CON FIRMA. “Teníamos razón”, por Yolanda Cabrero

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212 Yolanda Cabrero 3x3 cm

Soy médico del sistema público de Madrid desde hace mas de 25 años.

Hace 5 años, yo no tenía mucho interés por la política; ni por la gestión sanitaria; ni por las cuentas de los dineros públicos.

Durante toda mi vida profesional, me había dedicado a ser médico; a formarme, a aprender, a formar residentes, a ejercer, a trabajar (mucho, muchísimo) para atender lo mejor posible a mis pacientes.

Sin embargo, en los últimos tiempos, muchos profesionales nos veníamos quejando de la burocratización del sistema, cada vez más regido desde los despachos por gestores generalmente colocados en sus puestos “a dedo”, con escasos conocimientos sobre sanidad, que tomaban decisiones (muchas veces insensatas) por intereses políticos o de otro tipo, y las transmitían a los mandos intermedios, y de ahí a los trabajadores, sin que los médicos y resto de profesionales pudiéramos hacer mucho más que acatar, sin opción de discutir, negociar o aportar.

Empezaron a hablarnos de eficiencia, indicadores, clientes, usuarios (en vez de pacientes) y mientras aumentaba la presión asistencial, menguaban los medios de la Sanidad Pública y aumentaban los de la privada.

Pero el colectivo sanitario nunca fue muy dado a levantar la voz; vivimos dedicados “a lo nuestro” y por motivos que no he conseguido nunca comprender muy bien, somos “protestones de despacho”, o de mesa de cafetería, y pocas veces sacamos la queja de ese ámbito, así que los gestores siguieron con sus políticas.

Pero en 2012 cambió esa tendencia; con la excusa de “la crisis”, el recién llegado gobierno de Mariano Rajoy lanzó una serie de medidas de “contención del gasto”, redujo el sueldo a los empleados públicos, y aumentó la jornada de 35 a 37,5 horas semanales.

En Madrid, además, en la Sanidad Pública, en aras del ahorro, se cambiaron contratos eventuales que eran de un 100% de jornada por otros del 50%, se cerraron camas, se nos obligó a los médicos a dejar de librar las guardias de sábado, y la aplicación de las 37,5 horas nunca se ejecutó, utilizando la Consejería esta supuesta ampliación de jornada para detraer cada mes a cada médico 200 € de sus nóminas.

Sin hacer mucho ruido, una asociación profesional, AFEM, había empezado a reunirse y a convocar a los médicos, para intentar poner de manifiesto la evolución hacia el deterioro que se estaba produciendo en la Sanidad Pública y sus propuestas de mejora.

Y en medio de esta situación, el entonces Consejero de Sanidad Sr. Fernandez Lasquetty publicó el 31 de octubre de 2012 su”plan de medidas de garantía de la sostenibilidad del sistema sanitario público en la Comunidad De Madrid”; 11 paginas sin un solo estudio económico que avalara las medidas planteadas, en las que se liquidaba el Hospital de la Princesa convirtiéndolo en un geriátrico, se privatizaba la gestión de los 6 hospitales construidos por los gobiernos de Esperanza Aguirre, el 10% de los Centros de Salud, y los servicios no sanitarios, entre otras barbaridades.

Ante semejante agresión a la Sanidad Pública, los médicos salimos milagrosamente de nuestro letargo; nos lanzamos a la calle con nuestras batas y nuestras pancartas, diversos colectivos sanitarios se organizaron en asociaciones profesionales, convocamos dos huelgas indefinidas, conseguimos concienciar a los pacientes de las consecuencias que tendría la aplicación del plan, y nos pusimos a la tarea de parar semejante esperpento, en un movimiento social al que se denominó Marea Blanca.

Trabajamos como leones; (los médicos estamos acostumbrados a trabajar mucho); lo se bien porque yo estaba en aquel entonces en la Junta Directiva de AFEM, que convocó las huelgas, analizó documentos, contrató abogados, hizo un crowdfounding para conseguir los fondos necesarios para plantear recursos judiciales que paralizaran la aplicación del plan, a los que se sumaron y contribuyeron otros recursos presentados por sindicatos y partidos políticos; dicha paralización se consiguió por fin en enero de 2014 y provocó la dimisión del Sr Lasquetty.

Durante ese año y medio de pelea contra la Administración, los profesionales, (acostumbrados a estudiar documentos, valorar síntomas, y sacar conclusiones), a pesar de los pocos datos de que disponíamos, nos dimos cuenta de muchas irregularidades en el funcionamiento de los 6 hospitales que se quería privatizar; de la ausencia de Facturación Intercentros, a causa de la cual el SERMAS asumía costes de tratamientos realizados en hospitales a los que se derivaban sus pacientes, de los costes que para las arcas públicas iba a tener en el futuro el sistema por el que se habían construido dichos hospitales, que obligaba a la Administración a pagar un canon a las empresas que los habían construido durante 30 años, multiplicando por 7 el coste real de la obra.

Sospechamos conexiones opacas entre las adjudicatarias de las obras de los Hospitales que se pretendía privatizar y el partido que promovió su construcción con el modelo PFI, y se presentó una querella que los jueces por desgracia, archivaron.

Tuvimos que soportar que el Sr Lasquetty atacara a la Marea Blanca, que dijera que éramos solo unas “olitas”, que la huelga de médicos era responsable del aumento de las listas de espera, (aunque no fue entonces, sino en la actualidad cuando ésta alcanza cifras inaceptables); escuchamos al Sr. Ignacio Gonzalez, presidente de la CAM por aquel entonces, acusarnos de “matonismo y extorsión” por oponernos a sus planes, y desde la Administración se intentó desprestigiar a las personas mas visibles del movimiento en defensa de la Sanidad Pública.

Pero los tribunales nos escucharon, y paralizaron el “plan”.

A muchos de los integrantes de aquel movimiento que se opuso a la privatización, el trabajo de aquellos años nos ha cambiado para siempre la forma de ver el sistema sanitario y de trabajar en él; nos hemos interesado por la gestión sanitaria, por el control del gasto, hemos entrado a participar en órganos internos de los Centros Sanitarios, en Sindicatos, en partidos políticos, en las Instituciones, y seguimos desde ahí trabajando por mejorar el Sistema.

En estas últimas semanas hemos conocido datos escandalosos, procedentes de informes de la Intervención de la CAM, sobre irregularidades en la facturación intercentros, facturas y gastos sin justificar, descontrol contable, mala gestión de fondos, gravosa para las arcas públicas, sobrecostes no justificados en las obras de los 6 hospitales, falta de cobro a proveedores, aceptación de pagos en especie, pago de comidas “de trabajo” con fondos públicos, fragmentación irregular de contratos, exceso de uso de contratación menor, (no solo en los 6 hospitales, también en algunos de los “tradicionales”); hemos visto a ex consejeros de la CAM y a gerentes de Hospitales comparecer en la Asamblea de Madrid para intentar dar explicaciones de su gestión, los jueces sospechan desvíos de fondos públicos relacionados con la construcción de los 6 Hospitales para financiación de algún partido político, y hemos asistido a la entrada en prisión del Sr Gonzalez, acusado de asuntos “turbios”.

El trabajo bien hecho da sus frutos.

Teníamos razón.

Yolanda Cabrero Rodriguez
Especialista en Anestesia y Reanimación. Delegada de AMYTS en el Hospital Universitario de Getafe
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