GESTIÓN HUMANA. La necesidad de incluir criterios de gestión humana entre los indicadores hospitalarios

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196 Miguel Ángel García 3x3 cm

Hace una semana, la revista profesional francesa Egora publicaba una entrevista con el Dr. Philippe Halimi, jefe del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital George Pompidou de París, en la que, en su condición de presidente de la Asociación Nacional Jean Luis Mégnien, hablaba sobre la realidad de acoso moral existente en los hospitales franceses. En ella salían a relucir una serie de carencias en la gestión de los hospitales y en su evaluación que, creemos, son totalmente extrapolables a la realidad española, que ya hemos comentado en anteriores ocasiones.

En primer lugar, se destaca en la entrevista que la enorme presión financiera a la que se ven sometidos los hospitales, y el sistema sanitario en su conjunto, hace que toda la supervisión de la gestión hospitalaria gire en torno a cuestiones económicas y de eficiencia, quedando la realidad humana que tanto se proclama muy en segundo plano, sobre todo en lo que se refiere a los profesionales. De ahí que se proponga la creación de una Agencia Nacional que se encargue de supervisar, con una visión más amplia, la gestión hospitalaria.

Y lo hace por la gravedad de las consecuencias que una gestión inhumana puede acarrear, sobre los propios profesionales (incluso en algún caso abocados al suicidio) e, indirectamente, sobre la atención que prestan. En concreto, se plantea que se vigilen de forma específica el nivel de absentismo laboral (que puede ser un indicador de malestar de los profesionales), de empleo precario (con el consiguiente daño a la continuidad asistencial) y de satisfacción de los profesionales (o sus inversos, el sufrimiento y burn-out que pueden surgir, por ejemplo, cuando se trata de promover su compromiso profesional sin dotarles de los recursos adecuados), alcanzando incluso a los procedimientos judiciales en que se ven inmersos y al grado de conflictividad laboral que se vive en su seno. Desde luego, una visión amplia de verdad, y directamente relacionada con los modelos de calidad total desde los que se dice gestionar los centros sanitarios.

Hospital Georges Pompidou, París

La principal dificultad que se encuentra, según el entrevistado Dr. Halimi, tiene que ver con el desequilibrio de poder que se vive en los hospitales (por lo que también se está trabajando en la reforma de la legislación relativa a la gestión sanitaria) y con el escaso interés de los directivos a incluir esta serie de criterios humanos entre los indicadores de gestión, ya que exigirían una mayor horizontalidad de la misma y una mayor participación, real, de los profesionales en la definición de criterios y no sólo en la asunción de riesgos (entre ellos, el económico, que es lo que realmente le interesa despejar a la Administración en sus intentos de “descentralización” de la gestión).

Como vemos, son muchas las semejanzas con lo que conocemos de la situación de nuestros centros sanitarios, en los que un 43% de los profesionales se han sentido acosados o perjudicados en su entorno profesional, principalmente por sus superiores jerárquicos. Y es triste que esta situación tenga que ser denunciada cuando tanto se presume de humanización de los centros sanitarios, una humanización que, si no pasa por los profesionales, no llega a ningún lado, por mucho que se proclame en grandes titulares. No hay más que creerse, primero, y cumplir, después, los criterios de la Responsabilidad Social Corporativa que tanto se piden a todas las empresas, criterios que se han de respetar “en toda la cadena de valor” (y está claro dónde está y quién tiene en sus manos el auténtico valor de una institución sanitaria) y no sólo de cara a los usuarios, mostrando “coherencia entre los compromisos públicos adquiridos con las estrategias y decisiones de negocio” y, evidentemente, la forma de llevarlo adelante. Que no pasa, desde luego, por el abuso de los profesionales y la elevadísima tasa de eventualidad (=precariedad) que se mantiene aún hoy día en nuestro sistema sanitario.

Miguel Ángel García
Médico de familia. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina
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