EDITORIAL. “Para nuestros dirigentes políticos parece que los médicos eventuales no valen nada “, por David Laguna

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Parece que Pablo Calvo, o quienes se escondan detrás de él, está más pendiente de no sobrepasar el presupuesto que la Consejería de Economía de la Comunidad de Madrid ha establecido a su mediático y reprobado jefe que de aplicar la Carrera Profesional conforme al espíritu que tuvo ésta en su creación. Fue diseñada como estímulo para seguir mejorando la calidad de la asistencia sanitaria del sistema público basándose en incentivos a la formación, docencia e investigación de todo el personal médico desde el momento en que comienza su andadura en el duro y castigado sistema público.

Pablo Calvo, o quienes se escondan detrás de él, quiere apartar de la Carrera Profesional a todos los especialistas hospitalarios que actualmente son trabajadores eventuales y los que lo fueron en su momento. Difícilmente se podría entender que un eventual de menos de dos o tres años no pudiera acceder a la Carrera, pero de ninguna forma se entiende que eventuales que llevan más de 10 años en un puesto concreto no puedan acceder a ella. A estos eventuales Pablo Calvo, o quienes se escondan detrás de él, les va a denegar su derecho a Carrera hasta que no tengan el nombramiento de “interinos” o “fijos”. Y, además, el derecho nunca va a tener carácter retroactivo. Me explico: sólo les va a contar el tiempo trabajado desde que se conviertan en interinos o propietarios; el comienzo de la Carrera va a empezar en ese momento. Sus largos años como eventuales no sirven ni servirán nunca.

La gran mayoría de esos eventuales hospitalarios no pudieron convertirse en interinos ni propietarios. La letra del acuerdo sobre Carrera Profesional que se creó en 2006 dejaba fuera a los eventuales, pero establecía que a todos los eventuales que llevaran dos años o más en un mismo puesto se les iba a dar la interinidad. Era un mal menor por motivos económicos. La Consejería de Sanidad debería haber convertido en su momento todas esas plazas eventuales hospitalarias, que eran estructurales, en interinidades y no lo hizo. Se saltó a la torera todos los acuerdos del 2007. Tampoco convocó ofertas públicas de empleo para especialistas hospitalarios ni otorgó plazas desde el traspaso de competencias hasta 2013, cuando la ley estipula un plazo de 2 años máximo. Y además, durante un largo período que dura hasta hoy, suspendió los nuevos nombramientos de Carrera Profesional.

Pablo Calvo, o quienes se escondan detrás de él, en vez de remendar esa injusticia haciendo un proceso extraordinario para la Carrera Profesional en el que todos los médicos puedan participar, pretende aumentar la iniquidad que su Consejería ha creado con los eventuales y pasarse por montera la legislación europea. Las numerosas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea equiparan a todos los trabajadores públicos que realizan una misma tarea de forma continua en el tiempo, ya sean eventuales, interinos o propietarios.

Así, los eventuales que debían haber sido convertidos en interinos a su debido tiempo no van a tener Carrera, y lo que es peor, esos años como eventuales no les servirán nunca. Puede que lleven 10, 15 o más años como eventuales y hayan publicado numerosos artículos internacionales, que tengan decenas de cursos acreditados, que impartan docencia a residentes de la especialidad y a estudiantes en la universidad, que den conferencias y organicen cursos internacionales… Para Pablo Calvo, o para quienes se escondan detrás de él, no son médicos, no ejercen. Para ellos, sólo empiezan a ejercer la medicina si su plaza lleva la palabra interino. Y solo desde entonces. Pablo Calvo, o quienes se escondan detrás de él, dice que tiren a la basura su experiencia profesional y su curriculum. Según él no son médicos, ni su curriculum vale ni valdrá para nada.

La única razón que tienen es la económica. Pretenden ahorrar a expensas de los profesionales médicos. Pablo, o quienes se escondan detrás de él, es tacaño, extraordinariamente tacaño, después de los largos años de penurias salariales que nos han obligado a pasar. Y dice la Real Academia de la Lengua que miserable es aquel extraordinariamente tacaño.

Pablo (no puedo pronunciarme sobre quienes se escondan detrás de él) no está licenciado en Derecho, ni en Medicina, ni en Filosofía. Está licenciado en Políticas. Dice la Real Academia de la Lengua que la política es el arte con que se conduce un asunto para alcanzar un fin determinado. Y el fin de Pablo, o de quienes se escondan detrás de él, es dar la Carrera al menor número de profesionales posible para así ahorrar, por tacañería, aún a costa de las doctrinas del Tribunal de Justicia Europeo o del aumento de la injusticia y el desequilibrio entre profesionales. Sólo así él, o quienes se escondan detrás de él, pueden permanecer en un puesto que probablemente les viene grande.

David Laguna Ortega
Médico especialista en ORL, Hospital Universitario Doce de Octubre. Tesorero de AMYTS
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