PROFESIÓN. “El derecho de los médicos a progresar beneficia a todos”, por Rafael Jiménez

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213 Rafael Jimenez Parras 3x3 cm

La Carrera Profesional (CP) fue un acuerdo/negociación entre la Administración y los médicos, con la intención de beneficiar a ambas partes:

  • Por un lado, motivar a los profesionales incitándoles a mantenerse formados, colaborar en la formación de los demás médicos, investigar y comprometerse con la organización.
  • Por otro lado, reconocer la experiencia, prestigio y responsabilidad profesional mediante una remuneración.

El símil de CP más plausible sería una carrera de larga distancia, aunque para algunos miembros de la Administración parecería más apropiado una carrera de obstáculos dado el interés que tienen en poner todas las trabas posibles a la misma.

Cuando se negoció la CP se utilizó el ejemplo de una mochila donde el facultativo iría acumulando los méritos que presentaría en el momento adecuado. Así se recoge en el acuerdo (Anexo I punto 5): “Los méritos presentados y evaluados para conseguir un determinado nivel, no podrán ser aportados de nuevo, ni tenidos en cuenta para el acceso a otro nivel”.

Esta característica de la CP, con sentido común, nos hace interpretar que aquellos méritos que no hemos aportado, y los que no han sido evaluados por innecesarios, los podrá presentar cuando le convenga. Pero parece que hay un interés de la Administración en referenciar méritos a años evaluados. Esto en absoluto se recoge en el acuerdo, y va contra el espíritu del mismo.

¿Para qué va a hacer el médico una Tesis Doctoral en los primeros años de su carrera, si ésta no le va a ser útil para los primeros niveles de CP? ¿Voy a colaborar como tutor o en Comisiones clínicas durante años, si sólo van a ser útiles los últimos en que lo haga?

Referenciar la formación a años concretos supondría un agravio para determinados profesionales en situaciones delicadas: bajas por enfermedad de larga duración, embarazo/maternidad, excedencias por cuidados de familiares, etc… En el periodo evaluado puede haber realizado un master o una diplomatura y, sin embargo, no valer nada si se interpreta de manera restrictiva la necesidad de “acreditar al menos un crédito de carrera cada año de evaluación”.

Peor todavía sería esta traba/dificultad/impedimento si algún Comité Evaluador no tuviera en cuenta que “ninguno de los factores objeto de evaluación podrá ser excluyente en la valoración del candidato, debiendo baremarse todos los apartados”.

El hecho de que la Administración, incumpliendo la normativa, haya paralizado a nivel local las evaluaciones, supone otra variable que se intenta compensar con las nuevas instrucciones emitidas: “se podrá solicitar el reconocimiento del nivel que les hubiera correspondido de no haberse suspendido la CP….” debiendo acreditar los méritos exigidos para el nivel que solicita, y que se reconozca el nivel con la fecha en que se hubiera hecho acreedor del mismo.

Esta excepcionalidad incluye la posibilidad de que un facultativo aspire a pasar dos o hasta tres niveles seguidos. Eso implica necesariamente que si un solicitante no consigue, a criterio del Comité Evaluador, el último nivel a que aspira, se le conceda el nivel anterior con la fecha en la que lo hubiera alcanzado si hubiera sido evaluado correctamente en ese momento.

Hay que considerar el acuerdo de CP como algo que beneficia a ambas partes y, como tal, no poner trabas o dificultades que perviertan el espíritu de esta colaboración que, en última instancia, pretende beneficiar al ciudadano a través de un profesional motivado y una Sanidad del máximo nivel.

Rafael Jiménez Parras
FEA Especialista en Oftalmología. Hospital Universitario Príncipe de Asturias
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