SALUD LABORAL. El uso de guantes en la profesión sanitaria: no son vestuario, son protección

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103 Guante sanitario 3x3 cm

Victoria Velasco Sánchez
Responsable de Salud Laboral AMYTS

El riesgo de contagio biológico por exposición accidental es uno de los más frecuentes entre el personal sanitario.

Se denomina exposición accidental a una lesión percutánea (pinchazo o corte) o contacto de mucosa o piel no intacta (quemadura, dermatitis) con tejido, sangre u otro fluido corporal potencialmente infeccioso (semen, secreciones vaginales y líquidos cefalorraquídeo, sinovial, pleural, peritoneal, pericárdico y amniótico)1.


A pesar de que el personal sanitario es un sector profesional altamente expuesto a este tipo de contagio, la correcta utilización de los Equipos de Protección Individual (EPI), y concretamente los guantes, en el medio laboral sanitario como medida de protección junto a otras medidas generales como el lavado de manos, sigue siendo una asignatura pendiente ante la que los profesionales sólo comenzaron a sensibilizarse en los años 80 con la expansión del SIDA y la evidencia de los conocimientos adquiridos, hasta aquel momento, sobre las transmisión de virus hemáticos.

Este problema es un elemento para la reflexión sobre nuestras propias responsabilidades, y las de la empresa a la que pertenecemos, ya que antes del SIDA también estábamos expuestos a otros virus como los de la Hepatitis B y la Hepatitis C. La importancia de esta exposición, se comprende conociendo que el riesgo de seroconversión estimado para el virus de la hepatitis B en una exposición accidental oscila entre un 1-6% (cuando la fuentes es HbsAg +), de un 22-31% (cuando la fuente es HbsAg+ y HbeAg+), de un 0-7% para el virus de la Hepatitis C y entre un 0,2-0,5% para el VIH2 y, sin embargo, antes del SIDA no estábamos tan sensibilizados.

Estas cifras son más relevantes si revisamos los datos de exposiciones que publica la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, cuyo registro EPINETAC3 en el año 2002 establece una tasa de 14 exposiciones percutáneas accidentales por cada 100 camas hospitalarias, o las del grupo GERABTAS (Grupo Español de Registro de Accidentes biológicos en la atención de la salud), que dan tasas de 104 accidentes biológicos por cada 1000 trabajadores en el año 20014.

Autores como Cristóbal Cañadas D. y cols5 en el ámbito de la atención primaria, indican que en las cifras estadísticas conocidas puede identificarse un grave problema y es que los profesionales que sufren estos accidentes y no los declaran, pueden llegar a ser entre el 50-66%. Estos mismos autores, han realizado un estudio de tipo descriptivo de corte transversal sobre la exposición a agentes biológicos en 48 profesionales de enfermería mediante encuesta, en el que estudian variables relacionadas con las posibles actuaciones preventivas que debieran realizarse, para disminuir los niveles de riesgo, relacionadas con la formación, información y participación de los profesionales.

Nos ha llamado la atención que, entre sus resultados, respecto a la variable “equipos de protección” un 31.3% de profesionales contestan que carecen de equipos de protección individual o que, si disponen de ellos, no los usan (Tabla 1), así como que el 43,8% de los encuestados afirmaron no recibir la formación adecuada a sus responsabilidades (Tabla 2).

Tabla 1. Resultados variable “equipos de protección”. Fuente: Cristóbal Cañas D y cols.
¿Carecen de equipos de protección personal (ropa de trabajo, guantes, mascarillas) o si disponen de ellos no los usan?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje acumulado
No 33 68,8% 68,8%
Si 15< 31,3% 100%
Total 48 100%
Tabla 2. Resultados variable “formación”. Fuente: Cristóbal Cañas D y cols.
¿Todos los trabajadores expuestos reciben formación adecuada a sus responsabilidades, que les permita desarrollar sus tareas correctamente?
Frecuencia Porcentaje Porcentaje acumulado
No 21 43,8% 43,8%
Si 23 47,9% 91,7%
NS/NC 4 8,3% 100%
Total 48 100%

 En esta misma línea, otros autores como Sánchez Payá J y cols1 en un programa de prevención de exposiciones accidentales con intervención formativa, en la fase previa estudiaron indicadores de proceso encontrando que el grado de cumplimiento, en cuanto a la utilización de los guantes antes de la intervención, era tan sólo de un 78.7%.

Importancia de los guantes como Equipo de Protección Individual

Los guantes son los productos empleados con mayor frecuencia por los profesionales sanitarios como equipo de protección individual y son una medida de precaución universal como barrera.

Las manos son la parte del cuerpo que suele entrar en contacto con mayor frecuencia con objetos punzantes y cortantes potencialmente contaminados o con salpicaduras de fluidos biológicos o líquidos contaminados. Los guantes son idóneos para proteger las manos6.

Hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones con el objetivo de evitar contagios a profesionales:

  1. Hay que quitarse los guantes cuanto antes después de usarlos, antes de tocar objetos limpios o superficies y antes de atender a otro paciente. También hay que lavarse las manos tras quitarse los guantes.

  2. Se debe cambiar los guantes entre tareas realizadas en el mismo paciente, si ha habido contacto con materiales que puedan estar contaminados.

  3. No se deben llevar anillos, uñas postizas o demasiado largas si va a haber un contacto directo con el paciente.

Los guantes deben seleccionarse basándose en la evaluación de riesgos, que implica la identificación de los peligros y la determinación del riesgo por exposición. Dicha evaluación determinará las propiedades relevantes y los niveles de prestación aceptables. Es de vital importancia que el trabajador use los guantes específicamente diseñados para los riesgos y las tareas correspondientes a su puesto de trabajo, ya que los diseñados para una función concreta pueden no ser adecuados, y no proteger para otra situación parecida pero no igual6.

Y también consideraciones con el objetivo de evitar contagios nosocomiales entre pacientes:

  1. Debe evitarse el uso de guantes en situaciones no recomendadas, debido a que puede olvidarse cambiarlos entre pacientes. Específicamente, debe evitarse circular con guantes.

  2. Cambiar los guantes durante el cuidado de un paciente si se va a pasar de tocar un sitio contaminado a tocar uno limpio.

  3. Debe evitarse el uso de guantes después del contacto con el paciente y desecharlos (no lavarlos entre pacientes)

  4. El uso de guantes no evita en ningún caso la necesidad de descontaminación de manos. Por tanto, aunque se hayan utilizado, debe realizarse descontaminación de manos entre pacientes al retirarse éstos.

La utilización de guantes sanitarios viene regulada por la siguiente normativa específica:

  1. La relativa a los EPI, según RD 1407/1992 por el que se regulan las condiciones para la comercialización y la libre circulación intracomunitaria de los EPI y sus posteriores modificaciones.

  2. La normativa de AENOR UNE 455 se aplica a los guantes médicos de un solo uso y tiene tres partes:

    1. UNE-EN 455-1: requisitos y ensayos para determinar la ausencia de agujeros.

    2. UNE-EN 455-2: requisitos y ensayos para determinar las propiedades físicas.

    3. UNE-EN 455-3: requisitos y ensayos para le evaluación biológica.

    4. UNE-EN 374-2: en cuanto a la determinación de la resistencia a la penetración.

La normativa AENOR marca los requisitos para guantes médicos de un solo uso (es decir, los quirúrgicos y de exploración/procedimiento) con el fin de asegurar que proporcionan y mantienen durante su utilización un nivel adecuado de protección frente a la contaminación cruzada, tanto para el paciente como para el usuario6 .

Actualmente existen pocos guantes específicos frente al riesgo biológico. Se considera que los guantes que superan los ensayos de resistencia a la penetración (de agua y aire), que se ensayan según la norma UNE-EN 374-2, protegen contra los microorganismos, por lo que constituyen una barrera efectiva contra los riesgos microbiológicos y así suele ser certificado por el fabricante. Este tipo de guantes es impermeable y no presenta poros o imperfecciones. Suelen ser de látex u otros elastómeros como nitrilo, vinilo y neopreno. En cualquier caso, debe garantizarse su impermeabilidad, flexibilidad y suficiente sensibilidad, para posibilitar su uso en todo tipo de trabajo que los requiera.

Tipos de guantes

El tipo de guante a utilizar en cada momento está, evidentemente, en función del riesgo. Hemos cogido como referencia el “Manual Informativo de uso adecuado de guantes en el medio sanitario” del Hospital Donostia de Osakidetza.

Los guantes a utilizar son guantes médicos de un solo uso en los que el fabricante debe certificar el cumplimiento de normas españolas UNE que especifican los requisitos necesarios y proporcionan los medios de ensayo para asegurar que durante su utilización proporcionan y mantienen un nivel adecuado de protección contra la contaminación cruzada. Los diferentes tipos se presentan en la Tabla 3.

Tabla 3. Tipos de guantes en función del riesgo. Fuente: Hospital Donostia Osakidetza
RIESGO TAREAS TIPO DE GUANTE
RECOMENDACIONES GENERALES
MATERIAL BIOLÓGICO Manipulación de sangre u otros fluidos biológicos y tejidos.Manipulación de objetos, materiales o superficies contaminados con sangre o fluidos biológicos.Recogida de residuos.
  •     Látex.
  •     Vinilo.
  •     Nitrilo.
  •     Neopreno


En técnicas que exijan asepsia deben utilizarse guantes estériles.

  •     Usarlos cuando exista riesgo de exposición.
  •     Usarlos el tiempo imprescindible.
  •     Cambiarse de guantes:
  1.  En un mismo paciente al cambiar de una zona más contaminada a una zona más limpia.
  2. Al cambiar de actividad o procedimiento.
  3. Al cambiar de paciente.
CITOSTÁTICOS
Y OTROS FÁRMACOS PELIGROSOS
Preparación en cabina (farmacia).
Limpieza de la cabina de preparación (farmacia).
Administración.
Contacto con excretas, con lencería sucia de pacientes tratados con estos fármacos.
Recogida de residuos.
Recogida de derrames.
Látex (doble par) sin polvo.
Nitrilo.
Neopreno.
Cambiar de guantes cada media hora y en todo caso al cambiar de paciente y al salir de la cabina de preparación.
Desechar en un contenedor de residuos adecuado y correctamente señalizado.
Cubrir el puño de la bata con el guante (si se usa doble par, colocar el guante interior por debajo del puño de la bata).
Seguir las indicaciones del “Protocolo de Medicamentos Citostáticos y otros Fármacos Peligrosos”.
PRODUCTOS QUÍMICOS En servicios como Laboratorio, Anatomía Patológica, Radiología, etc. En función del tipo de producto.  Cambiar frecuentemente de guantes.
RADIACIÓN IONIZANTE Para realizar tareas bajo el haz de radiación. Guantes plomados Seguir instrucciones del Servicio de Protección radiológica del Hospital

Para terminar, vamos a insistir en la importancia de planificar acciones preventivas encaminadas a disminuir el riesgo de contagio de enfermedades infecto contagiosas laborales, mediante formación, información y buscando la colaboración de los profesionales con el uso correcto de los guantes. Aunque últimamente se han desarrollado tecnologías dirigidas a reducir considerablemente las tasas de inoculación accidental, las precauciones universales que todos conocemos son un pilar clave en la prevención de este contagio a profesionales que deben llevarse a la práctica por todos los sanitarios y asumirse como parte de responsabilidad de la empresa en la que trabajamos como “prevención de riesgos laborales”.

Referencias bibliográficas

  1. Sánchez Payá J, y cols. “Resultados de un programa de prevención de exposiciones accidentales a fluidos biológicos en personal sanitario basado en la mejora del grado de cumplimiento de las precauciones estándar”. Trauma Fund MAPFRE (2009) Vol 21, nº1: 64-71.

  2. Centers for Disease Control and Prevention. Updated US Public Health Service Guidelines for the Management of Occupational Exposures to HBV, HCV, and HIV and Recommendations for Postexposure Prophylaxis. MMWR 2001; 50.

  3. Campins Martí M, Hernández Navarrete MJ, editores, y Grupo de Trabajo EPINETAC (Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene). Estudio y seguimiento del riesgo biológico en el personal sanitario. Madrid: Grupo de Trabajo EPINETAC; 2002.

  4. Monge V, Mato G, Mariano A, Fernández C, Fereres J, y Grupo GERABTAS. Epidemiology of biological-exposure incidents among spanish healthcare workers. Infect Control Hosp Epidemiol. 2001; 22:776-80.

  5. Cristóbal Cañas D y cols. Análisis de los riesgos de exposición biológica en Centros de Salud. Seguridad y Salud en el Trabajo. 2003. Pg: 18-24. INSHT

  6. Gaspar Carreño M y cols. Revisión sobre el uso de guantes en los hospitales. El Farmacéutico Hospitales. 2011; 197, 6-23.

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