EDITORIAL. “Carrera Profesional, una cuestión de respeto”, por Daniel Bernabeu

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Tras 10 años desde su puesta en marcha en 2007, y tras 8 años de suspensión unilateral por losdiferentes gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid, puede que por fin veamos la reactivación de la Carrera Profesional en la sanidad madrileña.

Nada es fácil con los políticos. Sus prioridades sanitarias están fuertemente marcadas por cuestiones ideológicas, como la clara apuesta madrileña por modelos de colaboración público- privada, que condicionan un progresivo abandono de la inversión y la renovación de las infraestructuras públicas; o la gestión de las listas de espera diagnóstica y quirúrgica; todo ello con el consabido “autobombo”, ilustrado recientemente en lluvia de premios “a la mejor gestión sanitaria” entre los políticos del gobierno autonómico. Prioridades que casi nunca contemplan a trabajadores y activos públicos, que son duramente castigados en periodos de crisis (como la vivida entre 2009 y 2015); y escasamente resarcidos al finalizar las mismas.

Somos el “activo” más reconocido del sistema, pero para nuestra desgracia es un reconocimiento que no sale de los ríos de tinta impresos para discursos grandilocuentes o para preciosos reportajes y portadas sobre los logros de la Sanidad española, o madrileña en particular.

Unas prioridades económicas que parecen más destinadas a “sostener” el entramado de las grandes cifras macroeconómicas y, cómo se ha podido constatar en estos años, a favorecer la creación de redes clientelares corruptas en beneficio de particulares o del propio partido. Unas prioridades que dejan como grandes perdedores a los profesionales sanitarios (públicos y privados), y a las infraestructuras sanitarias públicas.

La Carrera Profesional Sanitaria es el paradigma de este manejo político de las prioridades. Fruto de una larga reivindicación y de una importante movilización en 2007, fue rápidamente suspendida con los primeros signos de la crisis en 2009, y con ella otra buena parte de los acuerdos sindicales alcanzados aquel año 2007 para la mejora de las condiciones laborales.

Fue una Carrera Profesional diseñada para su aplicación en un marco estable de contratación laboral (OPEs regulares cada 2 años) y de compromiso. Ninguno de los “padres” de la Carrera Profesional fue consciente de la facilidad con que un acuerdo publicado en BOCM, un compromiso político, podía ser roto y hecho añicos. La lección que aprendimos fue dura: teníamos un diagnóstico de situación, y teníamos un tratamiento que fuimos capaces de iniciar; pero no supimos anticipar que los políticos pueden comportarse como enfermos, y que pueden presentar baja, en este caso nula adherencia, al tratamiento acordado y prescrito.

Diez años después se abre una nueva oportunidad para la Carrera Profesional. Hemos conseguido que la Administración reconozca su importancia como mecanismo de incentivación ligado a la experiencia profesional; que reconozca que su gestión ha supuesto el desarrollo de diferencias y agravios que, cual bola de nieve, han ido creciendo hasta hacerse insostenibles. Fijos, interinos, eventuales, guardias,… son modalidades de contratación para hacer un mismo trabajo, y que nuestro ordenamiento estatutario solo reconoce dos: estatutarios fijos y estatutarios temporales. La ingeniería de la precariedad laboral desarrollada en estos diez últimos años por los diferentes responsables de RRHH de la Consejería de Sanidad, y la ausencia de su desarrollo completo, ha hecho de la Carrera Profesional algo parecido al oráculo de Delfos: todo en ella ha terminado siendo interpretable.

Durante todo este año, merced a las sucesivas prórrogas para su inicio, hemos podido comprobar las numerosas dudas existentes y lo que es peor, la disparidad en las interpretaciones desde diferentes ámbitos.
Noviembre ha sido un mes duro para los comités locales de evaluación de la CP, y hay que agradecer a nuestros compañeros su dedicación y esfuerzo. Sin embargo, la publicación de las listas de niveles provisionales ha vuelto a generar más desconcierto y nuevos problemas añadidos a los ya conocidos y asumidos. Las principales fuentes de conflicto han sido, amén de los numerosos errores de transcripción, tres situaciones: a) la no consideración de los años trabajados como eventuales para aquellos que a fecha de septiembre de 2017 tenían la consideración de personal estatutario fijo o temporal interino; b) la diferente consideración entre quienes, con las mismas características de años trabajados, han sido promocionados a diferentes niveles de CP en función de si solicitaron adscripción a CP con posterioridad a su nombramiento fijo o interino (nivel 1 adjudicado) o no la solicitaron (nivel 2 adjudicado); y c) la exclusión de todos los que no han podido salir de la precariedad laboral, y mantienen contratos eventuales o de guardias.

Estas situaciones deben solucionarse y arreglarse en beneficio de los profesionales. Son los que han tenido que soportar resignadamente el manejo de las “prioridades” políticas. Y no vale interpretar la literalidad de la Carrera Profesional de 2007, porque se realiza sobre una base “irregular y excepcional”. Es una reinterpretación cicatera promovida desde la Administración en la que los profesionales volvemos a ser los perdedores. La Carrera Profesional es un instrumento de incentivación y reconocimientos de la labor profesional, más allá de la promoción jerárquica, en la que todos nos vemos reflejados, identificados y comparados. Es un instrumento que debe mantenerse ajeno a las veleidades de la “ingeniería laboral de la precariedad”, y aplicarse bajo la norma de un-mismo- trabajo-una- misma- experiencia. Es una cuestión de respeto, de dignidad y de honestidad. Europa y la justicia ya se mueven en este sentido ¿A qué espera la Comunidad de Madrid?

Daniel Bernabeu Taboada
Médico especialista en Radiodiagnóstico, Hospital Universitario La Paz. Presidente de AMYTS.

PD: No quiero pasar este Editorial sin agradecer el esfuerzo y la labor de todos los que desarrollan una labor sindical, a veces ingrata, en defensa de los derechos y mejoras laborales de los médicos y de la Sanidad española. Muy especialmente en esta ocasión a @spiriman. “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.” 

AMYTS os desea una Feliz Navidad.

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