PROFESIÓN. Estirar el chicle hasta que se rompe, o el interminable problema de las agendas

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Estamos recibiendo desde diversos centros un correo de la Dirección General de Coordinación de Asistencia Sanitaria que está despertando alarma entre los profesionales en relación a las agendas de citación.

Analicemos con perspectiva la situación. Si tenemos en cuenta las listas de espera quirúrgica, de consultas y de pruebas de la CAM, coincidimos en que no se entiende que se disminuyan las agendas en más de dos tercios. Es más, tampoco en un tercio. Pero esto, ¿por qué se produce en el día a día de los centros? El Director General (DG) de Coordinación de la Asistencia Sanitaria que parece olvidar que, si un chicle se estira demasiado, termina rompiéndose. ¿Por qué un chicle? Porque los médicos del SERMAS nos sentimos estirados y, además, pisoteados. La ridícula tasa de reposición y lo ajustado de las plantillas hacen prácticamente inevitables esas reducciones de agenda, ya que lo que no se puede pretender tampoco es mantener la actividad sin permitir sustituciones.

Conoce a buen seguro el DG que las vacaciones (de verano, de semana santa, de Navidad) entre los facultativos de hospital no se suplen con contrataciones. Se cubren entre compañeros, lo que implica, en caso de actividad complementaria, realizar el doble de guardias un mes para poder coger vacaciones otro, y asumir más agendas… Es decir, sobrecargar de trabajo a las plantillas para poder disfrutar de las vacaciones. Y como bien sabe, también implica una reducción de la actividad. Y llegan a pasar cosas difíciles de entender fuera de estos problemas, como desapariciones de agendas de patología prevalente y potencialmente grave, como por ejemplo, como las de patología cervical en servicios de Ginecología.

Pero el peligro de correos de este tipo, con referencias a plazos improrrogables y amenazas de supresión de permisos para manejar agendas, es que desemboquen en actitudes que menoscaben las ya de por si maltratadas condiciones laborales del personal sanitario del SERMAS. No puede ni debería pretenderse mantener los números a costa de profesionales y pacientes.

A menudo excusan la ausencia de sustituciones en el caso de médicos en la dificultad que entraña dicha contratación. Que no digan que no se contratan porque no hay médicos disponibles. Claro que no hay médicos disponibles para suplir verano sabiendo que después no van a tener cabida en el sistema. Establezcan un sistema justo de acceso a las plazas temporales tipo bolsa única para especialidades y verán como poco a poco disminuye el número de médicos que, tras formarse en España, optan por condiciones laborales más favorables en el extranjero.

También suelen decir que los pacientes no se quieren operar en verano. Pero la sociedad ha cambiado tanto, la tipología de las vacaciones y la presión asistencial es tal, que difícilmente puede defenderse que no sea óptimo el mantenimiento de asistencia durante todo el año aun respetando las preferencias de los pacientes sin penalizaciones. Implicará un aumento de labor administrativa, que también debería dimensionarse adecuadamente, pero no una especial dificultad.

En ese correo llaman la atención, además, dos cosas. Tras todo un año, se vuelve a producir una situación para la que al parecer se habían dado instrucciones claras para regular, y no se ha regulado… Y la respuesta a esa situación es… un correo electrónico. Sin consecuencias, sin una reunión para conocer las causas del incumplimiento, sin ceses, se envía de forma generalizada. ¿Ninguna gerencia ha cumplido? Y también el tono del mail, “tenéis un plazo improrrogable de 10 días”, la amenaza de intervenir la gestión de citas de forma centralizada y la de que “aquéllos que no hayan cumplido verán suprimidos los permisos para manejar agendas”. ¡¡¡O sea, incumplen las gerencias y pagan los profesionales!!! Falla algo que detectamos continuamente en el día a día de los centros: la comunicación. También queda patente que falla algo más, pero esa parte no nos corresponde a nosotros, sino a la propia dinámica interna de trabajo de la Consejería.

Gobiernen con y no sobre o contra los profesionales, para y no a pesar de los pacientes, con criterios de eficiencia y eficacia para el extraordinario sistema de salud del que disfrutamos y del que nos enorgullecemos. Porque la impresión que siguen teniendo los profesionales es que cada vez hay menos remeros y nadie marcando el rumbo del barco, que la travesía no tiene una ruta definida ni está liderada por un Capitán en el que puedan confiar.

En resumen, plantillas tan ajustadas, o incluso en algunos casos deficientes, son las que impiden establecer unas agendas que no se vean minoradas por el día a día de los centros. Dimensionen plantillas para poder hacer frente a todas las eventualidades conocidas (días de libre disposición, canosos, vacaciones, exenciones) o sobrevenidas (IT, etc.), contando con una actividad asistencial del 80%; sería lo indispensable, y si no hay voluntad para hacer esto, no hay otra que ofertar sustituciones también para los médicos, o asumir la reducción de actividad.

Esto son propuestas de soluciones realistas; de otra manera la correa de trasmisión sobrecargará a los de siempre, a los profesionales que en los últimos años han visto recortado salvajemente sus retribuciones, ninguneada su progresión y reconocimiento profesional, y obsequiados con unos niveles inadmisibles de precariedad. No somos chicles, somos la base del sistema de salud, y merecemos reconocimiento como tales.

Sector AMYTS de Atención Hospitalaria
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