EDITORIAL. “Médicos al límite”, por Daniel Bernabeu

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259 Daniel Bernabeu 3x3cm

Ex nihil nihil fit
(De la nada, nada puede salir)

El gobierno de M. Rajoy acaba de anunciar el que será el mayor recorte sanitario de la historia de nuestro país, dejando el gasto público destinado a Sanidad en un magro 5,8%, a niveles de 2003. Para hacernos una idea de la estocada mortal que va a suponer para la Sanidad pública, tal como la conocemos, decir que, si ya en 2016 estábamos por debajo de la media de los países de la OCDE en gasto sanitario per cápita, nuestra futura situación rozará probablemente el tercermundismo. El hecho de que, pese a los sucesivos recortes, hayamos mantenido una Sanidad “modélica” en términos de equidad e indicadores de Salud, parece haberse traducido en una falsa confianza en la bondad y solidez de nuestro sistema. ¡Craso error!

Tres grandes razones ayudan a entender esta paradoja actual: a) una alta preparación y cualificación profesional de médicos y sanitarios; b) bajos salarios apoyados en una elevada precariedad laboral; y c) escasa inversión y mantenimiento en infraestructuras sanitarias, viviendo de los logros e inversiones pasadas.

Una nueva rebaja presupuestaria sobre el ya magro gasto sanitario público existente, justificada sin rubor con el manido mantra de la ineficiencia pública – sin evidencia -, de la insostenibilidad – provocada y programada – de los sistemas públicos de Salud; que se verá automáticamente transmitida a las CCAA, quienes tendrán la difícil e ingrata misión de ejecutarla. Para muchas de ellas, mantener el nivel de prestaciones actual con tan escaso dinero solo tendrá una salida: poner en manos privadas, con pagos en diferido, una mayor proporción de la población administrada. Algo que supondrá tanto el incremento del gasto privado en Sanidad como el de transferencias públicas indirectas desde otras partidas, muy probablemente del gasto social. Una compensación que terminará trasladándose directamente a nuestros bolsillos, de forma mucho más opaca e injusta. El copago nos va a parecer una minucia comparado con lo que se nos puede venir encima.

ImagenPIB2018La Sanidad pública no podrá subsistir con más recortes, ni con un 5,8% del PIB; al menos tal y como la hemos conocido hasta ahora. Una cobertura sanitaria adecuada requiere de todos los recursos disponibles, porque la salud no puede ni debe entenderse como negocio, ni debiera ser un juego de oferta y demanda. La Sanidad y la Salud son bienes fundamentales a cuyo acceso debiera tener derecho todo ser humano, independientemente de su raza, credo o situación social; y que debieran estar disponibles sin ánimo de lucro. Porque la desviación de parte de esos recursos a beneficios empresariales solo puede acompañarse de un mayor esfuerzo presupuestario y de gasto en las familias, y a una mayor inequidad social.

Los grandes damnificados por este injustificado, inmisericorde y brutal recorte presupuestario van a ser, de nuevo, los ciudadanos y los profesionales sanitarios. Como de forma magistral expresaba la Dra. Mónica Lalanda en la contraportada del pasado número de esta revista, el excelente rendimiento coste-resultados de nuestra Sanidad (tanto pública como privada) se ha venido sustentando en los magros salarios que imperan en el sector sanitario, en la sobrecarga laboral, y en las altas tasas de precariedad y eventualidad.

Los médicos, como el resto de profesionales de la Sanidad, estamos en el límite de nuestra capacidad de aguante. Hemos soportado la Sanidad durante la peor crisis económica de nuestra historia, hemos parado los envites privatizadores más descarados, hemos mantenido el buen hacer y la calidad de las prestaciones sanitarias, hemos permitido medallas de gestión a políticos y gestores mediocres, y oportunistas. Médicos y trabajadores sanitarios hemos sido conscientes de que, en gran medida, ha sido posible gracias a nuestra generosidad y a nuestro espíritu vocacional; entendiendo la Sanidad pública como un entorno de crecimiento profesional y humano, un proyecto que beneficiaba tanto a ciudadanos como a profesionales, generador de equidad y cohesión social; una herencia impagable para las generaciones futuras, la de nuestras hijos y nietos, creada y mantenida con nuestro tesón y esfuerzo.

Y queremos un reconocimiento, más allá de frases grandilocuentes, a este titánico esfuerzo, porque hemos empezado a decir ¡BASTA YA! La fuga de compañeros altamente cualificados hacia otros países, hacía el sector privado o, simplemente, sin ilusión ni interés por prorrogar su ejercicio profesional más allá de los 65 años, reflejan solo la punta del iceberg de lo que está en la mente de todos nuestros compañeros: el injusto trato y la escasa consideración que se ha dado a su trabajo durante los últimos 15 años. Las recientes campañas #HayRazones y #MedicosAlLimite son el sentir de toda la clase médica, y han sido impulsadas y apoyadas desde sus representantes más significados: CESM, OMC, ICOMEM, AFEM y AMYTS.

Sí, los médicos estamos al límite, ya no podemos soportar más el esfuerzo y la carga del sistema sanitario sobre nuestras espaldas; las costuras del entramado sanitario están crujiendo, chirriando, rasgándose; con una Atención Primaria desbordada y cansada, y unos Hospitales que hacen aguas. La Carrera Profesional reactivada en 2017 tras 10 años de congelación – uno de los pocos reclamos ilusionantes para nuestro colectivo que estaba encima de la mesa – está amenazada de nuevo por un recurso del Gobierno Central ante el Tribunal Constitucional; un nuevo sainete del partido que nos gobierna, tanto en la Comunidad como en el Estado, y que representan e intercambian a la perfección los papeles de “poli bueno, poli malo”, según se tercie. Seguimos maltratados por la aplicación de la Jornada laboral de 37,5 horas, por la ilegal suspensión del descanso preceptivo tras las guardias de sábado, por la eventualidad y la precariedad de nuestros contratos, por la utilización y sobreexplotación de los MIR como mano de obra barata para cubrir los “agujeros” del sistema, por las carencias y falta de interés en la prevención de riesgos laborales (somos el colectivo profesional con mayor índice de estrés laboral y de suicidios).

Por eso hacemos un llamamiento a la cordura, a la sensatez y a la responsabilidad social de nuestros políticos, tanto en Madrid como a nivel estatal. La falta de un proyecto político para la Sanidad de Madrid, más allá de mantener y potenciar el actual “status quo” de las concesiones privadas, es inquietante e indignante. Las listas de espera se mantienen e incrementan, en una anómala y sospechosa gestión que culmina, inevitablemente, en la externalización hacia clínicas privadas; con el consiguiente desaprovechamiento de recursos públicos y la innecesaria desviación de fondos hacia la sanidad privada. La inminente crisis asistencial por la jubilación de la generación médica del “baby boom”, por más que denunciada, sigue sin ser abordada seriamente; y las propuestas planteadas van desde la incomprensible apertura de nuevas facultades de Medicina, sin una adecuada planificación de las necesidades, a la indignante propuesta de “esclavizar” temporalmente a los MIR como deudores de su formación.

Hay una alarmante falta de ideas, de diálogo para el consenso, de proyecto y de voluntad política. Algo que inevitablemente explicita el escaso interés real por la Sanidad y por sus profesionales de un partido de gobierno sumido en la corrupción y la parálisis. Los nuevos recortes se presienten como una inyección letal para la Sanidad, soportada a hombros de médicos y profesionales sanitarios, en el límite de sus fuerzas. No lo consintamos. #MédicosAlLímite.

Daniel Bernabeu Taboada
Médico especialista en Radiodiagnóstico, H. U. La Paz. Presidente de AMYTS

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1 comentario

  1. Concha Fernández Ramírez en

    Hay más (que entiendo que es difícil de mirar – OJO que esa “dificultad para mirar de frente”, que con tanta frecuencia encuentro en mis compañeros – y considero un mecanismo defensivo (inicialmente lo fue; ya hace tiempo que es desadaptativo) – nos esta jodiendo aún más –
    También habemos “MUERTOS”… Unos reales y otros VIVIENTES, en modo zombie…
    Nos equivocamos en la forma de luchar… Insisto, otra consecuencia es que HAY PROFESIONALES SANITARIOS MUERTOS…

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