SALUD LABORAL. Nuestros profesionales, en peligro por agresiones de usuarios

0
222 No más agresiones 3x3 cm

Cosas veredes…

Aún me parece mentira que un día tras otro tengamos que leer en las noticias que, nuevamente, profesionales de la sanidad hayan sido agredidos por pacientes, pero así estamos. Recientemente ha sido la agresión en El Casar (Guadalajara), y otra vez a los profesionales más aislados del sistema, los más vulnerables y con condiciones laborales más precarias, que son los dispositivos únicos y los servicios destinados a la tención primaria de urgencia en las poblaciones de las zonas rurales (Servicios de Atención Rural SAR).

Aquí en Madrid, los SAR son dispositivos formados en su mayoría por dos profesionales, frecuentemente un médico y una enfermera, en su mayoría personal femenino. Su trabajo comienza cuando se cierran los centros de salud, desarrollándolo, por tanto, en horario nocturno y en festivos.

Por si alguien todavía no lo sabe, en la mayoría de los casos están absolutamente solos y desprotegidos, excepto honrosas excepciones. Sin vigilante, y sin sistema de conexión con las fuerzas de orden público que pudieran personarse ante una conducta agresiva de algún usuario o grupo de usuarios, pudiendo estos actuar impunemente durante minutos/horas interminables sin que nadie se entere.

Según la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales,

“la protección del trabajador frente a los riesgos laborales exige una actuación en la empresa que desborda el mero cumplimiento formal de un conjunto predeterminado, más o menos amplio, de deberes y obligaciones empresariales y, más aún, la simple corrección a posteriori de situaciones de riesgo ya manifestadas. La planificación de la prevención desde el momento mismo del diseño del proyecto empresarial, la evaluación inicial de los riesgos inherentes al trabajo y su actualización periódica a medida que se alteren las circunstancias”

Recordar también, que según la citada ley, se entenderá como “condición de trabajo” cualquier característica del mismo que pueda tener una influencia significativa en la generación de riesgos para la seguridad y la salud del trabajador, y que según el Capítulo III, Artículo 14, los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo. El citado derecho supone la existencia de un correlativo deber del empresario de protección de los trabajadores frente a los riesgos laborales.

Y… ¿qué se puede hacer? La respuesta es ¡MUCHO!. Cada uno desde el lugar que ocupa. Evidentemente lo primero ha de ser exigir a la empresa que cumpla con sus obligaciones de velar por la seguridad y salud de sus trabajadores. Esto no puede depender de la sensibilidad de cada Dirección Asistencial, debe de ser un Plan de Actuación a nivel central:

  • Desde Amyts proponemos la dotación de un vigilante jurado en cada dispositivo único o servicio de atención rural, además de cámara de vigilancia y dispositivo de alerta conectado a la Policía Local o Guardia Civil para que puedan personarse.
  • Además nos parece imprescindible la educación a los ciudadanos, informarles “de sus derechos y de sus deberes” y de que las conductas agresivas sean susceptibles también de sanción administrativa para los usuarios, además de la vía judicial.
  • Pedimos también a la institución que tenga unidad de criterio respecto a la respuesta ante una agresión a un profesional, brindándole a este último protección y apoyo, y que las respuestas que se den por escrito al usuario reflejen que  la postura de la Administración es de tolerancia cero con las agresiones, evitando  parjudicar la posterior actuación judicial por la vía Civil o Penal en aras de calmar al usuario agresor.

Respecto a los profesionales, animarles a denunciar (para lo que cuentan con nuestro respaldo) y comunicar a la empresa cada situación de violencia, sea ésta tanto verbal como física.

Y respecto a los usuarios, animarles a proteger un sistema que está diseñado para ellos y que siempre busca atenderles con la máxima calidad.

Es labor de todos no tolerar que nadie ponga en riesgo la integridad de los profesionales sanitarios. Hagamos hincapié en la Prevención Primaria, dirigida a evitar los riesgos o la aparición de los daños antes de que tengamos que lamentarnos de un daño que ya no tenga solución y de que tengamos que exigir responsabilidades a quien sin duda las tenga.

Alicia Martín López
Delegada de Prevención de Riesgos Laborales de AMYTS

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x