CON FIRMA. “A propósito de las guardias hospitalarias: regulación de jornada y descanso”, por Mónica Alloza

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147 Monica Alloza 3x3 cm

Creo que deberíamos hacer una reflexión sobre la atención continuada hospitalaria y su organización en modo de guardias, que suponen, en la práctica habitual, una jornada de 24 horas seguidas, con una libranza de sólo otras 24 horas que, además, legalmente no cuentan como trabajo efectivo.

Somos el único colectivo dentro y fuera de la sanidad que hacemos estas barbaridades de jornadas, con tan escaso tiempo de descanso posterior, con la amenaza de devolución de las horas de libranza y, además, en muchas ocasiones, en un número mayor a 3 guardias mensuales, incumpliendo la normativa europea sobre regulación de jornada y descanso. Ninguna otra categoría sanitaria hace guardias de 24 horas de forma habitual (salvo, quizás los dispositivos de urgencias extrahospitalarias) y, desde luego, ningún otro colectivo de servicio público urgente (bomberos, policías, etc) descansa tan poco como nosotros.

¿Cómo se explica esto? ¿Por la escasez de profesionales tan altamente cualificados, como somos nosotros? ¿O porque las guardias son una importante fuente de ingresos para complementar nuestro mal retribuido trabajo en jornada ordinaria? ¿Quizás porque no hemos sabido dar un golpe en las mesas de negociación? ¿Por nuestra bendita/maldita vocación, la que nuestros superiores siempre mencionan en contra de nuestros intereses laborales y a favor del paciente? El caso es que las jornadas maratonianas son inherentes al médico allá donde ejerza. Da igual que sea en España, en Europa o en EEUU. En todas partes el médico es el que más horas trabaja y el que menos descansa.

¿Es imprescindible para nuestro ejercicio profesional que nuestras jornadas sean tan prolongadas? ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿De verdad queremos estas condiciones laborales para siempre, para nosotros y para las generaciones futuras? Paradójicamente, la tendencia en los países más avanzados es luchar por una jornada semanal de 35 horas, mientras que nosotros superamos las 48 en la teoría, y bastantes más en la práctica si contamos el descanso tras la guardia como tiempo efectivo, que es lo justo, aunque la ley no nos ampare (de momento).

Hay que acabar con esta normativa, que claramente sirve a la Administración Pública y a las empresas privadas para amenazarnos con recuperar las horas de descanso. Hay que limitar el número de horas mensuales de atención continuada. Hay que lograr retribuirlas al precio que merece un profesional altamente cualificado, con formación universitaria, de postgrado, de especialización y que tiene en sus manos la responsabilidad de la salud y, en ocasiones, de la vida de los pacientes.

Insisto en la necesidad de hacer una profunda reflexión sobre la organización de la continuidad asistencial del médico en el hospital, tanto público como privado, y no sólo en nuestro ámbito de Madrid, sino para todos los facultativos europeos. La guardia nos resta salud y probablemente años de vida. Es una penosidad inherente a nuestra profesión, mal retribuida y mal regulada.

Creo sinceramente que debemos aspirar a una reorganización completa, previo análisis de las necesidades reales de atención continuada. Debemos encontrar alternativas más satisfactorias para el facultativo, en cuanto a duración y número de jornadas y descanso. Y debemos lograr una retribución acorde con el servicio prestado, que requiere, como ya he comentado, una alta cualificación profesional y que conlleva una gran responsabilidad.

Si hay un ámbito en el que debemos recuperar la dignidad de la profesión, es éste.

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital de Torrejón. Delegada sindical y Vocal de Ejercicio Privado de AMYTS
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