201a300/ntp_260.pdf [acceso, 26 de junio de 2014]
  6. Organización Internacional del Trabajo OIT. Recomendación sobre el trabajo nocturno (Recomendación nº 178). Ginebra: OIT; 1990. Disponible en http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO::P12100_INSTRUMENT_ID:312516 [acceso, 26 de junio de 2014]

 

 

 

 

 

 

 

 

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