CON FIRMA. “Padrinos sindicales, o la transmisión del conocimiento en la defensa de los médicos”, por Mónica Alloza

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121 Mónica Alloza 3x3 cm

Yo llegué al mundo sindical de la mano de unos grandes delegados, de amplia experiencia y compromiso. Ellos se volcaron con la candidatura de AMYTS del hospital donde ejerzo, nos dieron todo tipo de ayuda durante la campaña electoral y, tras un magnífico resultado, a pesar de las adversidades (y las hubo), nos llevaron de la mano hasta la constitución del Comité de Empresa. Y, más allá, nos acompañaron hasta que nuestro rodaje fue suficiente como para dejarnos volar del nido.

Pero su labor de “apadrinamiento” no se quedó sólo en esto que os relato. Hay mucho más. Hay cientos de conversaciones, de sabios consejos basados en su trayectoria y experiencia. Hay una sensación de respaldo y de presencia, de hacernos sentir siempre acompañadas en esta aventura.

Hemos tenido en nuestro primer año de andadura situaciones inéditas en el sindicato, como una negociación puramente económica, distinta de convenios y otro tipo de acuerdos, amenazas de externalización de servicios y escándalos de seguridad y salud laboral. En todo nos han apoyado nuestros padrinos, a pesar de estar, sobre todo nosotras, “verdes” en estos asuntos de la sanidad privada.

Por supuesto que la central del sindicato nos ha ayudado, y mucho, con todos los recursos disponibles, incluida la Asesoría Jurídica, de la que tuvimos bien pronto que echar mano. También con su presencia en algunas tensas reuniones en nuestro hospital, demostrando a la empresa el respaldo y la seriedad que supone tener un sindicato como el nuestro, detrás. Y muy agradecidas estamos por tan cálido recibimiento y apoyo, pues apenas llevamos dos años de experiencia y ya hemos dado mucha lata.

Nuestro rodaje ha sido intenso y difícil, en lugar del aterrizaje paulatino y suave que esperábamos. Pero insisto, nunca nos hemos sentido solas, siempre nuestros padrinos han estado pendientes y han acudido cada vez que los llamamos. De ellos hemos aprendido a ser Delegados Sindicales. Y lo escribo con mayúscula, porque lo primero que hemos aprendido es a estar muy orgullosas de representar a nuestros compañeros, de ser su voz en el Comité de Empresa y ante los directivos del hospital. Ejercemos con convicción, con compromiso y con firmeza. Dedicamos mucho más que las horas sindicales que permite nuestro crédito, pero a la hora de trabajar en el hospital arrimamos el hombro como el que más. Hemos comprobado que los delegados de los sindicatos profesionales estamos hechos de buena pasta (y aquí tengo que mencionar también a mis colegas de enfermería de SATSE), que somos honrados en nuestro compromiso con los trabajadores, tanto en lo asistencial como en lo sindical. Huimos de ese estigma clásico del “sindicalista de clase” que tanto daño ha hecho a nuestra imagen en los últimos tiempos. Cada día nos examinamos ante nuestros compañeros, demostrando que seguimos aquí, al pie del cañón, defendiéndoles con todas las armas de las que disponemos, con ganas y con fe.

Me enorguellece decir que recibimos muchas muestras de agradecimiento, y que se van traduciendo en afiliaciones, lo cual considero que es la medida de nuestro respaldo, al igual que los votos en las urnas.

Hace unos días, alguien me preguntaba cómo podríamos motivar a los facultativos para que se animen a ser delegados sindicales. Yo creo que predicar con el ejemplo es la respuesta.

¿Y cómo puedo yo agradecer a mis padrinos todo lo que de ellos he aprendido? Pues es muy sencillo, siguiendo su ejemplo y trasmitiendo el conocimiento a los que vienen detrás. Esto se hace en las familias, en todas las sociedades. De padres a hijos, y, en nuestro caso, de padrinos a apadrinados.

Y así lo estoy haciendo: he tenido el privilegio de “amadrinar” a un par de luchadoras, que se acaban de dejar la piel en las elecciones de su centro esta misma semana, con un gran resultado. Han renovado la candidatura, le han dado un aire nuevo, y se han movido con una fuerza que me ha sorprendido para conseguir el respaldo de sus compañeros. Y pueden estar muy orgullosas, porque les han respondido en las urnas, haciendo que sean la primera fuerza profesional en su Comité de Empresa. Nos queda mucho camino, pero aquí estoy, a su lado, guiándolas lo mejor que sé y puedo para que, más pronto que tarde, echen a volar, como nosotras lo hicimos.

En resumen, ahora estoy devolviendo lo que he recibido. ¿Cómo no podría hacerlo, si es lo que he aprendido de mis mayores?

Y así sigue siendo también conmigo, ahora que he dado el salto desde mi hospital hasta la central del sindicato. Allí he encontrado y conocido a grandes delegados que están siendo mis padrinos en esta nueva etapa para mí. Me enseñan cada día a través sus palabras y actos y me animan a seguir con el apoyo que me brindan.

Creo que nuestro papel como “padrinos sindicales” de los que se van incorporando es tan importante como el resto de la actividad sindical que hacemos como delegados, pues en la renovación está la clave para la continuidad de nuestra organización. Tenemos por tanto, que volcarnos en apoyar a los que se animan a participar de esta aventura.

A mi entender, esto es un cadena de favores, una trasmisión generacional del conocimiento… No sé cómo llamarlo, pero sí sé que estoy muy orgullosa de lo que en AMYTS aprendo y recibo. Supongo que lo llevamos en la sangre, en nuestro Juramento Hipocrático, por esto de ser médicos:

Juro por Apolo médico, por Esculapio, Hygia y Panacea, juro por todos los dioses y todas las diosas, tomándoles como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso:

Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirle en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos, y a los hijos de mi maestro y a todos los alumnos comprometidos y que han prestado juramento según costumbre…

Mónica Alloza Planet
Especialista de Radiodiagnóstico y delegada de AMYTS. Hospital Universitario de Torrejón
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