CON FIRMA. “Recuperar el liderazgo sanitario”, por Emilio Nevado

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213 Emilio Nevado 3x3 cm

Aprovecharé la oportunidad que me da esta revista para hacer una reflexión sobre el momento que están viviendo la profesión médica y sus organizaciones (Sindicato, Colegio, asociaciones) en cuanto a la participación en la gestión del sistema sanitario.

Hace unos veinte años éramos médicos formados casi en su totalidad en universidades públicas y especializados por el Sistema MIR, empleados mayoritariamente en el sistema sanitario público, complementando algunos su desempeño en la medicina privada. Obviamente la Sanidad pública no era un sistema perfecto, pero se apostaba por él. Se presumía incluso de él. Los profesionales que entrábamos al sistema, salvo excepciones, desconocíamos todo lo referente a la gestión hospitalaria, que solo nos interesaba cuando entraba en el temario de alguna oposición.

Hace 20 años dedicarse a la Medicina en la sanidad pública era una aspiración en la que se incluían, entre otros, los componentes de desarrollo profesional, medios materiales a disposición y calidad de la asistencia.

Desde entonces hemos ido perdiendo relevancia en la toma de decisiones sanitarias y en la Dirección y Gestión de los Hospitales y de los Centros de Salud. Con una cada vez mayor interferencia política en la toma de decisiones, los profesionales hemos asistido, a veces perplejos, otras asombrados, y alguna vez indignados, a decisiones que repercuten en nuestro quehacer diario de manera negativa. Con la transferencia de las competencias sanitarias a las autonomías, la decisiones puramente políticas y cortoplacistas se han adueñado de la sanidad.

Se olvidó la necesidad de previsión de necesidades de médicos, lo que hace que, a día de hoy, tengamos carencias en determinadas especialidades (hay que recordar, hace no tantos años, la importación de médicos de determinadas especialidades de otros países, de manera precipitada e incluso irresponsable, sin evaluar conocimientos básicos, incluso con desconocimiento del idioma en ocasiones).

Se empezó a percibir la sanidad como fuente de negocio y, a día de hoy, tras la crisis económica y los recortes de los que todos hemos sido testigos, la sanidad pública no está en la misma situación. Los intereses han ido en su contra en estos años: disminución de las inversiones, de personal, de tecnología, no acometimiento de las reformas necesarias (tanto organizativas como de mantenimiento básico) e intentos de cambio de modelo han dejado a la sanidad pública muy perjudicada en cuanto medios y recursos humanos. Paralelamente, la sanidad privada ha ido creciendo en estos años, puramente privada o a través de conciertos con la administración, y atiende cada vez a un mayor número de pacientes.

Y los médicos estamos en medio viviendo diferentes situaciones en la Sanidad pública: eventuales obligados a trabajar en la precariedad durante años, interinos pendientes de la OPE de turno, fijos desmotivados con un desarrollo profesional bastante pobre donde no se ha premiado al que trabaja más o mejor… Yen la sanidad privada, situaciones no mucho mejores, a veces trabajando en condiciones realmente abusivas. Y casi todos con la sensación de un trabajo pobremente reconocido por la Administración y, cada vez más, por los ciudadanos que en ningún caso nos reconocen ya como autoridad sanitaria, y que ven cómo les atendemos en poco tiempo y no siempre con los medios óptimos (ambos parámetros que ya no dependen de nosotros). Evidentemente esto genera una falta de confianza hacia el profesional importante que comienza a ser una lacra de nuestro sistema.

Todo esto ha hecho que muchos compañeros se hayan interesado de nuevo en la gestión, demandando más información completa y en tiempo para comprender qué es lo que está pasando en su entorno de trabajo y por qué.

La mala situación laboral que vivimos tiene su origen en decisiones tomadas o apoyadas en los órganos de gestión que nos gobiernan, en los que no solo tenemos poco peso, sino que a veces somos ignorados e incluso me atrevería a decir que ninguneados. A día de hoy nuestros gestores no apuestan por la sanidad pública.

Tenemos que volver con fuerza a influir y participar en la toma de decisiones. El médico debe ser el centro alrededor del cual debe pivotar la gestión, así como la sanidad debe estar centrada en el paciente. Somos los únicos con una visión global de los procesos de principio a fin. No podemos como organizaciones, ni personalmente como médicos, renunciar a modelar algo que determina de manera tan importante nuestro desempeño profesional y sus resultados.

Lo que podemos aportar es incalculable, lo que nos pueden perjudicar a nosotros y a nuestros pacientes lo vemos todos los días.

Emilio Nevado Losada
Especialista en Cuidados Intensivos, Hospital del Sureste. Delegado AMYTS.
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