SALUD LABORAL. La comunicación perversa en las relaciones laborales

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196 Reyes Hernandez 3x3 cm

La psiquiatra, psicoanalista, terapeuta familiar y victimóloga francesa Marie France Hirigoyen describe la “violencia perversa”, y se refiere a la persona perversa como la que destina todas sus estrategias a hundir la imagen del otro y a revalorizar la suya propia a través de diferentes estrategias. Así consigue que su víctima se sienta minusvalorada, con escasa autoestima y sin recursos para escapar de la situación.Para Hirigoyen, la perversidad no proviene de un trastorno psiquiátrico sino de una fría racionalidad combinada con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos.

Hirigoyen describe también lo que denomina COMUNICACIÓN PERVERSA, la que establece el perverso narcisista con sus víctimas, cuyas características más relevantes son:

1.- Rechazar la comunicación directa

El perverso no usa la comunicación directa: “con los objetos no se habla”; no nombra nada, pero lo insinúa todo; niega la existencia del reproche y del conflicto. La víctima intenta comprender y, al no conseguirlo, se paraliza (¿cómo defenderse de algo que no existe?). Rechazar el diálogo es una hábil manera de agravar el conflicto haciéndolo recaer en el otro.

2.- Deformar el lenguaje

El perverso puede utilizar una voz fría y monocorde, sin tonalidad afectiva; es el tono lo que importa, no las palabras. Su respuesta es agresiva, pero el tono es sosegado. Su mensaje es vago e impreciso y genera confusión. Puede sostener varios discursos contradictorios a la vez. El interlocutor teme preguntar por miedo a parecer imbécil.

Otro procedimiento perverso consiste en nombrar las intenciones del otro o en adivinar sus pensamientos ocultos, dando a entender que el agresor conoce mejor que la víctima lo que este piensa.

3.- Mentir

Usa insinuaciones y silencios, dice sin decir. Pero si el interlocutor protesta, rectifica inmediatamente “¡No lo decía por ti! ¡Hay que ver que susceptible eres!”. El o la perversa busca siempre tener razón, lo que es más fácil cuando ha conseguido desestabilizar a la víctima y ésta, contrariamente a su agresor, ya no disfruta con la polémica.

La mentira solo se vuelve directa en la fase de destrucción. No les importa si lo que dicen es verdad o mentira, lo único verdadero es lo que dicen en el instante presente.

4.- La burla, el sarcasmo y el desprecio

La agresión se produce de manera disfrazada, mediante alusiones e insinuaciones, sarcasmos y observaciones mordaces. Todas las observaciones desagradables producen heridas, pero para el agresor es un juego: el placer de la polémica de obligar al otro a defenderse.

El agredido no reacciona porque tiene tendencia a excusar a su agresor, pero también porque la violencia se instala de una manera insidiosa. Solo cuando se ha convertido en una costumbre, se toma conciencia.

El discurso del perverso narcisista encuentra una audiencia a la que llega a seducir, que es insensible a la humillación y el dolor de la víctima.

5.- Utilizar la paradoja

En el nivel verbal se dice una cosa y en el no verbal lo contrario. Hay un mensaje explícito y otro sobreentendido (cuya existencia niega el agresor). Este discurso paradójico sume al otro en la perplejidad, y es una manera muy eficaz de desestabilizarle.

Si la víctima trata de aclarar sus dudas, se le acusa de entenderlo todo siempre al revés y de paranoica, de forma que llega a dudar de sus propios pensamientos y afectos; su capacidad de pensar queda bloqueada, y llega a perder la noción de su propia identidad. Puede llegar a ocurrir que la víctima termine por aprobarlo todo al tiempo que se descalifica a sí misma.

También es característico el desplazamiento de la culpabilidad: el agresor consigue que la culpa recaiga completamente en la victima.

6º.- Descalificar

Se trata de despojar al otro de todas sus cualidades, decirle y repetirle que no vale nada, hasta que se lo crea.

En el registro de la comunicación no verbal, el perverso utiliza:

  • miradas despreciativas.
  • suspiros exagerados.
  • insinuaciones y alusiones desestabilizadoras.
  • observaciones desagradables.
  • críticas indirectas ocultas detrás de una broma.
  • burlas.

Como son agresiones indirectas, resulta difícil defenderse. Poco a poco la víctima va integrando que es un desastre y termina por convertirse en un verdadero desastre.

7.- Divide y vencerás

El arte en que destaca el perverso narcisista es en el de enfrentar a unas personas con otras, provocando rivalidades y celos, mediante alusiones que siembran la duda, revelaciones de comentarios de terceras personas, mentiras que enfrentan a unas personas con otras o haciendo correr rumores que herirán a la víctima sin que ésta pueda identificar su origen.

Para un perverso el placer supremo consiste en conseguir la destrucción de un individuo por parte de otro. El perverso sabe cómo seducir al grupo y conseguir que funcione de manera inhabitual; conoce sus límites y frena su acción cuando percibe que puede ser descubierto. Cuanto más subimos en la jerarquía y en la escala sociocultural, más sofisticadas, perversas y difíciles de advertir son las agresiones.

8.- Imponer mediante el autoritarismo

Es importante distinguir la violencia perversa del abuso de poder y de la tiranía.

En la lógica del abuso de poder el más fuerte somete al otro. El agresor usa una dialéctica totalizadora. Se instaura un proceso de dominación: la víctima se somete y el agresor la subyuga, controla y deforma. Se establece una relación basada en la dependencia que se atribuye a la víctima. La tiranía busca obtener el poder mediante la fuerza, su objetivo es dominar.

En la violencia perversa, sin embargo, la dominación es solapada (el perverso la niega), estableciéndose no de forma directa sino insidiosa y en ocasiones bajo la máscara de la benevolencia. No es un conflicto declarado.

Reyes Hernández Guillén
Pediatra de AP. Delegada AMYTS DAOeste
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