SALUD LABORAL. ¿Desde cuándo no se hace la evaluación de riesgos? Desde el año 2002.

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Pues hágase… en los 300…. espacios de trabajo que tenemos solamente en Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. Así podría empezar una comparecencia en la Inspección de Trabajo si, por una denuncia completamente justificada presentada por los representantes de los trabajadores, al Inspector de Trabajo correspondiente se le ocurriera preguntar ¿desde cuándo no se hace la evaluación de riesgos?

Pero intentemos entender a qué nos referimos de forma conceptual. La evaluación de riesgos en los centros de trabajo considera que peligro es toda actividad con capacidad intrínseca de producir daños. Riesgo es la probabilidad de que un peligro se convierta en daño real en unas determinadas condiciones. Y la Evaluación de Riesgos, tal y cómo está recogida en el artículo 3 del RD 337/2010 del Reglamento de los Servicios de Prevención, es el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que NO han podido evitarse, obteniendo información necesaria para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas, y en tal caso, sobre el tipo de medidas a adoptar1.

Por tanto, lo que se persigue es combatir los riesgos en su origen ante una situación en la que se pueden originar pérdidas, valorando la magnitud (severidad) del posible daño, en función de la probabilidad de que éste se produzca, para sustituir lo que pueda ser peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro, bajo los principios de la acción preventiva recogidos en el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales2.

Organismos Internacionales como la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (AESST), nos sensibiliza ante la importancia de la evaluación de riesgos ya que mantienen que, cada pocos minutos, una persona muere en la Unión Europea por causas relacionadas con el trabajo. Además, cada año, centenares de miles de trabajadores sufren lesiones en el trabajo y otros solicitan una baja por estrés, sobrecarga de trabajo, trastornos musculoesqueléticos u otra enfermedad de origen laboral. Los accidentes y enfermedades profesionales, además del coste humano que suponen para los trabajadores y sus familias, reducen los recursos de los sistemas de asistencia sanitaria y afectan a la productividad de las empresas.

Para la AESST, la evaluación de riesgos constituye la base para una gestión eficaz de la seguridad y la salud, así como la clave para reducir la siniestralidad laboral y las enfermedades profesionales. Si se aplica de manera adecuada, la evaluación puede mejorar la seguridad y la salud en los lugares de trabajo y el rendimiento de las empresas en general3.

Los principios fundamentales que deben tenerse en cuenta durante el proceso de evaluación de riesgos pueden desglosarse en cinco pasos4:

  1. Identificación de los riesgos y de los trabajadores expuestos : recorrer el lugar de trabajo examinando lo que puede causar daño y determinar los trabajadores que están en riesgo, con valoración específica de los trabajadores especialmente sensibles como, por ejemplo, las embarazadas.

  2. Evaluación de riesgos y asignación de prioridades a los mismos, valorar la gravedad y la probabilidad de su ocurrencia, clasificándolos por orden de prioridad. En España, el sistema cualitativo más utilizado es el propuesto por Gómez Cano y cols (1996) y publicado por el Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo que se recoge en la tabla 1.

Tabla 1. Evaluación del grado de riesgo en función de la severidad y la probabilidad. (Gómez Cano et al., 1996)

Tabla 1. Evaluación del grado de riesgo en función de la severidad y la probabilidad. (Gómez Cano et al., 1996)

  1. Planificación de las medidas preventivas necesarias: determinar cuáles son las adecuadas para eliminar o controlar los riesgos.

  2. Adopción de las medidas: estableciendo un plan de prioridades y especificando lo que hay que hacer, cuándo debe hacerse y a quién le corresponde hacerlo, cuándo debe finalizarse una tarea y los medios asignados para adoptarlas medidas adecuadas.

  3. Seguimiento y revisión: debe revisarse periódicamente para comprobar que las medidas funcionan o se aplican. Así pues, debe realizarse una revisión cuando se produzcan cambios en la organización o como consecuencia de la investigación de un accidente o “incidente”.

De estos cinco puntos se desprende que es obligación del empresario integrar la evaluación de riesgos en el sistema de gestión de la empresa, garantizando que las personas afectadas estén informadas de todos los peligros y riesgos a los que están expuestas, y de todas las medidas de protección adoptadas para prevenir dichos riesgos.

En los Centros de Salud de la Comunidad de Madrid, hemos tenido la suerte de que desde la Unidad de Seguimiento de Riesgos Laborales y Prevención Medioambiental, han tenido la obligación de hacer las evaluaciones de riesgos laborales, comenzándolas en 19 de los centros de Atención Primaria. Y si bien en este momento, nos parece claramente insuficiente, nos hemos encontrado información importante como la que se recoge en la tabla 2, en la que hemos quitado los datos del centro de referencia.

Tabla 2. Ejemplo de parámetros de una Evaluación de riesgos en un centro de Salud de Atención primaria.

Tabla 2. Ejemplo de parámetros de una Evaluación de riesgos en un centro de Salud de Atención primaria.

Por ello os invitamos a seguir el consejo de nuestra delegada de prevención del antiguo área 11, Dra. Sheila Justo, que nos brindó un slogan a seguir por todos nosotros: “ En prevención,imprescindible la concienciación”, comunicándonos todos los problemas de salud laboral que vosotros mismos identifiquéis, en este momento, es clave la limpieza de nuestros centros sanitarios.Nos gustaría conocer cómo ha asumido la organización sanitaria los resultados de esta evaluación, responsabilizándose de la asunción de medidas planificadas. Porque lo cierto es que intuimos que, en definitiva, ha considerado la evaluación un fin en si mismo y no una herramienta para mejorar los riesgos laborales de nuestros profesionales sanitarios.

Victoria Velasco Sánchez
Médico de familia. Responsable de Salud Laboral de AMYTS

Bibliografía

  1. Real Decreto 337/2010 sobre el Reglamento de los Servicios de Prevención.

  2. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. BOE nº 269 10/11/1995.

  3. Evaluación de riesgos: la clave para unos trabajos saludables. http://hw.osha.europa.eu

  4. Evaluación de riesgos: funciones y responsabilidades. http://hw.osha.europa.eu

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