CON FIRMA. “Mi batalla en la Pediatría”, por Pedro Samblás

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Pedro Samblas Tilve cuad

Hace ya muchos años que terminé la residencia de familia. Por aquel entonces, los suplentes éramos los que sufríamos: doblar era impensable; el paro en familia era algo habitual y la necesidad de reinventarse era primordial.

¡Entonces ocurrió algo! El número de pediatras para cubrir las plazas de Pediatría de centros de salud, las vacaciones, las reducciones, las bajas, los cursos, los congresos y las excedencias, no era suficiente. Y la Administración empezó a cubrirlas con los médicos de familia que estábamos en el paro. Y lo hicieron amparándose en que nuestra formación durante la residencia incluía formación en urgencias pediátricas y atención primaria pediátrica.

Comenzaron haciéndonos contratos que nos penalizaban: el tiempo trabajado en Pediatría no contaba en el CV igual que si estuvieses en Familia. Acabaron igualando la puntuación por tiempo trabajado en Pediatría a la de familia de cara a las OPEs porque está injusticia lastraba la capacidad de la gerencia para encontrar médicos que aceptaran esos contratos. Luego vinieron contratos más largos, encadenando suplencias, haciendo contratos que incluían festivos (todos hemos sufrido los contratos de lunes a viernes y otra vez lunes), incluso permitiendo doblajes con tal de cubrir una demanda de otra forma imposible de solventar a corto plazo.

Evidentemente, esto no ocurrió por igual en todas las zonas. Las zonas con más carga o más alejadas o con peores turnos fueron las primeras que no consiguieron cubrir y fueron las primeras donde se nos ofreció trabajar. Las zonas más “nobles” seguían atrayendo a pediatras. Por aquel entonces incluso a algunos les hicieron interinos.

Muchos, para completar nuestra formación, hicimos por voluntad propia el “Master” de Puericultura del Colegio de Médicos (aunque nunca fue un requisito). Todos nos esforzamos por mejorar nuestra formación en Pediatría de atención primaria e hicimos y hacemos múltiples cursos. Nos apuntamos a las sociedades médicas pediátricas (Ampap, Aeped..) donde nos permitieron entrar.

La situación inicialmente coyuntural se convirtió en una rutina hasta que hemos alcanzado a ser el 30% de los médicos que atendemos a niños en primaria en la Comunidad de Madrid. Se nos ha mirado con recelo por parte de muchos pediatras vía MIR, sobre todo por aquellos que no trabajan a nuestro lado en el día a día; nuestros contratos siempre han tenido letra pequeña que nos ha expuesto a ser desplazados en cualquier momento. La situación los últimos años ha empeorado: ataques en medios de comunicación sobre nuestra calidad de atención, menosprecio cada vez mayor por algunos compañeros, cuanto más despegados de la asistencia pediátrica, mayor el prejuicio. Se nos ha tratado de usurpadores o pediatras frustrados; pero la mayoría acabamos en Pediatría por la vocación de médicos de atención primaria, aceptando un puesto de trabajo con responsabilidad allí donde hacía falta, con preparación progresiva, formación creciente y responsabilidad manifiesta; no intentando ser algo que no somos. No somos pediatras, somos médicos de atención primaria preparados para atender y cuidar la salud de los niños de nuestra sociedad en los centros de salud.

Durante los últimos 5 años se nos ha movilizado de forma forzosa en más de 4 ocasiones. Tenemos las consultas que nadie quiere; con los peores turnos (tardes en su mayoría), las mayores cargas, las poblaciones más conflictivas, nos ponen problemas para conciliar la vida familiar… Algunos, cansados del acoso por parte de la Administración y los compañeros, han vuelto a Familia; dejando la situación de pediatría de atención primaria aún peor de lo que estaba. Muchos nos hemos unido para defendernos y ahora formamos AMAPED; la Asociación de médicos que ejercen en atención primaria pediátrica sin titulación pediátrica vía MIR. Se incluyen médicos de familia, médicos pre-95, especialistas sin homologación…, profesionales formados.

Y si está es nuestra situación, si todo va tan mal, si nos golpean y acosan por todos lados… ¿por qué seguimos aquí? Muy sencillo. Porque amamos la atención infantil. Nos encanta ver crecer a nuestros pequeños pacientes. Nos apasiona poder solucionar sus problemas. Recibir sus sonrisas. Cuidar de su salud. Quitarles los catarros y las toses y mocos (aunque la mayoría lo considere una patología banal). Nos encanta la Atención Primaria Pediátrica.

SOMOS MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA INFANTIL. Y A PESAR DE TODO LO QUE SUFRIMOS, NOS ENCANTAN LOS NIÑOS Y TRABAJAR CON Y PARA ELLOS. Lo único que pedimos es un poco de RESPETO por nuestro trabajo, por nuestra persona.

Pedro Samblás Tilve
Médico de Atención Primaria. Sócio de AMAPED. Miembro de la mesa de AP del ICOMEM.
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2 comentarios

  1. Muchos os respetamos e incluso somos compañeros vuestros , y mantenemos buenas relaciones en el mismo equipo, pero cuando uno toma una decisión y un camino ( tú has explicado algunas de las razones ) debe ser consciente de los riesgos y beneficios y lo que implica . El MIR siempre ha estado ahí en todos estos años para el que quiera , como vía para acceder a una plaza en propiedad de pediatría , tal como otros compañeros han hecho repitiendo MIR incluso. Un saludo

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