PROFESIÓN. ¿Faltarán médicos en España?

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Uno de los hallazgos que más se ha destacado del reciente “Estudio sobre Demografía Médica”, publicado por la OMC en colaboración con CESM, ha sido la preocupación por la posible jubilación, en la próxima década, de en torno a 70.000 médicos que se encontrarían, en este momento, en la franja de edad entre 55 y 65 años. Con menos de 6.000 especialistas apareciendo cada año en el mercado de trabajo, eso podría originar un descenso de en torno a 15.000 médicos en activo en los próximos diez años, descenso que posteriormente se recuperaría con creces una vez se superara la jubilación de esta llamada “generación del baby-boom” de los años 60.

Proyección del número de médicos a partir de los datos del "Estudio de Demografía Médica" OMC-CESM

Proyección del número de médicos a partir de los datos del “Estudio de Demografía Médica” OMC-CESM

Estamos hablando, por supuesto, del número total de médicos en activo, y desde luego esto no garantiza su adecuada distribución por especialidades y ámbitos geográficos. Ni siquiera el hecho de que dispongamos de una tasa poblacional de médicos, 3,8 por cien mil habitantes, por encima de la media europea (o en la media, si apartamos los datos del Reino Unido) asegura la adecuada cobertura de todas las necesidades sanitarias, máxime cuando partimos de servicios sanitarios que se encuentran, en muchos dispositivos asistenciales, saturados en la actualidad. Sin embargo, sí que son elementos a tener en cuenta, pues es con ese “pool” total con el que hay que contar para dotar adecuadamente los diferentes ámbitos, geográficos y especializados, del ejercicio de la Medicina. Desde ese punto de vista, y con la complementariedad necesaria con estudios más específicos de cada uno de esos ámbitos, contar con un número estable de profesionales supone un punto de partida básico para después realizar los ajustes necesarios.

Entonces, ¿deberíamos preocuparnos por esa pérdida prevista de médicos en activo? Bueno, antes de dar respuesta a esta pregunta hay que valorar la idoneidad de los datos de partida, y aquí tenemos un problema, ya que mientras el registro colegial recoge los 70.000 médicos comentados previamente entre los 55 y los 65 años de edad, y que sirven de base a la estimación realizada, la Encuesta de Población Activa (EPA) proporciona una cifra, con una progresión temporal estable, que ha pasado de unos 48.800 en 2015 a 51.300 en 2016, tal y como aparece en las estadísticas internacionales (EUROSTAT y  OCDE). Si hiciéramos la proyección en base a esta cifra de médicos “jubilables”, no sólo no habría una reducción del número de médicos, sino que incluso habría un crecimiento mantenido. La realidad, por tanto, es posible que se encuentre en el término medio entre ambas proyecciones, y que nos encontremos en un período de relativa estabilidad en lo que a número de médicos en activo se refiere, estabilidad conseguida debido a las decisiones tomadas a partir de los estudios realizados hace 10-15 años, y que aún podríamos garantizar más si ofreciéramos formación especializada a los 4.000 licenciados de los últimos años que no han podido acceder a ella.

La razón de esa discrepancia de cifras no está nada clara, o al menos no parece simple, y desde luego que podría ser un buen asunto de debate e investigación. Ya hace años indagué superficialmente en esa cuestión, recogiendo las series históricas del número de licenciados en las facultades españolas de Medicina, y en aquel momento éstas daban razón a los datos de la Organización Médica Colegial, publicados anualmente por el Instituto Nacional de Estadística. En total, por aquel entonces (2007), entre 24.000 y 45.000 médicos colegiados no jubilados no aparecían recogidos en la EPA. Cierto que la EPA se basa en la situación de actividad de la semana anterior a la de la realización de la encuesta, pero no parece que esto explique totalmente la discrepancia; probablemente otra buena parte de la discrepancia se justifica en el hecho de que los datos de EUROSTAT-OCDE, procedentes de la EPA, se refieren a médicos profesionalmente activos en asistencia sanitaria, mientras que esto no queda asegurado en la categoría de “activos” del registro.

Lo que si queda claro es que si potenciamos al máximo la capacidad de formación especializada y damos así respuesta a los licenciados que aún no acceden a la misma, aseguraremos un futuro estable en cuanto a número total de médicos se refiere. Tanto es así que está llegando el momento de comenzar a pensar en el ascenso imparable del número de profesionales que se producirá a partir de 2030, y que deberíamos comenzar a enfrentar ya mediante una disminución lenta, pero continua, del número de nuevas plazas de formación de grado, apuntando por ejemplo a las 6.500 como cifra de referencia provisional para 2025, mientras se mantiene en 7.000 o incluso algo más la de plazas de formación especializada. Y si mejoramos las condiciones de contratación y estabilidad, que es otro elemento fundamental en la captación y retención de profesionales, así como la adecuada incentivación de las plazas de difícil cobertura (tanto en áreas rurales como en servicios no suficientemente cubiertos, como los de urgencia extrahospitalaria), tendríamos todos los elementos en juego para garantizar una adecuada disponibilidad de profesionales e, incluso, un ligero incremento de los mismos que permitieran una mejora de la situación asistencial actual. Hasta aquí, claro, suponiendo una demanda estable de servicios sanitarios, e incluso algo más racional que la actual; sin embargo esto, junto con el esperado incremento futuro de dicha demanda por el envejecimiento del conjunto de la sociedad, necesita de mayores y más complejos análisis, que habrá que realizar seriamente y se escapan de la intención de este pequeño comentario razonado.

Desde luego que el tema de la demografía médica es no sólo de gran actualidad, sino también de gran interés, merecedor, a buen seguro, de proyectos de investigación que aumenten el conocimiento y la capacidad de análisisal respecto, y garantice una adecuada disponibilidad futura de profesionales.

Miguel Ángel García Pérez
Médico de familia, Doctor en Medicina. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina
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