CON FIRMA. “Llega de nuevo la Carrera Profesional, pero no hay Don sin Din”, por Julián Ezquerra

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196 Julian Ezquerra 3x3 cm

Dice el refranero o un anónimo que “no hay don sin din”, y dicen que en el caso de Quevedo, “don sin din, cojones en latín”. Vamos, que está bien que te reconozcan, pero también que se note. Y en eso estamos, en reconocer “administrativamente” la carrera, pero no económicamente. Es decir, “te doy el don y me quedo con tu din”.

El día 25 de enero, la Administración Sanitaria, con la Dirección General de Recursos Humanos a la cabeza, nos entrega y hace pública una Resolución que reactiva la carrera profesional. No es que sea un decisión que sale por iniciativa de la Consejería, que ha tardado mucho en reconocer su necesidad y aceptarla, más si recordamos que el propio Consejero tachó la carrera de chollo, lo que dio lugar a otro Con Firma titulado “¿Carrera – chollo, señor Consejero? Déjeme hacerle un poco de educación sanitaria”. Ha sido nuestra presión con unas 2000 cartas al Defensor del Pueblo, y la moción sobre recursos humanos aprobada en la Asamblea de Madrid, la que ha obligado a la Consejería a tomar esta decisión, que desde luego no estaba entre sus intenciones.

Hace 10 años que se firmaba el acuerdo que ponía en marcha algo históricamente demandado y que estaba entre lo mínimo que una profesión como la nuestra debe tener como reconocimiento al esfuerzo, dedicación, penosidad y dureza que requiere su ejercicio. Se inició la Carrera Profesional, con mayúsculas, y supuso un gran estímulo para los profesionales, generó interés, y permitió poder obtener una retribución que estaba más que merecida.

Es cierto que tenía algunos peros, algunas lagunas, y dejó fuera a muchos compañeros que no eran fijos. Pero tenía abierta la posibilidad de revisión al finalizar la implantación, y ya se contemplaban los primeros casos de personal interino que podía acceder a la carrera profesional. Sin embargo, llegó la crisis -por cierto, excusa aplicada para “recortar” en lo que querían los políticos, siempre que a ellos les tocara de refilón-, y con ella la paralización de la carrera. Una paralización que ha impedido terminar la fase de implantación y su desarrollo ordinario.

Ahora, tras 10 años de estar paralizada, se reactiva y se generan expectativas, ilusión, se ve una luz al final del túnel, y los profesionales se inquietan, aparecen las dudas, nos hemos olvidado de la mecánica de funcionamiento, el proceso está totalmente oxidado, y costará ponerlo en marcha. Pero no tengo ninguna duda de que lo haremos, con esfuerzo y horas de trabajo, pero lo haremos.

La resolución ha dejado algunos cabos sueltos. Uno de ellos, y muy importante, es que entre lo hablado y lo resuelto hay un cambio sustancial. Se incluye en el proceso extraordinario al personal interino, tal y como hemos pedido, pero dejan fuera a los miles de eventuales que deberían ser interinos y que la propia Administración ahora reconoce al admitir que deben ser interinos todos los eventuales con más de 2 años de antigüedad (lo que firmamos en 2007). El retraso en los nombramientos de interinos, achacable únicamente a la lentitud exasperante de la estructura administrativa, no puede penalizar aún más a estos miles de eventuales que ya sufren bastante con la precariedad a la que están sometidos. Es necesario reconocer que este personal puede optar a la carrera profesional en esta nueva etapa, y hacerlo por estar nombrados interinos antes del 31 de marzo, o por reconocimiento de inclusión en la excepcionalidad del momento, cuando sean nombrados. No pueden quedar fuera bajo ningún concepto. Así lo exigimos a la Consejería y así se ha reconocido.

Ahora que ya estaríamos todos incluidos en carrera, evaluados, reconocidos, “nivelados”, que seríamos poseedores de un estupendo “papel amarillo” firmado por el Director General de Recursos Humanos -así es el preciado papel que tenemos los más afortunados-, viene la segunda parte, la que todos estamos esperando, de la que a veces nos avergonzamos de hablar, pero que todos queremos. Y es eso de ¿“y cuando me lo pagan”? Ya soy Don, pero ahora quiero el Din.

Esto es lo que falta, lo que deja esta reactivación en una expectativa sin horizonte, un premio incompleto, lo que puede ser el origen de una tremenda decepción y un nuevo desaire a los profesionales. Debemos exigir y así lo hemos manifestado, que se pacte un calendario de pagos a lo largo de esta legislatura, cosa que por otra parte es lo aprobado en la moción de la Asamblea de Madrid. Entre todos podemos lograrlo. La fuerza la tienen los miles de profesionales, una fuerza que ya ha demostrado que cuando se ejerce unida, genera mareas que terminan en tsunami y se llevan por delante proyectos y Consejeros.

Compañeros, es nuestro momento, es nuestra obligación y es nuestro deber pelear por lo que nos corresponde y merecemos. ¡Ya somos DON, ahora a por el DIN!

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS.
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