CON FIRMA. “Relato de Navidad”, por Paloma Roset

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Los Médicos de Familia pasamos por situaciones difíciles: siempre cuestionados, pero al final siempre los médicos que estamos cercanos y disponibles a los pacientes.

Desde hace años ya, dada la precariedad de nuestros sueldos, en absoluto acordes a nuestra formación, en absoluto acordes con nuestra valía y en absoluto acordes con el aprecio social del que gozamos, disponemos de pocos médicos (y medios) para trabajar y, por tanto, sustituirnos en nuestras ausencias. Porque, hartos del maltrato hacia nuestra profesión, o bien se marchan o bien encuentran otra actividad mejor remunerada que la de ser Médico de Atención Primaria.

Y sustituirnos es hoy, parece ser, imprescindible. No se cierran centros de Atención Primaria, porque el votante exige tener un centro abierto y disponible siempre. Si se atiende a 60-80 pacientes en una jornada, jugándonos la calidad y su salud,  no importa. Nuestro estrés por la responsabilidad de asumir pacientes y consultas que no son nuestras tampoco importa

Se ha enseñado a la población a depender para todo de un médico, 24 horas y cerca de casa… Cueste lo que cueste.

No voy a entrar ahora en esta discusión que requiere más sosiego y un abordaje mucho más intenso. Tan solo voy a relatar las dificultades con las que contamos ahora los médicos que, como yo, hemos  estudiado una dura carrera de 6 años, una oposición MIR para realizar la especialidad, y otra oposición para tener plaza pública “en propiedad” .

Los centros grandes no tienen más remedio que asumir las consultas y pacientes de otros compañeros si quieren disponer de unos días familiares en Navidad o en verano. Pero en un  centro de único dispositivo como el mío, no tenemos siquiera esa desastrosa solución.

Mi centro dispone de un médico por la mañana (yo) y otro en un consultorio, y otro médico en turno de tarde. No hay tampoco pediatra. Tras solicitar las vacaciones, tal y como nos pidieron, ¡en octubre! , y a pesar de las características de nuestro centro (dispositivo único) , a diez días de Nochebuena, con viajes familiares programados  y después incluso pedirnos de nuevo en noviembre la dirección que nos organizáramos de nuevo entre los tres médicos para estar “siempre en activo uno de los tres”, nos comunican que las dos médicos de la mañana tienen que sortear las vacaciones, para irse solo una de ellas y asumir las dos consultas… por no disponer de suplente.

El resultado es que una de las dos médicos nos hemos quedado sin las esperadas y planificadas  vacaciones desde octubre, con el daño familiar que ha supuesto, con la imposibilidad de reorganizar familiarmente de nuevo en tales días a diez días de Nochebuena….

Por supuesto la desmoralización es palpable. Y se abre de nuevo la incertidumbre para solicitar días en el futuro, con lo difícil que es planificar familiarmente cualquier salida y coordinarla.

Para mayor contradicción a la hora de coordinar este centro, la medico del turno de tarde tiene aceptada una reducción de jornada, y por no haber muchos días quién haga dicha reducción, el centro se queda sin medico desde las 18.30 horas… Curioso, y difícil de entender.

Ya está bien de tratarnos así. Ya está bien de seguir sin soluciones y sin querer abordar las cosas de una vez. Mientras los perjudicados somos los que seguimos sacando las consultas adelante a costa de nuestro daño personal, familiar e incluso de calidad en nuestra atención por asumir trabajo que ni nos correspondería asumir.

Paloma Roset
Médico de familia, DANO

 

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