PROFESIÓN. Médicos y Titulados superiores: ¿tan distintos, tan diferentes?

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Los médicos y T.S. somos los primeros conscientes de la singularidad y peculiaridades de nuestro trabajo. Tanto es así que, desde hace décadas, solicitamos un ACUERDO FRANJA tanto a nivel estatal como autonómico para tratar nuestras específicas condiciones laborales. Durante todo este tiempo, la Administración se ha empecinado en mantenernos en los ámbitos de negociación junto al resto del personal sanitario, para no hacer diferencias… Nos aplican los recortes más que a nadie, y dicen que nos tratan igual que al resto de las categorías, pero:

  • NO HAY TRASLADOS en atención hospitalaria “por temor a que se desmontarían los servicios”.
  • NO HAY MOVILIDAD “por temor a que se desmontarían los servicios”.
  • NO HAY BOLSA DE CONTRATACIÓN únicas por especialidades “porque la Administración dice que nuestra realidad es diferente a la de otras categorías sanitarias”.
  • OPEs: escasas y pocas “por temor a que se desmontarían los servicios”.

¿A qué ha conducido todo esto? A una precariedad que, según los datos del propio portal estadístico de la Consejería de Sanidad tomados esta semana, afecta:

  • al 37,5%* de los facultativos del SERMAS.
  • al 43.7%* de los ejercen en el ámbito hospitalario.
  • llegando al 78,2%* en urgencias hospitalarias.

Pero no solo eso, también a un encasillamiento que provoca que los médicos y T.S. prácticamente asuman, tanto para lo bueno como para lo malo, que el desarrollo de su ejercicio profesional se va a producir, con una altísima probabilidad, en un solo centro. De ese modo pasan años de ejercicio impecable en el contexto de una realidad altamente cualificada y exigente, y van subespecializándose en determinadas áreas.

¿Qué sucede cuando llega una OPE? Que los servicios construidos bajo las premisas descritas viven la incorporación de los opositores “de fuera” como una auténtica amenaza.  Aprobar en estas condiciones una OPE puede convertirse así en un premio (si logras consolidarla en tu propio centro) o en un castigo (si eliges otro centro y desplazas a alguien que venía desarrollando una tarea específica).

A partir de ahí aparecen las amenazas veladas o explícitas antes de elegir plaza. Advierto que son testimonios reales que pueden herir la sensibilidad del lector, y ejemplos hay muchos:

  • Especialidad quirúrgica de un gran hospital universitario: “tú verás, pero lo que puedo ofrecerte son consultas en el centro de especialidades y cirugía menor, lo demás lo tengo cubierto”
  • Subespecialidad en otro gran hospital: “Si, aquí hay [plazas de esta subespecialidad], pero todas están cubiertas, a ti te toca cubrir el centro de especialidades”
  • especialidad médica de otro gran hospital universitario: “te vas ir cuatro mañanas al centro de especialidades [semi-urbano], porque las plazas en el hospital las tengo cubiertas, así como todas las unidades específicas ([xx, xxx])”.

En AMYTS hemos recibido demasiados testimonios de este tipo como para que la Administración pueda seguir mirando hacia otro lado; lo contaba muy bien hace unos días Mónica Alloza en este Con firma.

Esta organización convierte en un hándicap el encontrar trabajo, ya que cambiamos los criterios de contratación pública de igualdad, mérito, capacidad, y publicidad, que deberían regir, por criterios muy discutibles, entre los que a menudo priman otros intereses.

La Administración se niega sistemáticamente a crear bolsas centralizadas por especialidades hospitalarias aludiendo a la “especificidad del trabajo de algunos de los facultativos que ejercen en el ámbito hospitalario”. Desde hace unos meses, tras recurso jurídico y cartas dirigidas a las distintas gerencias, están produciéndose por goteo convocatorias específicas para cobertura de puestos temporales. Estas convocatorias difieren dependiendo de cada puesto y hospital y, en algunos casos, ya solicitan perfiles en la propia oferta.

Se corre aquí un peligro evidente: inducir la subespecialización de facultativos con contratos temporales que no solo puedan ser desplazados en su momento por nuevos propietarios, sino que además tienen una dificultad añadida para consolidar su plaza en los procesos selectivos actuales. Esto ya se produce, hablamos de profesionales que llevan ejerciendo su profesión durante décadas en puestos “específicos” pero no reconocidos ni recogidos en las plantillas de sus centros.

¿En qué quedamos entonces? ¿Los médicos somos o no somos comparables a otras categorías sanitarias?

Mirando hacia la propia profesión, se echa de menos una clara voluntad reguladora, tanto en lo referido al desarrollo formal de subespecialidades como a la mejora de los procesos de selección. A nivel estatal, CESM presentó el año pasado un documento como propuesta de “condiciones y características de los procesos de selección para puestos específicos en el SNS”. La actuación de la Administración a este respecto requeriría un artículo completo: incumplimientos acumulados, escasas e insuficientes OPEs, ausencia de movilidad y traslados, ausencia de contratos interinos durante ocho años, paralización unilateral del modelo de Carrera Profesional durante nueve años y un largo y triste etcétera.

Y a todo ello le podemos añadir, en la última década, el experimento añadido, sin estudios previos ni resultados que aporten datos objetivos de su idoneidad, de “nuevos modelos de gestión”:

  • Modelo Empresas Públicas (PFI) de los “nuevos hospitales”, con contratos laborales solo los dos primeros años, que luego se trataron de privatizar con la excusa de un Plan de Sostenibilidad, cuando todo apunta a que la privatización era la intención inicial.
  • Modelos de gestión privada (PPP, hospitales de Torrejón, Rey Juan Carlos, Valdemoro y Villalba).

Y las dudas que surgen sobre los equilibrios y los flujos de financiación entre ellos.

Todo este sinsentido, ha desembocado en una falta preocupante de confianza de los profesionales en sus gestores sanitarios. Se requiere un debate sereno y concienzudo. Se puede poner en duda el modelo actual, pero sin cargarle las culpas de su falta de desarrollo respecto a aspectos fundamentales en él recogidos. Además en este momento es urgente y prioritario dar una respuesta a los desplazados por la OPE 2015, con la creación de una bolsa de empleo temporal que evite su aislamiento o expulsión del SERMAS.

Ángela Hernández Puente
Presidenta del sector AMYTS de Atención Hospitalaria

*Datos actualizados el 21 de febrero a partir de la Plantilla Dinámica del SERMAS (fecha de referencia, 31 de enero de 2018)

 

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