SALUD LABORAL. “La Gripe como enfermedad profesional. Un reconocimiento por conseguir”, por Victoria Velasco

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119 Virus Influenza 3x3 cm

Que los profesionales sanitarios estamos expuestos a riesgo biológico parece que no lo dudamos ninguno. Sin embargo, no siempre que los profesionales consideran que hay una exposición de este tipo con resultado de enfermedad, conseguimos que se considere una Incapacidad Transitoria como “Enfermedad Laboral”. Y esto tiene sus motivos, independientemente de que estemos o no de acuerdo y de que, desde AMYTS, seguiremos trabajando por conseguir que pueda ser considerado de esta forma.

Para comprenderlo un poco mejor, vamos a revisar algunos conceptos que es necesario conocer, no sin antes hacer una reflexión en torno a la importancia de las enfermedades laborales por sus implicaciones en cuanto a prevención y en cuanto a consecuencias, en caso de gravedad, si hubiera complicaciones. Sin embargo, no nos hemos percatado de su importancia hasta que han sucedido varias cosas:

  1. El descuento económico que ha llegado a nuestra nómina durante la situación de Incapacidad Transitoria, con el Plan de Sostenibilidad del año 2012.

  2. La pandemia de Gripe A del año 2009. Experiencia que vivimos con especial intensidad.

  3. La atención a pacientes de enfermedad por virus Ébola (EVE) que hemos tenido recientemente, y que sigue en activo.

Antecedentes conceptuales al respecto

El Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) en su artículo 116, define la enfermedad profesional como “la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifican en el cuadro aprobado por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y siempre que la enfermedad proceda por la acción de elementos o sustancias que en dicho cuadro se indican para cada enfermedad profesional”1.

La enfermedad profesional ha estado ligada históricamente a la manera de buscar una reparación de sus efectos sobre la salud del trabajador, y más recientemente en la prevención de su aparición. Su definición data de la Ley de Bases de 1936, y mantiene hoy algunos de los elementos que la caracterizaban ya entonces:

  1. Su inclusión en una lista cerrada de actividades y sustancias peligrosas.

  2. La estricta relación de causalidad entre el trabajo o actividad y la enfermedad profesional.

El concepto de enfermedad profesional se complementa con otro más extenso, como es el de enfermedad del trabajo o daño derivado del trabajo, que se define como la ocasionada como consecuencia de la exposición, más o menos prolongada, a un riesgo que existe en el ejercicio habitual de una actividad profesional. Es un concepto médico, basado en la relación científica, epidemiológica y fisiopatológica entre el trabajo y las patologías, sin estar sometido a listados o consideraciones normativas, constituyendo un conjunto abierto de patologías, independientemente del tipo de relación laboral. Este concepto tiene relación directa con la prevención, y su base legal se encuentra en el artículo 4.3 de la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales2.

En cuanto a la valoración de las enfermedades profesionales, es necesario saber que se basan en criterios “diagnósticos y de relación laboral”, lo que incluye la confirmación diagnóstica establecida en base a su cuadro clínico, síntomas, signos, exploración y pruebas diagnósticas complementarias, que permitan completar el diagnóstico diferencial. De igual manera, los criterios de relación laboral de la patología forman parte del proceso de valoración de la contingencia de la enfermedad y son varios, pero consideramos importantes, concretamente para comprender el problema de la Gripe como enfermedad profesional, los que son de temporalidad (la exposición ha de ser previa a la enfermedad), exposición al riesgo (que debe ser confirmada), y factores extralaborales que pueden ser considerados como la causa principal de la enfermedad.

Pero ¿por qué la Gripe? ¿Por qué no las Adenoconjuntivitis Víricas? ¿Por qué no otras enfermedades infectocontagiosas? Seguramente porque nos sentimos más vulnerables a la exposición a problemas infectocontagiosos de mayor incidencia.

En AMYTS hemos tenido consultas sobre este problema en reiteradas ocasiones, lo que nos ha hecho realizar algunas gestiones que hoy informamos a través de este artículo. Entre ellas una fundamental, que es la petición de informe sobre la Gripe como enfermedad profesional, dirigido a la Unidad Técnica de Medicina, Ergonomía y Psicosociología Aplicada del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo de Madrid.Del mismo, reproducimos las partes que nos parecen más importantes para ser tenidas en cuenta por los profesionales:

  1. La Gripe es una enfermedad infecciosa, catalogada en el grupo 2 según el RD 664/1997, de Agentes Biológicos y para la cual existe “generalmente profilaxis o tratamiento eficaz”, por lo que el empresario debería realizar una buena campaña informativa sobre la posibilidad de vacunación entre los profesionales sanitarios.

  2. Podría considerarse la Gripe como enfermedad profesional entre los profesionales médicos en aquellos casos, en los que se pueda establecer, sin ninguna duda, la relación de causa/efecto que exige el concepto de enfermedad profesional. En este caso, la Gripe estaría recogida con el código 3A0101 de enfermedades profesionales causadas por agentes biológicos.

  3. El RD 1300/1995, por el que se desarrolla el sistema de incapacidades laborales del sistema de la Seguridad Social, en su artículo 1, delimita las Competencias del Instituto Nacional de la Seguridad Social, y dice que es competencia del mismo, cualquiera que sea la Entidad gestora o colaboradora que cubra la contingencia de que se trate, evaluar, calificar y revisar la incapacidad y reconocer el derecho a las prestaciones económicas contributivas, así como determinar las contingencias causantes de la misma. Por tanto, la competencia para determinar una enfermedad como profesional es del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

Además, una vez que obtuvimos el informe, seguimos buscando apoyos entre los Médicos del Trabajo que atienden a nuestros profesionales para que fueran conocedores de nuestras inquietudes y, con espíritu colaborador, algún Servicio de Prevención de Riesgos Laborales nos recordó que, durante la pandemia de Gripe del año 2009, hubo una resolución de 7 de mayo del mismo año, de la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social, en la que dice explícitamente “que los períodos de aislamiento preventivo a que se vean sometidos los trabajadores como consecuencia de la Gripe producida por el nuevo virus A H1N1 serán considerados como situación de incapacidad temporal derivada de enfermedad común”. Posiblemente pesaron mucho las condiciones de posible contagio extralaboral por la situación pandémica.

Por lo tanto, en conclusión, todos debemos saber que cuando un profesional solicita una incapacidad transitoria por enfermedad infectocontagiosa alegando que es laboral, habrá un proceso de investigación de la relación causa efecto de su contagio laboral con su enfermedad infectocontagiosa, y puede ser que sea considerada como enfermedad profesional o como enfermedad común.

Con el ánimo de seguir trabajando en este problema, nos planteamos la siguiente vía de actuación, y así se lo trasmitimos a los profesionales:

  1. Si la baja es necesaria, y estamos firmemente convencidos de que es un problema laboral, siempre hay que dirigirse a la oficina del INSS más cercana a nuestro domicilio a pedir el cambio de contingencia. Notificárnoslo para poder hacer seguimiento y ver qué resuelve el INSS. Los casos positivos de cambio de contingencia a enfermedad profesional nos sería muy útil conocerlos para poder elaborar argumentos que poder aportar a la administración.

  2. Además nos gustaría poder trabajar más todavía sobre el concepto de “enfermedad del trabajo o daño derivado del trabajo”, por un motivo que justificamos con un ejemplo que puede ser extrapolable a otras enfermedades infectocontagiosas: en el caso de las Adenoconjuntivitis Víricas en profesionales médicos que trabajan en laboratorio, si el profesional acude al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y éste aconseja una Incapacidad Transitoria por “riesgo de contagio a otros profesionales (a terceros)”, ¿debe ser considerada como enfermedad común o como daño derivado del trabajo y, por tanto, sin descuento económico? Evidentemente no es necesaria respuesta, todos estaríamos de acuerdo. Pero hoy por hoy sería una enfermedad común.

Por tanto, os rogamos: Para que el reconocimiento de la Gripe como enfermedad profesional deje de ser un trabajo por conseguir, todos aquellos casos que consideréis que están incluidos en el primer o segundo punto de los anteriores, por favor, comunicadlo a AMYTS. Os podemos apoyar y orientar y vuestra información, a nosotros, nos sirve como herramienta de trabajo.

Referencias

  1. A. López Romero y cols. Enfermedad profesional y médicos de familia. Med Segur Trab (Internet) 2010;56 (219): 109-113. Disponible [24 de marzo de 2015] en http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0465-546X2010000200001&script=sci_arttext

  2. JR Lobato y cols. Valoración médica de la contingencia profesional. Med Segur Trab. Vol 60 supl 1. Madrid 2014. Disponible [24 de marzo de 2015] en http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0465-546X2014000500023&script=sci_arttext

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