CON FIRMA. “A mis mujeres de AMYTS”, por Mónica Alloza

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Alicia me convenció con su “bajo el paraguas de AMYTS cabemos todos, y nuestra misión es defender al médico allá donde trabaje”. Era mayo de 2013, estábamos en plena Marea Blanca, y ella me animaba a presentarme a las elecciones sindicales en un hospital de gestión indirecta. Meses más tarde, me di cuenta de que no pude tener mejor madrina y mejor espejo donde mirarme. Alicia me enseñó que los delegados sindicales de AMYTS son médicos por encima de todo, que cuidan de sus compañeros, que usan su crédito sindical con honestidad y rigor para defender nuestra profesión. Y que cuando no ejercen como delegados, deben cumplir escrupulosamente con sus tareas profesionales y dar ejemplo.

Ángela me enseñó de nuevo que “bajo el paraguas de AMYTS cabemos todos”, incluso los que son (o fueron) críticos con nosotros, pues en la crítica constructiva está nuestra oportunidad de crecer y mejorar. “En la unidad de los médicos está nuestra fuerza”, le oigo decir a menudo. Ángela tiene un sueño, que un día todos los médicos de España estemos juntos en una sola organización que abarque todos los aspectos de nuestra profesión. Y, poco a poco, nos vamos acercando. Ángela es una hormiguita que trabaja mucho sin hacer ruido, pero llega a todo y está en todas partes, incluso virtualmente en las redes sociales.

Miriam ha sido mi maestra en el arte de negociar con una sonrisa y una palabra amable, sin levantar la voz. Miriam es un ejemplo de honestidad y coherencia sin parangón: cuando la conocí, pertenecía a un sindicato aparentemente rival y, sin embargo, bajo el paraguas de “médicos del comité de empresa”, fuimos capaces de trabajar juntas codo con codo, y convertirnos en cómplices, compañeras y amigas. Cuando ella decidió que su sitio estaba en AMYTS, renunció a su acta de delegado de comité de empresa, es decir, renunció a su derecho a votar, y voluntariamente me cedió gran parte de sus horas para que yo pudiera poner en marcha un proyecto más grande, que trascendía a nuestro centro. En estos cuatro años ha sido mis manos, mis ojos y mi conciencia. Somos un tándem. No concibo estar en el hospital sin ella.

Viky me ha enseñado a tratar a los médicos que sufren con cariño, casi como una madre lo haría. Viky siempre se refiere a los compañeros que defiende como “Profesionales” (con mayúsculas), y trata sus problemas con una cercanía y un interés que parece personal, como si todos fuesen de su familia. Viky trabaja con tesón y con discreción, y va sembrando una buena fama allá por donde va. Ha sido una gran impulsora de la Prevención de Riesgos en AMYTS, y ha escogido con acierto al gran equipo de Salud Laboral del que ahora disfrutamos.

Ana me ha enseñado a liderar, a ser ejecutiva, a no perderme por las ramas. Ana domina la retórica, domina el campo en el que trabaja, es contundente cuando pelea y trasmite una gran seguridad en todo lo que dice. Ana me aporta ese punto de garra que a veces me hace falta, ese dar un golpe en la mesa, ese indignarse ante la injusticia, que tanto necesitamos los delegados para remover conciencias, para predicar por los centros, como ella dice. Un orgullo tenerla de maestra.

Juncal es la templanza, la paciencia, el contrapunto a la impulsividad cuando uno se desespera porque los logros no llegan, porque la batalla es muy larga, porque el enemigo es muy fuerte. Juncal es intuitiva, sus consejos siempre me merece la pena escucharlos. Es otra hormiguita en el sindicato, ese trabajo silencioso que poco a poco va calando y cambiando el mundo.

Laura es un ejemplo de amabilidad, predisposición, buen hacer y, sobre todo, buen humor, por muy dura y penosa que sea la tarea. Cuánto la voy a echar de menos, ahora que se jubila.

Lola es inteligente y observadora, llega donde nadie más llega, con su personalidad arrolladora. Lola me ha enseñado a ser generosa en la acción sindical, a defender a propios y extraños, una vez más, porque “bajo el paraguas de AMYTS cabemos todos”.

Alicia, otra Alicia que ha entrado en mi vida recientemente, con una cercanía y unas ganas de trabajar, que parece que lleva con nosotros toda la vida. Alicia me ha demostrado que la ilusión y el empeño todo lo pueden, y que el aire fresco no está reñido con la experiencia, es más, es un elemento imprescindible para crecer y mejorar.

No puedo nombrar a todas mis compañeras de viaje; perdonadme, por favor. Todas sois mujeres comprometidas y luchadoras, que poco a poco vais haciendo que AMYTS sea un espejo de nuestra realidad como profesionales. Cada vez somos más, cada vez llegamos más alto, estamos rompiendo nuestro techo de cristal: Belén, Sheila, Pilar, Yolanda, Marta, Juana, Raquel, Carmen, Carolina, Isabel, Erika, Patricia, Susana, Alexandra, Mila, Mercedes, Mª Jesús, Paca, Concha, Itziar, Marina, Consuelo, Eva, Laura, Luisanna, Marisa, Teresa, Begoña, Charo, Amparo, y un largo etcétera de mujeres valientes y trabajadoras. Mis mujeres de AMYTS.

Gracias a todas por enseñarme tanto con vuestro ejemplo.

Y gracias también a los hombres de AMYTS, porque estáis de nuestro lado, porque nos tratáis como iguales, y porque nos ayudáis cada día a acabar con la discriminación y el techo de cristal en nuestra profesión.

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico. Coordinación de Delegados de AMYTS
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