CON FIRMA. “Mi experiencia de cooperación en Ecuador”, por Yolanda Cabrero

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212 Yolanda Cabrero 3x3 cm

Por tercer año consecutivo, he participado como anestesióloga en una campaña de cooperación internacional, en colaboración con la Fundación “Cirujanos en Acción”. Este año la “misión” en la que he participado, se ha desarrollado en el hospital Gustavo Dominguez Zambrano, en la ciudad de Santo Domingo de los Tsáchilas, en Ecuador; hace dos años ya estuve en otro hospital de Ecuador, y el año pasado, en Camerún.

El grupo de profesionales que nos hemos desplazado hasta allí estaba compuesto por tres cirujanos generales, un cirujano pediátrico, un enfermero y dos anestesiólogas; cinco de estas personas trabajan en Andalucía, una en Galicia y otra (yo) en la Comunidad de Madrid. Algunos ya nos conocíamos, bien por campañas anteriores, o bien por trabajar en el mismo centro sanitario; otros no. Para algunos era su primera mision, otros repetíamos, y he de decir que el ambiente entre los miembros del equipo ha sido excelente y nos hemos entendido muy bien.

Hemos intervenido pacientes pediátricos de baja complejidad, y patología de pared abdominal en adultos, algunos de ellos bastante complejos; en total 129 pacientes, algunos de ellos con más de un proceso, lo que ha sumado un total de 149 procedimientos en los 10 días de los que dispusimos del quirófano que el hospital puso a nuestra disposición. Y sí, hemos trabajado como leones.

Cuando uno participa en este tipo de campañas, tiene que “cambiar el chip”, y aprender a relativizar; te das cuenta de que se puede dar una muy buena atención con medios limitados; se aprende a valorar (más aún) lo que tenemos aquí, y a apreciar lo afortunados que somos por tener un sistema sanitario capaz de atender todas las necesidades de los potenciales pacientes, con una amplia cobertura pública, en el que enfermar no supone una causa de endeudamiento familiar como sucede en otros países.

Aprendes a poner al paciente en relación con su entorno, y te das cuenta de que la percepcion que en muchos lugares se tiene de la enfermedad y la muerte es completamente distinta de la que tenemos aquí; recuerdo cómo nos impactó el año pasado, en Camerún, cuando les tuvimos que decir a unos padres, que habían traido a su bebé de pocos meses con una bronquiolitis muy grave, que llegó ya en muy mala situación, y por el que por desgracia no pudimos hacer nada, que el bebe había fallecido, y no lloraron.

Cuando uno va a trabajar a lugares con menos recursos, ha de ser consciente de antemano de las carencias de material y medicación que puede encontrar en destino; cosas que aquí nunca se nos ocurriría pensar que pudieran no existir en un centro sanitario a veces no estan disponibles; por eso, tienes que “adaptarte al medio”, utilizar tus capacidades de resolución de problemas y buscar alternativas; aprendes a reciclar lo que en condiciones normales desecharías (y te preguntas si no desechamos aquí demasiadas cosas), ahorras en medicación, aprovechas hasta el último miligramo de fármaco, y todo lo consideras un bien precioso, aunque sin dejar de garantizar en ningun momento la seguridad de los pacientes.

Logo de Cirujanos en Acción

Logo de Cirujanos en Acción

Siempre hay que ser consciente de las limitaciones que existen, y a veces hay que desestimar realizar alguna intervención si se trata de un paciente especialmente complejo, o si no se dan las condiciones que permitan garantizar su seguridad o un adecuado seguimiento postoperatorio; no hay que olvidar que vamos a resolver problemas, no a crear otros nuevos, aunque es muy duro decirle a un paciente que no lo vamos a operar.

Hemos llevado desde España todo aquello sin cuya disponibilidad no se hubiera podido afrontar el trabajo que hicimos, y que podría ser dificil encontrar allí; la mayor parte del material que habíamos anticipado que podrían necesitar los pacientes viajó con nosotros, aunque también se han consumido recursos del Hospital. Los integrantes del equipo, han trasladado hasta destino mas de de 200 Kg. de material, aportado en su mayor parte por el grupo de profesionales procedente de Andalucía, a través del Grupo Quirón, quien colaboró con la mayoría de la medicacion y material utilizado en la misión; desde aquí, nuestro agradecimiento.

No obstante, algunos pacientes acudían al hospital a operarse con una bolsita de la farmacia con el material que les habían dicho que se necesitaría para su intervención; “traiga usted tales suturas, estos guantes, esta o aquella sonda”; en algún momento nosotras nos hemos quedado sin tubos endotraqueales, o catéteres intravenosos de tal o cual calibre, pero no hubo problema, fuimos a la farmacia y ahí teníamos todo lo necesario si en el hospital no había o a nosotros se nos había terminado. Eso nos hizo entender la cantidad de farmacias que vimos por las calles.

Quiero destacar la buena disposición por parte de la gerencia del centro, los facultativos del área quirúrgica y la mayor parte del personal de quirófano, lo que ha permitido lograr estos buenos resultados, y aunque hemos tenido algunos inconvenientes, derivados sobre todo de la distinta forma de trabajar, en general los problemas han sido de fácil resolución, y he de decir que personalmente he dejado alli algunas personas a las que considero amigas.

El equipo de profesionales se ha desplazado hasta el destino por sus propios medios y corriendo cada cual con sus gastos en lo referente a vuelos, alojamientos, etc., aunque la Fundación colabora parcialmente en algunos de los gastos “sobre el terreno”.

Todos los miembros del equipo procedentes del SAS han acudido con un permiso remunerado concedido de manera oficial por dicha Administración; el cirujano gallego tuvo menos suerte, y sólo le concedieron 6 días de permiso. Pero la menos afortunada he sido yo, ya que, por tercer año consecutivo, mi hospital me ha denegado el permiso remunerado por motivo de cooperación internacional, así que todos los días consumidos en esta tarea han corrido a cuenta de mis vacaciones; a pesar de haber presentado el proyecto de la misión, y a pesar de estar la Fundación correctamente inscrita en el registro oficial pertinente. Esto no deja de ser chocante, cuando me consta, además, que en otros hospitales de la misma CM sí se conceden este tipo de permisos.

Es lo que ocurre cuando uno tiene 17 sistemas sanitarios independientes, que funcionan cada uno con sus propias normas; creo sinceramente que esto no es de recibo, y que la tarea de regulación de estas actividades de cooperación internacional para personal sanitario debe asumirla el Ministerio de Sanidad, en aras de una homogeneidad que ahora no existe.

Hospital Gustavo Dominguez Zambrano

Hospital Gustavo Dominguez Zambran

 Aprovecho estas líneas para agradecer las facilidades recibidas.

Obviamente este agravio comparativo no me va a hacer desistir de seguir participando en este tipo de campañas: la gratificación personal que supone acudir a estas actividades compensa los esfuerzos que uno hace para participar en ellas. Pero me parece lamentable que se hagan estas distinciones entre profesionales de distintas comunidades, e incluso dentro de la misma, cuando somos personas que solo pretendemos ayudar de forma desinteresada a quienes lo necesitan, aportando nuestro trabajo y experiencia professional, sin recibir nada (material) a cambio.

Sólo espero que este año no ocurra como el año pasado, que después de denegarme el permiso, el responsable de comunicación del hospital me pidió una memoria de la campaña en la que participé en Camerún para colgarla en la página web de la Consejería de Sanidad; no fui la única a la que se pidió este tipo de información con el mismo propósito. Obviamente me negué (nos negamos) a facilitársela; nos pareció una petición inaceptable. No parece de recibo que la Administración quiera ponerse medallas que no le corresponden, aprovechándose de un trabajo para el que no ha dado facilidades de ningun tipo

De quienes sí recibimos un reconocimiento fue de las autoridades del Hospital y de la ciudad de Santo Domingo de los Tsáchilas, quienes aprovechando un acto institucional por el 34 aniversario del Centro, nos ofrecieron una placa conmemorativa agradeciendo nuestra labor en esos 10 dias. A mí personalmente me hizo ilusion.

Y ahora ya estamos de vuelta a la actividad normal; en breve, los participantes en la misión empezaremos a mirar la programación de la Fundación para el año próximo, intentaremos ajustar nuestras actividades laborales y personales a esta programación y elegiremos un destino al que acudir.

Coincidiremos o no otra vez las mismas personas, haremos un paréntesis en nuestras vidas, cogeremos un avión (o más de uno) y de nuevo intentaremos resolver problemas que en el lugar al que vayamos son de difícil o imposible solución, y nos volveremos a casa al acabar la mision, cansados pero contentos.

Yolanda Cabrero Rodriguez
Especialista en Anestesia y Reanimación. Delegada de AMYTS en el Hospital Universitario de Getafe
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