CON FIRMA. “Los médicos de la ‘privada’ no somos el enemigo. ¡Que no te confundan!”, por Mónica Alloza

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215 Monica Alloza 3x3 cm

En las últimas semanas estamos recibiendo noticias preocupantes relacionadas con la gestión de la sanidad pública madrileña. Tomemos como ejemplo el Hospital Universitario de Móstoles y las noticias contradictorias sobre su reconversión en un centro de media estancia, con conato de nueva Marea Blanca incluido. También preocupante el informe del Observatorio Madrileño de Salud sobre los 10 años de gestión del gobierno de Esperanza Aguirre.

A propósito de estos temas se oye continuamente el argumento de los vasos comunicantes: el dinero de la sanidad pública se desvía a la privada. Entiéndase privada por gestión indirecta y conciertos. Se da a entender, con más o menos claridad, que se favorecen unos hospitales y se abandonan otros. Y en el aire queda, como en 2012, en época de mareas blancas contra la privatización, un tufillo de resquemor contra los profesionales que ejercemos en estos centros a los que, parece ser, se deriva cada vez más dinero, en detrimento de los hospitales de gestión pública directa.

Me encantaría poder decir que ese dinero nos llega a los profesionales. Me encantaría decir que los médicos de la gestión indirecta y concertada disfrutamos de mejores condiciones laborales y más beneficios económicos, año tras año. De verdad, me encantaría poder ser una firme defensora de este modelo de gestión en el que las listas de espera no son un problema y la calidad percibida por los pacientes es espectacular.

Me encantaría poder afirmar que la gestión indirecta, con sus contratos laborales indefinidos, ha venido a paliar la temporalidad del SERMAS, y que muchos médicos eventuales abandonaron la precariedad de la pública por la estabilidad de la “privada”.

Me encantaría decir que tenemos un convenio laboral fantástico, que nos reconocen la carrera profesional, que nos tienen a los médicos en alta consideración, como pilar básico de los hospitales, que nos miman y que cuentan con nosotros, que no nos hace falta ni estar en los comités de empresa, porque no tenemos problemas.

Me encantaría, de verdad. Pero no es así. Rotundamente no.

No sé a dónde va a parar ese dinero que cada año crece y crece en las cápitas y derivaciones. Desde luego, a nuestro bolsillo no. El convenio que nos rige lleva años paralizado, por tanto, sin actualización de las retribuciones. No tenemos carrera profesional, no tenemos regulada la jornada complementaria, y no ha sido hasta hace poco que los médicos hemos empezado a tomarnos en serio esto de nuestros derechos laborales. Es ahora cuando empezamos a tener una representación sindical seria en los comités de empresa de los centros concertados y de gestión indirecta. Y es ahora cuando estamos empezando a ver, desde AMYTS, lo que había escondido bajo la alfombra y que todos callaban.

Las listas de espera se gestionan a base de jornadas maratonianas, agendas imposibles, condiciones laborales mucho más restrictivas que el Estatuto Marco, y silencio. Un gran silencio impuesto desde arriba y una gran sonrisa para el paciente, que percibe una gran calidad en nuestro servicio.

Es cierto que la gestión pública tiene mucho margen de mejora, que falta control del gasto y de los recursos, en general. Es cierto que la gestión privada puede ser más eficiente, puede que obtenga un rendimiento mayor de los profesionales que la pública, con menos personal y con sueldos parecidos a los de la pública, mejorados únicamente a golpe de peonada (peonada, muchas veces impuesta por las jefaturas, quieras conciliar tu vida personal o no).

Entonces, ¿dónde está ese dinero? A mí, desde dentro, no me salen las cuentas. Que no te confundan. No está en los bolsillos de los profesionales. Ha debido quedarse por el camino, ese camino opaco, que no conocemos, entre la Administración política y las empresas.

Y aquí lo dejo, no vaya a ser que alguien me acuse de calumnias… aunque luego algún día se tenga que tragar sus palabras desde Soto del Real.

Mónica Alloza Planet
Médico especialista en Radiodiagnóstico. Presidenta del Sector AMYTS de Medicina Privada y Gestión Indirecta
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