CON FIRMA. “No se puede tolerar… Pero lo toleramos”, por Carolina Pérez

0
342 Carolina Perez 3x3 cm

Llegan las vacaciones de Navidad y, con ello, la gripe, las infecciones respiratorias, las intoxicaciones alimentarias, la sobrecarga asistencial. Nos encontramos ante la situación en la que todos nosotros, como trabajadores que somos, además de madres y padres de familia, hijos y demás nexos de unión que pueda existir en un árbol genealógico, necesitamos reencontrarnos con nuestros seres queridos y disfrutar de unos días de descanso.

Pero con ello llega el sacrificio, llega la penitencia, llega el enfado, la desesperación, la impotencia, la mala conciencia por el poder equivocarnos por no hacer las cosas bien. Porque, de repente, nuestras consultas, las que pasamos la semana antes o después de marcharnos de vacaciones, ya de por sí sobresaturadas por la patología del otoño/invierno y por las agendas “a demanda” creadas por la Administración, esas en donde todo hay que verlo para estar a disposición completa del usuario, arrodillados ante ellos, se convierten en folios interminables de citas a demanda , de citas de reparto, de citas “sin cita”, una detrás de otra, de pacientes nuestros, y de pacientes de otros compañeros que están descansando pero que no tienen derecho a un suplente, bien porque no lo hay, bien porque se niegan a trabajar en esas condiciones laborales pésimas (ellos sí pueden decir que no a trabajar en estos días, afortunados son -aunque sea sólo en esto-), bien porque no los buscan , o bien porque el suplente, a gusto del director del centro, siempre acaba pasando la misma consulta, que nunca es la tuya…

Sea cual sea el motivo, nos vemos sometidos a una presión asistencial a la que no hay derecho, que no se puede tolerar. Pero que toleramos. Que seguimos tolerando año tras año, y cada vez en peores condiciones laborales. Y que tras acabar las vacaciones navideñas seguimos tolerando durante toda la epidemia de la gripe, y en primavera, y en verano -porque en verano de nuevo no hay suplentes, no los hay, no los quieren buscar, o se niegan de nuevo a trabajar en esas pésimas condiciones laborales en las que cobran dos duros por pasar consultas infinitas de lunes a viernes en la consulta, 10, y de lunes a viernes de la semana siguiente en la consulta 12, la de al lado, en el mismo centro, o en el de la manzana de al lado, eso sí, sin cobrar los fines de semana, así se ahorran algo, y si no quieren, da igual, los médicos de Primaria pueden con todo, no habrá problemas, sacarán las consultas adelante, viendo 70,80, o 100 pacientes en una sola jornada laboral, incluso sin cobrar las auto suplencias…

Y esto se repite, no solo en las vacaciones, sino en los días en los que nos cogemos nuestros sagrados moscosos, nuestros días de docencia para asistir a cursos, congresos, o nuestros días malosos, nuestras bajas laborales por enfermedad, que tampoco se cubren… Los compañeros ya se encargan de sacar adelante esas consultas, así el profesional que ha estado enfermo vuelve cuanto antes, deprisa, con la mascarilla, el pañal puesto, todo a cambio de que no le descuenten en la nómina, o no le miren sus compañeros a la vuelta como si hubiera cometido un crimen por haberse quedado en casa 3 días por una gripe o una gastroenteritis, días que ellos han tenido que estar viendo a sus pacientes y los del médico enfermo, que se ha quedado en casa con la mala conciencia rondando y poniéndole aún más enfermo de lo que ya estaba.

No se puede tolerar. Pero lo seguimos tolerando, compañeros…

Creo que es necesario pararse a pensar, reflexionar, meditar acerca de ello. Y ponernos en marcha.

Hay que denunciarlo. Necesitamos pelear contra esto. La sobrecarga asistencial no es buena para nosotros, pero tampoco para nuestros pacientes. Y hay que hacérselo saber. Y por ellos, pero también por nosotros, debemos pensar en las consecuencias. Aún recuerdo mis inicios en la Medicina de Familia, citándome a un diabético programado en un hueco de 20 minutos para poder hacerle una revisión como se merece, con exploración completa, con una anamnesis adecuada, con tiempo para rellenar protocolos, aquellos que luego nos revisan para ver si has cumplido los objetivos de la Administración… Aún recuerdo cuando podía citarme a mis pacientes en huecos de 10 o 15 minutos para hacerles una infiltración en el hombro, en la cadera , en el espolón, y así aliviarle su dolor en 1 día, en lugar de tener que esperar meses para ser visto por el especialista y que sea este el que, en un ansiado por ellos también, hueco de 10 minutos , o los que sean, le haga lo mismo que podías haberle hecho tú hace meses si la carga asistencial hubiese sido la adecuada.

En fin, así podría seguir durante largo rato, quejándome, como hacemos todos, en los pasillos, en el salón de casa, en la sala del café, pero continuando sacando las castañas del fuego a nuestra Administración, sin darnos cuenta del grave perjuicio que eso causa a sus médicos, a los pacientes, a los especialistas, y a la Sanidad en general de este país, esta Sanidad tan preciada por todos y tan poco respetada por algunos.

Pongamos remedio a la sobrecarga asistencial. Tomemos medidas entre todos. La unión hace la fuerza.

Carolina Pérez de la Campa
Médico de familia. Delegada AMYTS de Prevención de Riesgos Laborales DAN

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x