EDITORIAL. “Tengo un sueño (I have a dream)”, por Cristóbal López-Cortijo

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232 Cristobal Lopez Cortijo 3x3 cm

Parafraseando a Martin Luther King, yo también tuve un sueño.

Soñé en un escenario que me transportaba a finales de los años 80, añoranza de tiempos pasados que siempre recordamos mejores.

Me veía en un salón de actos lleno, rodeado de profesionales de bata blanca, jóvenes y entrados en años, con atuendos formales o distendidos, serios o joviales, todos hablaban con una sola voz, el gobierno de turno había herido su sensibilidad y su furia era algo presente, palpable; el tono de voz elevado, las conversaciones se entrecruzaban como flechas en el aire, nadie quería callar.

Yo, sentado en el estrado, asistía a ese espectáculo con semblante de asombro y satisfacción al mismo tiempo.

El colectivo de los médicos atesoró en ese tiempo una personalidad, surgían plataformas de profesionales en todos los rincones de España, jóvenes y no tan jóvenes se postulaban en cada concentración y en cada asamblea,  los sindicatos profesionales de entonces, nuestros ancestros, aunque aún con poca afiliación, solo tenían que modular esa energía para enfrentarse con el pecho henchido al INSALUD, que era la patronal de entonces.

Los médicos le perdimos el respeto a nuestro mayor tabú, la huelga, supimos poner en jaque a la Administración, con el menor perjuicio posible a nuestros pacientes, supimos organizar estrategias coordinadas de paros médicos, financiamos de forma creativa fondos de solidaridad y no nos dolíeron prendas para salir a la calle a manifestar nuestro descontento. Conseguimos la solidaridad de nuestros pacientes, copamos los informativos y la prensa y, hasta en los momentos de “prime time”, nuestros representantes departían en los programas de opinión en la televisión.

No conseguimos todo lo que queríamos , ni todo lo que nos merecíamos, pero nuestro colectivo progresó en sus derechos y prestaciones y, lo que es más importante, los médicos dejamos en la sociedad un poso de reconocimiento, cariño y gratitud.

Mi sueño ha permanecido todos estos años en mi subconsciente, dormido -como el espíritu de lucha de todos nosotros-. La resignación aprendida ha hecho mella en nuestro corazón,  el miedo a la represalia, la inestabilidad en el empleo, los recortes acompañados de mayores exigencias asistenciales, la politización de la gestión, la falta de movilidad y promoción, todo  ha confluido para vaciar el alma de ese  profesional comprometido, que, aún siendo un gran médico capaz de los mejores resultados clínicos , a pesar de la sobrecarga asistencial, robando tiempo a su familia y su ocio para tener un adecuado desarrollo profesional, ha ido perdiendo su capacidad de reivindicación y lucha, incapaz de unirse a los demás para revertir esa situación.

Pero hace unos días he vuelto a vivir el comienzo de mi sueño. Me vi de nuevo en una sala llena de batas blancas, no cabía ni una persona más, de nuevo el tono de voz animado y las opiniones manifestadas en tropel. Una vez más desde el estrado asistía, con el mismo semblante, aún más asombrado.

No , esta vez no eran los cuatro comprometidos de siempre, había de nuevo médicos  de todo tipo  y se palpaba su energía y vitalidad. ¿Habría renacido  el espíritu de unión…?

Era una asamblea informativa sobre la Carrera Profesional, no un acto reivindicativo, pero allí volví a ver a esos profesionales que creía perdidos y que de nuevo hablaban con una sola voz, ¡estaban allí!, no se habían ido, solo era necesario insuflarles de nuevo la energía y la ilusión perdida.

La resignación aprendida se puede borrar, todos los miedos y conformismos se pueden superar. En ese momento entendí que tenemos una oportunidad delante de nosotros. Los nuevos sindicatos profesionales del siglo XXI podemos revertir la desilusión, y el médico puede recuperar el tiempo perdido.

AMYTS está aquí, todo tiene solución, solo tenemos que proponérnoslo, nuestros compañeros nos necesitan, aunque aún no sean conscientes de ello.

La Marea Blanca fue un amago, pero tiene que llegar la gran ola; el momento es el propicio para encauzar las energías de todos los médicos, hay masa crítica.

No tendremos una segunda oportunidad, tenemos mucho que ganar y casi nada que perder… Removamos las conciencias, destapemos los anhelos, encaucemos el descontento, organicemos la acción sindical, busquemos actuaciones creativas, usemos las redes sociales, hagamos virales nuestros justos anhelos.  La Administración no se lo espera, lleva muchos años confiando en nuestra docilidad y depende cada vez más de una sociedad que nos apoya.

Mi sueño se va a hacer realidad de nuevo…

Y eso no es un sueño, es una constatación. Si nos lo proponemos.

Cristóbal López-Cortijo y Díaz de Salazar
Especialista en ORL, H. U. Puerta de Hierro-Majadahonda. Vicepresidente de AMYTS

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