CON FIRMA. “Esto se acaba”, por Laura Merino

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246 Laura Merino 3x3 cm

Sí, así es para mí… Me jubilo dentro de un mes y aún no me lo puedo creer… Pero no de alegría, sino de un profundo vacío, de no saber cómo ha podido pasar todo tan rápido, de encontrarte con todas las ganas del mundo de seguir luchando, y estás en el final. Nunca antes me había sentido igual, quizá porque habitualmente eres tú el que toma tus propias decisiones, y esta te viene impuesta.

Antes de irme, no quiero hacerlo sin mostrar mi agradecimiento a todos aquellos que han formado parte de lo que ahora soy. El primero mi padre, aunque ya no está aquí para saberlo, que con su empuje, su teson, él siempre tuvo claro que quería que su hija fuera médico (benditos tiempos en los que la opinión de los padres se tenía en cuenta) me animó a continuar cuando yo queria abandonar cantándome “Jalisco no te rajes”, y me apoyó en el MIR y los 10 años de incertidumbre hasta que consigues plaza fija.  Acabé la carrera en 1978, “hice” el MIR de 1980 a 1983, y hasta 1987 no conseguí plaza fija. Lo peor, que la historia se repite, no ha cambiado nada.

Siguiendo con los agradecimientos, a los compañeros de mi centro de salud, Brujula, en Torrejón de Ardoz, y a mis pacientes con los que conviví 22 años, en los tiempos que teníamos historia familiar, una carpeta de color blanco, en la que se agrupaba toda la familia, con sus historias individuales rosas o azules, dependiendo del sexo con lo que identificabas claramente al núcleo familiar; y tenías tiempo de hablar, explorar, escribir e incluso hacer una visita al domicilio a ver a la abuela, aunque no tuviera nada agudo.

Tambien quiero dar las gracias, de manera un tanto sesgada, a los 10 gerentes que pasaron en esos 22 años por el Área 3, pues gracias a ellos me hice tan peleona.  Gracias a mis compañeros de lo que fue el antiguo Área 3 por su apoyo, pues en los 17 años que fui coordinadora del equipo constituimos un bloque que demostró que la unión hace la fuerza. Quizá por eso fue el recambio de gerentes tan abundante. Tenías la sensación de logro. Si nos plantábamos ante alguna exigencia que no compartíamos, nos respetaban, y no la implantaban (aún recuerdo el amago de imponernos los reconocimientos médicos de los reclutas de la mili). Añoro esa unión, esa comunicación, esos plantes.

¿Y dónde hemos llegado? No basta con quejarse: hay que actuar .

Y, por fin, gracias a AMYTS.  En 2009 se fue del área a Guadalajara su delegado sindical, y Gabriel Del Pozo contactó conmigo para proponerme la liberación sindical. Yo había estado sindicada desde que acabé la carrera en el Sindicato Médico, que fue absorbido por FEMYTS -y su evolución posterior, AMYTS-, pero solo como afiliada. Le costó 3 meses que me decidiera, pues yo tenía una lucha interior entre mi compromiso con el sindicato y mi profesión, y no tenía claro qué podía hacer una chica como yo en un sitio como AMYTS. De hecho, escribi un artículo con este mismo eslogan en nuestra revista, pero al final decidí probar por 3 meses como sindicalista, a pesar de todas las opiniones en contra de mi entorno ¡Qué mala prensa tenemos los sindicalistas!

Y los 3 meses se convirtieron en 8 años.

Quiero daros las gracias por estos 8 años, por vuestra acogida, primero a mis mentores, los que más me han enseñado de la labor sindical, que son mis compañeros de la Sección Sindical del H. Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, y a todos en general, Comité Ejecutivo, Atención Primaria, Hospitales, Salud Laboral… y a mis compañeros, los delegados de a pie, los que nos batimos el cobre en las trincheras.

Gracias a todos vosotros por vuestro apoyo. Sois el motor del sindicato, qué capacidad de trabajo, de dedicación, de conocimiento, de lucha… sin desánimo, a pesar de las circunstancias desfavorables, como, por ejemplo, el frecuente cambio de Consejero de Sanidad (algunos no sé ni cómo llegan al cargo).

Me voy desalentada, la verdad, pues a pesar de todo ese esfuerzo, nada cambia, y tenemos muchos frentes abiertos (movilidad interna, carrera profesional, derechos de las embarazadas, libranza de sábados, abuso hacia los residentes, salud laboral, precariedad laboral, etc, etc). El que me ha tocado vivir de más cerca ha sido la carrera profesional, por pertenecer al subcomité de evaluación de carrera de la DA Sureste, en el que estamos enredados desde noviembre 2017, con continuos cambios de criterio de la Administración (el último hace unos días, el viernes 19 de Enero 2018, con lo que se deduce que el listado definitivo del 5 de Enero no es el ultimo), y suma y sigue.

¡Qué falta de seriedad, de respeto, de consideración hacia todos! Los evaluadores sentimos que nuestro trabajo, tiempo, esfuerzo, no vale nada.

El problema es que ante el “me planto y no lo hago” está la reconsideracion de que, si no lo haces, no salen los listados y los compañeros se ven perjudicados. ¡Ay, Señor, dame paciencia!

Y a pesar de todo me gustaría seguir…

Espero, siendo positiva, que mi nueva vida sea una buena vida, al menos lo voy a procurar.

Os deseo a todos lo mejor.

Laura Merino Gomez
Médico de familia, liberada sindical AMYTS

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