El nuevo MIR facilita la movilidad del médico entre especialidades

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El proceso de formación de médicos especialistas, el sistema MIR (médicos internos residentes), afronta su mayor renovación desde que se creara en los setenta. Según un borrador de real decreto al que ha tenido acceso EL PAÍS, el cambio afecta a 39 de las 47 especialidades. Estas se agrupan en cinco troncos (cirugía, médico, laboratorio y diagnóstico clínico, imagen clínica y psiquiatría) que serán comunes durante los primeros dos años, y solo después el médico elegirá en qué se especializa. Además, se crean dos especialidades, la de Genética y Psiquiatría Infantil y del Adolescente. El objetivo es múltiple: facilitar la movilidad de los especialistas y su posible reconversió ;n según las necesidades del sistema por un lado, y, por otro, adaptar la formación de los médicos a las novedades de la ciencia.

Debate en torno a Urgencias y Emergencias

Entre los problemas a los que se ha enfrentado este proyecto, EL PAÍS destaca el de si se convertía en especialidades a la medicina de urgencias y emergencias y a la de infecciones y microbiología. Al final, ambas han quedado en una categoría especial, las llamadas áreas de capacitación específica. Estas son una especie de subespecializaciones a las que solo se accede después de acabar el MIR y ejercer dos años. El propio ministerio reconoce este conflicto: “el mayor debate se ha producido sobre si las urgencias y emergencias deberían considerarse una especialidad”, afirma en el borrador; y concluye que finalmente ha hecho caso de las especialidades (Medicina Interna, Familiar y Comunitaria e Intensiva) que opinaban que no era necesario, pese a que el PP apoyaba la creación de la especialidad la legislatura pasada. Para Tomás Toranzo, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), crear la especialidad era la opción “más eficiente y barata”. “Con el área de capacitación se reconoce que hace falta una formación específica, pero se deja en manos de la voluntad de los interesados”, añade. Lo mismo opina la Sociedad de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) cree que relegar esta práctica a un área de capacitación es “decimonónico” –según su presidente Álvaro Pascual.

Fuentes: EL PAÍS, 04-01-2013 (pág. 38 de la edición impresa)

 

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