EDITORIAL. “Señores gestores, señores políticos: cuéntennos la verdad. Somos mayorcitos”, por David Laguna

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264 David Laguna 3x3 cm

Desde el punto de vista sindical, nadie duda que es importante que hagamos una reivindicación de mejoras salariales y de condiciones de trabajo ante la Administración. Yo diría que es lo más importante para un profesional en una organización sindical. Sin embargo, no debemos olvidarnos que estas reivindicaciones dependen directamente del gasto sanitario, porque cuestan muchísimo dinero.

La crisis económica ha provocado que España se haya comprometido a una bajada paulatina del porcentaje de PIB dedicado a sanidad. Si en 2009 nos acercábamos al 7%, hoy en día es el 5,6%. Hasta aquí nadie se espanta, porque hemos asumido que para salir de la crisis debemos bajar el peso del gasto del sector público. Lo verdaderamente espantoso es que nos hemos comprometido a seguir bajando ese porcentaje hasta 2020 donde rondaremos un 5,57%. Así lo estipula la actualización del Programa de Estabilidad 2017-2020 que España ha mandado a Bruselas.

Somos ya mayorcitos para saber que mantener un nivel de excelencia sanitaria como había en 2009 con una reducción del gasto es imposible. Podemos hablar de “aumentar la eficiencia del sistema sanitario”, “optimizar recursos”, “adecuar plantillas”, “racionalizar el gasto”, etc. ¿Les suena, verdad? Son las pamplinas que utilizan nuestros gestores y políticos para evitar decirnos que van a bajar la calidad de nuestro sistema sanitario, nuestros sueldos, nuestros medios de trabajo, aumentar las listas de espera, reducir el número y la calidad de los medicamentos que podemos prescribir… No digo que no haya que hacer esos ajustes, pero tienen un resultado muy limitado y predecible. Y ellos lo saben.

Hace unos meses me quejé ante un directivo de hospital de que con el instrumental y medios que teníamos actualmente no podíamos hacer la medicina a la que estábamos acostumbrados y la que los pacientes (y nosotros mismos) nos demandaban. Me contestó que no había que hacerlo bien, si no lo mejor posible con los escasos medios que teníamos.

Señores gestores, señores políticos. La salud y la Medicina, año tras año, van a ser irremediablemente más caras y, si no lo solucionamos, el gasto sanitario cada vez menor. A ningún profesional médico se le escapa el aumento progresivo del coste de los medicamentos biológicos, el aumento del coste de las pruebas diagnósticas de imagen, genéticas y de laboratorio, el envejecimiento de la población con el consiguiente aumento de las enfermedades crónicas y los tumores.

Los españoles somos ya mayorcitos para que nos digan las verdades y tomemos decisiones. Si queremos mantener el sistema sanitario público, gratuito y de calidad que hasta ahora disfrutábamos, sentémonos a dialogar y a decidir. Decidamos todos los españoles si queremos pagar más impuestos, o pagar menos impuestos e ir hacia un sistema mixto público/privado. Decidamos si queremos una Sanidad con una calidad de mínimos o de máximos. Decidamos hasta qué punto queremos pagar todo el gasto sanitario a todos, o solo una parte a todos, o solo una parte a algunos. Y una vez que los españoles hayamos decidido esto, libremente y con toda la información disponible, contemos claramente a los profesionales sanitarios el tipo de sanidad que hemos decidido tener en España. Porque de lo que se decida va a depender no solamente la salud general de la población española, sino también, por ende, las condiciones laborales de sus profesionales, sus expectativas y sus sueños. Nuestras expectativas y nuestros sueños.

David Laguna Ortega
Especialista en ORL, Hospital Universitario 12 de Octubre. Tesorero de AMTYS

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