CON FIRMA. “No se encuentran médicos”, por Ana Giménez

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247 Ana Gimenez 3x3 cm

Día normal en AMYTS, el sindicato de los médicos: atención a llamadas telefónicas de afiliados, correos electrónicos y atención a médicos y facultativos que acuden en persona al sindicato. La mayoría de las veces son dudas sobre los procesos en curso: de oposiciones y sus correspondientes tomas de posesión, movilidad interna, carrera profesional… Muchas veces, también por causas personales de permisos, problemas, agresiones y acoso.

A las once de la mañana recibimos a una médica de familia que está trabajando temporalmente en una consulta de Pediatría de Atención Primaria. Y acude pidiendo socorro, pues QUIERE RENUNCIAR y nos pregunta si va a ser penalizada por ello. Efectivamente, en la bolsa de médicos de familia hay una cláusula que claramente establece que, si se renuncia a un contrato, se sufre una penalización de 1 año, durante la cual pasaría a ocupar el último puesto de la bolsa de contratación.

Sin embargo, su cara de sufrimiento no deja lugar a dudas: va a renunciar porque no puede más. El pasado lunes, siendo la única profesional de consulta de Pediatría en su Centro, tuvo que atender a 70 niños. Si, como lo oís, 70 niños. Llegó a su casa con ganas de llorar, y un terrible dolor de cabeza.

El objetivo de tiempo medio de atención a un niño en consultas de pediatría de Atención Primaria, según publica en sus presupuestos la propia Consejería de Sanidad, es de unos 14 minutos. Ella tuvo que atender a 70 niños. Para la Consejería, debería haber estado trabajando 16,33 horas.

ES DECIR, QUE EN ESE CENTRO DE SALUD TENDRÍA QUE HABER COMO MÍNIMO DOS CONSULTAS DE TARDE DE PEDIATRÍA, y aun así no se cumplirían los tiempos de asistencia recomendados por la consejería de sanidad. Tal vez si contratasen a dos personas que se enfrentasen a consultas de 35 niños cada una, no habría dificultad para encontrar médicos para esa consulta, y los que hubiese, no huirían a la mínima de cambio.

Explicamos a la profesional que, si está decidida a renunciar, con la necesidad de suplentes que hay, puede trabajar durante ese año como suplente, y que el año que viene ya dejaría de estar penalizada. Aunque le recomendamos que antes de la renuncia acuda a la Gerencia para intentar que le den otra consulta, pues conocemos que hay bastantes vacantes de Pediatría para cubrir.

Cuando ya estábamos finalizando la consulta, la compañera nos cuenta que, comparando su nómina con la de una enfermera de su centro, y a pesar de la enorme responsabilidad y el enorme trabajo que tiene esa estresante consulta, resulta que ¡GANABA MÁS DINERO LA ENFERMERA QUE LO QUE GANABA ELLA COMO MÉDICO!

Otro día cualquiera, otra consulta. Una doctora que trabaja de tarde en un centro de salud tiene reducción de jornada por cuidado de hijos, sin suplir, y cada día se reparten de forma habitual la consulta sus compañeros. Además, en verano hubo también una excedencia sin suplir de un mes. La sobrecarga ha acabado con su salud y se encuentra de baja laboral por depresión… También nos pregunta por la posibilidad de renunciar sin ser “castigada” en bolsa. Porque también piensa en renunciar.

Estos son dos ejemplos que he recuperado a vuelapluma, sin hacer ningún tipo de búsqueda de casos flagrantes. Surgidos en las últimas 48 horas.

Los gestores se reúnen preocupados y hacen foros de debate sobre el problema que hay en la Atención Primaria de toda España y en los servicios de urgencia extrahospitalarios para cubrir puestos de trabajo. No se encuentran médicos. Se plantean dar permiso a los médicos extracomunitarios para trabajar. Se plantean acelerar el reconocimiento de los títulos extranjeros en el Ministerio… pero rara vez se plantean arreglar el origen del problema, porque no lo miran de frente.

La Atención Primaria ha dejado de ser un destino apetecible para trabajar. Al menos para los médicos. Las condiciones económicas y de trabajo masificado que ofrecen los distintos servicios de salud de España (con honrosas excepciones) no solo no sirven de reclamo para atraer a los nuevos especialistas, sino que, por el contrario, suponen un auténtico repelente para los que se acercan a conocerla.

De momento, intentan paliar el problema NO MEJORANDO LAS CONDICIONES, NO (¿PARA QUÉ?), sino sometiendo a los trabajadores a condiciones de semi-esclavitud que no se habían visto antes en ningún ámbito laboral:

  • Duplicación sin remuneración alguna de las cargas de trabajo
  • Anulación de permisos, incluso de vacaciones, a los trabajadores, que llegan a perder viajes programados con sus familias
  • Denegando reducciones de jornada por conciliación (¡por necesidades del servicio!)
  • Denegando a profesionales acudir a reunirse con su hijo de 4 años ingresado en urgencias para ser intervenido de apendicitis (¡por necesidades del servicio!)
  • Obligando a los profesionales a prolongar sus jornadas de trabajo (debiendo por tanto abandonar a sus familias) para suplir a compañeros ausentes (a cambio de retribuciones de 10€ la hora o de devolución de las horas al trabajador cuando sea posible)
  • Y TODO ESTO COBRANDO MENOS QUE UNA ENFERMERA (se entiende que una enfermera fija, no así si la enfermera es eventual). No hay problema para encontrar enfermeras que quieran trabajar en Atención Primaria. Pero sí los hay, y muy serios, para encontrar médicos.

Por favor, ¿hay alguien que explique a la Administración que así van a seguir sin encontrar médicos?

Ana Giménez Vázquez
Médico de familia. Presidente del sector AMYTS de Atención Primaria

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