CON FIRMA. “La identidad de un médico en el Hospital de Torrejón”, por delegados de la Sección Sindical AMYTS Torrejón

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260 Hospital de Torrejon-AMYTS 3x3cm

Los médicos de Torrejón nos miramos en el espejo diciendo: “soy médico”. ¿Nos sentimos reconocidos en ese atributo que es “ser médico”?  En esta posmodernidad de identidades escurridizas, “líquidas” al decir de Bauman, aún hay formas de solidificar nuestro yo profesional. Una de ellas es el Código Deontológico Médico (CDM)

Nos gestiona Sanitas, empresa poderosa que forma parte de un emporio aún mayor, llamado Bupa. “Empresa” y “emporio” no parecen congeniar con el  preámbulo del CDM: se habla de fomentar el altruismo, la integridad, la honradez… la calidad basada en el conocimiento científicoel ejercicio de la autorregulación, transparencia, corrección de conductas inadecuadas, correcta gestión de conflictos… Se recoge la “histórica vocación de servicio a los pacientes y la sociedad de los médicos”. ¿Cuánto podemos desligarnos los médicos  de Torrejón de  ciertas prácticas empresariales  para poder cumplir con nuestro CDM y, aún más,  nuestra propia ética personal? No es fácil. Entresaquemos  tres artículos  del CDM que se incumplen en nuestro hospital:

  • Artículo 7. Hemos de velar para que se den los requisitos de calidad, suficiencia asistencial (…) obligados a denunciar las deficiencias en tanto puedan afectar a la correcta atención de los pacientes. Se nos impulsa a los médicos a denunciar las deficiencias. Para muestra, un botón: dos enfermeras para 30 pacientes ingresados, un auxiliar en el turno de noche para los cambios posturales y otras muchas tareas; 4 celadores para trasladar pacientes por todo el hospital en las noches… ¿Las plantillas de médicos? En continuo cambio por la sobrecarga asistencial de algunos servicios, contrataciones difíciles porque hay profesionales que no quieren venir a Torrejón,  doctores enfermos que van a trabajar,  contratos a personal facultativo  a precio de saldo por debajo del salario de “la pública”…
  • Artículo 23. El médico debe disponer de libertad de prescripción, respetando la evidencia científica y las indicaciones autorizadas, que le permita actuar con independencia y garantía de calidad. Los incentivos ligados a la prescripción tendentes a aliviar el gasto sanitario deberán tener presente la mejoría de la eficiencia salvaguardando la calidad asistencial y la libertad de prescripción. El médico no puede aceptar una remuneración fundada en normas de productividad, de rendimiento horario o cualquier otra disposición que atente objetivamente contra la calidad de la asistencia. Profundo artículo que nos deberá hacer reflexionar, sea cual sea nuestro centro de trabajo. No podemos desvincularnos de la eficiencia, lejos deben quedar los médicos que, alegando analfabetismo financiero, dinamitaban la eficiencia del sistema sin pudor. Pero entre una contención prudente del gasto, basada en la evidencia científica, y unos objetivos que premian cumplir techos de gasto en determinadas enfermedades y calculados con criterios confusos y que no parecen corresponder con la realidad de la población atendida… ¿no media un abismo ético? Así es en Torrejón. Nuestros incentivos, que hemos reclamado se vinculen a conceptos de calidad asistencial, formación, docencia (reclamación  tímidamente atendida), se centran para algunos servicios en criterios mercantiles como techos de gasto, otros de corte comercial como la satisfacción general con el hospital, y otros ¡¡como la captación de pacientes en servicios centrales, sin apenas margen de maniobra para publicitarse en otras áreas!!
  • Artículo 47. Los médicos que ocupan cargos directivos en instituciones sanitarias deben velar para que las prestaciones se adapten a las auténticas necesidades asistenciales de la población y a las posibilidades reales de financiación, evitando que se ofrezcan servicios sanitarios sin la debida dotación de medios humanos y materiales. Y deberíamos preguntarnos si todos los proyectos que se acometen, con verdadero entusiasmo por parte de los profesionales, se apoyan en una debida dotación de medios o en las espaldas cansadas del personal, voluntarioso y escaso.

¿Será el CDM la única norma que Sanitas conculca a pesar de múltiples avisos? Creemos que no:

  • Los médicos hemos recibido una encuesta obligatoria denominada de “conflicto de intereses” en que se nos pregunta, en 2 de las 8 preguntas, si mantenemos relación de consanguinidad o de estrecha afectividad o convivencia con  otros trabajadores. Entendemos que con ello  se puede favorecer la discriminación por razón de vínculo de parentesco a la hora de tomar decisiones de promoción, mejora o contrato.  Cosas veredes… Sanitas debería repasarse el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 17, o   la propia Constitución Española en su artículo 14.
  • También podría leerse con cariño el artículo 38 sobre el desarrollo profesional de la Ley 44/2003: “los centros sanitarios privados en los que existan profesionales sanitarios que presten servicios por cuenta ajena establecerán, en la medida en que lo permita la capacidad de cada centro, procedimientos para el reconocimiento del desarrollo profesional y la carrera de los mismos, que se adecuarán a los criterios fijados en este título”. La respuesta de Sanitas a nuestra petición de la implementación de una carrera profesional es, reiteradamente, NO. No depende de la capacidad del centro, pues la petición se ha hecho en periodos de bonanza. Ese NO tiene que ver con la política de Recursos Humanos, capitaneada con férrea mano desde la Sede de Sanitas en Ribera del Loira, impositiva y que cercena nuestro crecimiento profesional

No resulta sencillo encajar lo anterior en una empresa que aparentemente se vuelca con el bienestar de sus  trabajadores. “Héroes cotidianos” nos llaman en sarcásticas campañas mensuales. Y tanto… ¿Es tal su preocupación por nosotros? Veamos un par de  ejemplos:

  • Solicitamos que en condiciones de baja de larga duración por motivo oncológico (drama muy actual de gran impacto socio económico) la empresa pudiera hacerse cargo de complementar el salario del trabajador, de modo que, en vez de cobrar el 70%, el empleado cobrara el 100%. La respuesta ha sido NO.
  • Pedimos que el personal de admisión, de salarios por debajo del mileurismo, cobrara una parte extra, además, vinculada a objetivos que, por un lado, motivaran para mejorar la calidad y, por otro, permitieran dignificar los sueldos bajos. Respuesta: NO.

Esta empresa, de marcada filosofía económica, es la que tiene encomendada por parte de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid la contratación de más de 800 personas. ¿Dónde está la tutela efectiva de su funcionamiento, tanto en lo laboral como en lo sanitario,  de los responsables políticos? Para este viaje no hacen falta alforjas, parece pensar la Consejería, que nos tememos nos quiere asfixiar económicamente demorando pagos.

Mientras, los médicos y los trabajadores del Hospital de Torrejón, que sí somos verdaderos héroes cotidianos, seguiremos mirándonos en el espejo con orgullo, reforzando una sólida identidad basada en una ética de trabajo que prioriza nuestro deber con los pacientes frente a la fidelidad a la empresa.

SECCIÓN SINDICAL AMYTS TORREJÓN
Míriam Eimil Ortiz, Mónica Alloza Planet, Carlos Muñoz de Cabo y Laura Colao García
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