La OMC pondera los riesgos/beneficios de la modificación de la Ley de Protección a la infancia y a la adolescencia

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107 Niño con pediatra 3x3 cm

Con motivo de la entrada en funcionamiento del Registro Central de delincuentes sexuales, previsto en la ley 26/2015 de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia que establece que aquellas profesiones que impliquen un contacto habitual con menores deberán acreditar que carecen de antecedentes penales de índole sexual, la Organización Médica Colegial (OMC) ha querido subrayar, a través de un comunicado, su predisposición a colaborar con los poderes públicos para la erradicación de estas repugnantes conductas, al tiempo que considera que la citada medida pone bajo sospecha a toda la colegiación médica arriesgando la reputación de la profesión de forma inútil. (…)

Según expone la OMC en su manifiesto, “es necesario ponderar los riesgos/beneficios que se derivarían de poner bajo sospecha a toda la colegiación médica y a otros profesionales sanitarios con trato directo con la infancia. Siendo el riesgo de que se produzcan estas conductas realmente muy bajo, el beneficio de esta medida es más que dudoso, por no decir nulo, porque los que tienen antecedentes lo son por haber sido condenados y estarán fuera de la práctica profesional, por la sentencia penal y por las medidas disciplinarias colegiales, que le habrán privado de colegiación y, con ello, del ejercicio profesional. Para los que no han sido condenados y por tanto no tienen antecedentes, la medida no tiene efecto, pero tampoco puede evitar que puedan serlo. Se arriesga la reputación de toda la profesión médica exigiendo un certificado inútil que complicará el funcionamiento de los servicios. En consecuencia, se debe evitar esta medida por la perturbación que se produciría en la relación médico paciente y la imagen que proyectará a la sociedad de todos los médicos y otros profesionales sanitarios como potenciales agresores sexuales de los menores”.

Un acompañante, la mejor garantía

La OMC estima que lo contenido en el art 9-3 del Código de Deontología Médica: “Médico y paciente tienen derecho a la presencia de un acompañante o colaborador cuando el carácter íntimo de la anámnesis o la exploración así lo requieran”, es la mejor garantía para evitar las situaciones previstas en la ley. Esta medida tiene la virtud añadida de ser de doble vínculo: protege al menor del abuso, pero también protege al médico de falsas acusaciones.

Fuentes: MÉDICOS Y PACIENTES, 01-03-2016

 

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