CONTRAPORTADA. “Hablando de bajas y de incapacidad temporal”, por Francisco José Saez

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149 Francisco José Saez Martinez 3x3 cm

Oír en la calle “fui a cogerme la baja” o “estoy de baja” es bastante frecuente, pero en realidad la idea de baja laboral corresponde a la definición de la Incapacidad Temporal. Este termino define a una prestación social, de larga tradición en nuestro país (surge a finales del siglo XIX, vinculado a los accidentes laborales ocasionados en una inundaciones que amenazaban Valencia) consistente en que todos los trabajadores, de forma solidaria, no hacemos cargo del sueldo del trabajador enfermo, con dos condiciones fundamentales, el diagnóstico de enfermedad realizado por un médico del servicio público de salud y el acatamiento por parte del paciente del tratamiento prescrito para su curación.

Este sistema solidario dió lugar a la aparición de nuestro Sistema Nacional de Salud, vinculado el concepto de Seguridad Social que dimana de la necesidad de atender a los trabajadores enfermos y, por extensión, a sus familias, por lo que los médicos que trabajamos en el sistema público le debemos a la Incapacidad Temporal (IT), como poco, nuestro trabajo y los centros en los que trabajamos.

Es por ello que hablar de la IT genera dos sensaciones diferentes, de agradecimiento a lo que ella ha aportado a todos los españoles y de sufrimiento por el trabajo, sinsabores e incluso agresiones que genera entre los médicos.

Y digo entre los médicos, todos los médicos, porque si bien somos los médicos de familia los que damos un porcentaje importante de las bajas laborales, los cambios legislativos (el RD 625/2014 y la Orden ESS/1187/2015 que desarrolla el decreto) abren en nuestra comunidad autónoma la posibilidad de tramitación de la baja laboral por parte de cualquier facultativo del Sistema público de salud (incluyendo a los que trabajan en Hospitales, ambulatorios, SUMMA…) al reafirmar la obligatoriedad de hacer un reconocimiento al paciente para proceder a indicar una Incapacidad Temporal..

Este cambio normativo origina, además, un nuevo modelo de incapacidad temporal, creando cuatro tipos de baja (la corta, inferior a 5 días, la media, inferior a un mes, la media larga, inferior a dos meses y la larga, superior a dos meses) de clasificación obligatoria antes de proceder a la tramitación del parte de baja, que va a cambiar la relación entre los médicos del SERMAS, al hacer imprescindible que el médico que realice el reconocimiento del paciente se pronuncie sobre la necesidad del reposo y la duración del mismo. También porque reabre la posibilidad de prescribir la incapacidad temporal a cualquier médico del SERMAS, al derogar la instrucción de la Viceconsejera Ana Sanchez de 2009, que limitó este derecho a los médicos de familia.

La nueva regulación legal, si bien en un primer momento disminuye las visitas al médico al aumentar los plazos máximos entre partes (obviando el obligatorio parte semanal), genera nuevos requisitos burocráticos (informe mensual, obligatoriedad de completar el código nacional de ocupación, informe trimestral de la Inspección Médica…) que van a complicar la vida de los facultativos y de los pacientes.

Desde el Foro de Médicos de AP, organización que reúne a las Sociedades Científicas de Medicina de Familia y Pediatría, la Conferencia Estatal de Estudiantes de Medicina, la Organización Médica Colegial y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, llevamos casi dos años intentando hacernos oír por el Ministerio de Empleo para conseguir que la Incapacidad Temporal sea una herramienta útil y sencilla que contribuya a mejorar la salud de los ciudadanos y no suponga unos costes excesivos para el bolsillo público. Pero todos los intentos han sido vanos y el “rodillo” normativo ha seguido adelante, pasando por encima de profesionales, pacientes y servicios autónomos de salud, llevándonos a todos a una situación límite el próximo 1 de Diciembre, fecha de la entrada en vigor de la normativa, con múltiple dudas, con Comunidades Autónomas que han señalado la imposibilidad de cumplir los plazos, con otras con desarrollos dudosos en sus sistemas informáticos que pueden alargar la tramitación de un parte de baja hasta 15 minutos, con profesionales que desconocen la normativa, con ciudadanos que ignoran sus nuevas obligaciones.

En resumen, que volveremos a oír en la calle hablar de la “baja”, pero me temo que en otros tonos.

Francisco José Sáez Martínez
Vicepresidente 2º, Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia SEMG
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