CON FIRMA. “Malos tiempos para los valientes: a propósito del expediente disciplinario de Monica Lalanda”, por Yolanda Cabrero

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195 Yolanda Cabrero 3x3 cm

El pasado mes de agosto de 2016, muchos de los que ahora estáis leyendo estas líneas y muchos otros, que no sois como yo, “bichos twiteros”, leísteis (leímos) la entrada que publicaba en su blog Mónica Lalanda, conocidísima tuitera, comunicando que había decidido renunciar a su contrato de guardias en el hospital en el que trabajaba, e irse al paro, harta ya, e incapaz de soportar “el maltrato y la indignidad, el agotamiento, la estupidez, el despotismo, el abuso, la mala organización, la falta de planes a medio y largo plazo, la carencia absoluta de solidaridad y profesionalidad a la que nos somete a sus trabajadores el SNS”.

Esa entrada tuvo enorme repercusión en las redes sociales (RRSS), generando muchos comentarios de apoyo por parte de los profesionales; incluso la Organización Médica Colegial se hizo eco y apoyó públicamente a esta profesional.

A mi personalmente, su decisión me produjo admiración; y le deseé mucha suerte; “Bravo, Mónica”, pensé, qué valiente; renunciar a un contrato en estos tiempos de precariedad que corren requiere una gran dosis de valentía y dignidad, y la suerte de tener un apoyo familiar y personal con el que seguramente ella cuenta.

Hoy, 20 de enero, hemos vuelto a sufrir un sobresalto, al leer en RRSS otra entrada de Monica en su blog, en la que informaba que el Colegio de Médicos de Segovia, en el cual está colegiada, y a cuya comisión deontológica pertenece, le comunicó, nada menos que la tarde de Reyes, que le ha abierto un expediente disciplinario a causa del contenido de la entrada del blog publicada en agosto, con riesgo de ser inhabilitada durante un año, por “verter acusaciones sin fundamento, crear alarma social…”

Esta vez lo que he sentido ha sido indignación; ¿cómo es posible que un Colegio de Médicos, una de cuyas funciones debería ser velar por las dignidad de las condiciones de trabajo y proteger a sus colegiados, y por la calidad de la asistencia que se da a los ciudadanos, expediente a un médico por denunciar precariedad laboral, falta de medios, mala organización, y que por no soportar estas condiciones laborales renuncia a su contrato? Si deberían aplaudirla!

¿Cómo es posible que en lugar de investigar la situación que se describe en la entrada del 3 de Agosto, ver si se ajusta a la realidad, si se puede hacer algo por mejorarla, la única medida que toma el Colegio sea castigar a la profesional que la denuncia?

Porque, realmente, ¿cual es el delito cometido? ¿Manifestar su malestar con su situación profesional y denunciar deficiencias? ¿O es que se la quiere castigar, no por tener voz, sino por tener muchos oídos que la escuchan en las redes y están de acuerdo con ella aunque no lo manifiesten? ¿Para que los demás escarmentemos y no hagamos lo mismo, no sea que nos caiga una sanción?

Si quien escribe en un blog denunciando precariedad laboral merece una sanción, ¿qué merecen los responsable de dicha precariedad, quienes la fomentan y justifican?

Tampoco es la primera vez (y por desgracia temo que no será la última) que tenemos noticia de que las instituciones actúan contra profesionales que denuncian situaciones de precariedad o solicitan mejoras en las condiciones de trabajo, en la dotación de personal y medios, todo en aras de poder dar una mejor atención a sus pacientes, y lo que obtienen no es lo que pedían, sino una sanción o un cese en sus cargos; hace un mes que Goretti Pacheco, responsable de enfermería del C. S. San Blas de Parla, fue cesada pocas horas después de pedir en Twitter al Consejero de Sanidad vacunas de tos ferina para las embarazadas de dicho centro (podéis recordar la noticia aquí).

En Octubre de 2016, la Dra. Esther Mora fue cesada de su cargo de jefa de sección de urgencias del Hospital de El Escorial “ por quejarse de la reducción de camas y apoyar a sus compañeros a pesar de un cumplimiento del 100% de objetivos”

En Abril de 2016 conocimos la noticia del cese en su cargo del Dr Abelairas, oftalmólogo de La Paz, tras denunciar la situación “tercermundista” en que según él se trabaja en la sección de Oftalmología pediátrica de su Hospital, a causa de la escasez de “recursos humanos y materiales”

Malos tiempos para los sanitarios valientes:

  • Para los que hablan en lugar de callar.
  • Para los que denuncian situaciones de precariedad, de falta de medios con los que desempeñar la tarea para la que fueron contratados, y para la que se han preparado durante lustros de estudio.
  • Para los que buscan la mejor atención para sus pacientes, sin carencias que obliguen a “improvisar” o “apañarse”.
  • Para los que están hartos de que les digan “es que no hay” cuando piden una medicación, un material, una vacuna.
  • Para los que se desesperan y protestan cuando necesitan un celador que pase o saque a un paciente de quirófano y tienen que esperar media hora “porque no hay celador libre; es que hay dos bajas y no se ha cubierto”.
  • Para los que ven como sus pacientes se acumulan en la Urgencia durante horas o días tras haber solicitado su ingreso en planta, porque alguien que no hace guardias ha decidido cerrar 40, 50 camas para ahorrar en personal que las atienda, siguiendo unas directrices recibidas “desde arriba” que se acatan sin discutir.
  • Para los que llevan 5, 10 o más años firmando contratos eventuales mes a mes, cada tres meses (cualquiera protesta en esa situación) y a la espera de que alguna vez les llegue el derecho al contrato interino o que se convoque una OPE que llevan décadas esperando, a pesar de que la Ley, que quien promulga incumple, dice que las plazas deben convocarse cada 2 años.
  • Para los que presencian sin poder evitarlo como sus Centros se descapitalizan sin parar mientras se derivan continuamente pacientes a centro privados.
  • Para aquellos a los que se les otorga un “cargo de confianza”, y tratan de cumplir de forma excelente con su función y sus pacientes, incurriendo así en la desconfianza de quien les nombró.
  • Para los que renuncian a su plaza de contrato precario e indigno de guardias en un alarde de dignidad, valor y buen juicio.

Buenos tiempos en cambio para la censura.

  • Para los que no admiten criticas constructivas (no quiero ya ni pensar si las críticas son de las otras) que solo van encaminadas a mejorar el sistema.
  • Para los que gestionan y gobiernan a golpe de “ordeno y mando” y de espaldas a pacientes y profesionales.
  • Por fortuna cada vez son más los que alzan su voz y denuncian; los que no se conforman; los que no dejan de moverse por miedo a no salir en la foto; los que no acatan sin más, sino que hacen un análisis crítico y sensato de las ordenes recibidas, y aportan mejoras.

Llego al final de estas reflexiones y vuelvo a la frase de Martin Luther King con la que Monica Lalanda termina su articulo del 20 de enero: “El final de nuestra vida comienza cuando permanecemos callados ante cosas que de verdad importan”

Y otra frase de Edmund Burke que me viene en este momento a la cabeza: “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”

No permanezcamos callados. Hagamos algo.

Suerte de nuevo, Mónica Ya ves que no es cierto lo que pusiste en un twit: “Si te levantas contra la injusticia, una parte del sistema te intentará despedazar mientras la otra te hará el vacío. La soledad del imbécil”

Ni sola, ni imbécil; hay “otra” parte del sistema que te apoya.

Yolanda Cabrero Rodriguez
Especialista en Anestesia y Reanimación. Delegada de AMYTS en el Hospital Universitario de Getafe
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1 comentario

  1. Estos son los momentos en los que algo nos debería hermanar: Ser médicos, si lo preferís ser demócratas, si lo preferís haber nacido en este mundo.
    Me gustaría un enorme #JesuisMónica y muchos profesionales sanitarios alzando la bata blanca contra la censura.
    Me gustaría que Gonzo entrevistará a Mónica en el Intermedio.

    Ya que nos están quitando el dinero y el tiempo, al menos no permitamos que nos quiten la palabra.

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