CON FIRMA. “Ora et labora”, por Miriam Eimil

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149 Miriam Eimil 3x3 cm

Para poder aplicar la regla benedictina al hospital de Torrejón (gestionado por SANITAS), habría que añadir un elocuente et loqui vetitum.*

Porque además de trabajadores, nos quieren callados. Pero no podrán fiscalizar nuestra conciencia. Estamos lejos de Zamiatin y Orwell, y en nuestro interior, aún sin someter, la ira, tan denostada por Séneca como comprendida por Aristóteles,  se hace incontenible.

Los dos últimos despidos ponen al descubierto, una vez más, la falta de proyecto de nuestro hospital. Dos  profesionales, anestesistas de acción y vocación, han sido expulsados de nuestro centro. ¿Motivos? Con la ley en la mano, no hacen falta muchos. Se copian literalmente unos párrafos del convenio en la carta de despido, y el trámite queda cumplido. ¿Se explicita algo más? Se palpa tensión en la escena  del despido, la empresa lo convierte en un asunto de disciplina. ¿Tan grave será? Vamos a recoger información entre compañeros y el asunto empieza a cuadrar. Un servicio en proceso de descomposición, sin evidente liderazgo, que intenta embridarse desde fuera sin contar con la opinión de sus miembros. Una corriente de oposición que se canaliza para reconducir la situación y unos superiores que no aceptan las discrepancias. El final lo conocemos.

¿Qué lleva a despedir a unos compañeros admirados en lo profesional y vertebradores de un colectivo? Ójala fuera una política… Al menos sabríamos lo que quiere el hospital. Pero no es así. No es que exista un plan asistencial para el centro al que no se hayan adaptado estas dos personas, no. El único plan que percibimos, homogéneo en todas las categorías, es éste: “Calla. No te opongas. No seas crítico. No cuestiones las órdenes. No estorbes. Produce dinero. ”

Un reflexión sorprendente de un mando intermedio nada sospechoso de sedición: “vamos a la deriva, no hay proyecto”. Así está el hospital de Torrejón. Sin proyecto asistencial. El único factor común de todas las decisiones que se adoptan tiene esta unidad: euros. Si coinciden la calidad asistencial y el beneficio económico, adelante. Los que tienen la suerte de contar con proyectos así en su servicio podrán trabajar realizados en su tarea mientras la empresa asiste satisfecha. Pero  el orgullo de ese profesional estará en lograr un trabajo de calidad y el de la empresa radicará, simplemente, en el beneficio económico. Ahora bien, ¡ay del facultativo cuyo servicio sea marginal, caro y sin una vertiente publicitaria y vendible!

Ora… Porque alguien repare en que no hay un plan asistencial y se ponga a ello. Ora... porque alguien reconozca que la homogeneidad de pensamiento anquilosa al colectivo… Ora… porque se priorice al profesional, se aprenda a reconducir el conflicto y no se siga abusando del recurso fácil del despido… Ora…. ¡pero no calles!

Miriam Eimil Ortiz
Especialista en Neurología, Hospital de Torrejón. Delegada sindical de AMYTS

* Y prohibido hablar (NdE)

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