CON FIRMA. “La maldición del SNS es una “atadura” que hay que romper”, por Pablo Martínez Segura

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223 Pablo Martinez Segura 3x3 cm

Los antiguos griegos denominaban a las maldiciones “katadesmoi” que literalmente significaba “ataduras”. Se trataba de encantamientos maléficos escritos en tablillas de material no perecedero como plomo, piedra o cerámica con el fin de que fueran prácticamente eternos.

Nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) sufre la doble maldición o “atadura” de ser muy eficiente y, simultáneamente, muy barato por las bajas retribuciones de los profesiones. En una afirmación contrastada y reconocida en algunas ocasiones por los políticos gestores de la sanidad pública. A mayor abundamiento, como si fuera un refuerzo de la maldición, la crisis ha servido como palanca para bajar más aun las retribuciones, cerca de un 30% en el caso de los médicos.

Sófocles (496 – 406 a. C.) fue una de las figuras más destacadas de la tragedia griega. La relación entre las maldiciones y la peste la recogió en su obra “Edipo Rey”. El drama se desarrolla en Tebas, ciudad gobernada por Edipo. La peste esta diezmando a sus ciudadanos. Los tebanos consultan a un oráculo y éste les explica que la maldición es un castigo de los dioses contra Edipo porque ha cometido los dos mayores pecados de la cultura occidental: el parricidio y el incesto; es decir, aunque sin saberlo, mató a su padre y está casado con su madre. Edipo horrorizado se arranca los ojos y abandona Tebas. La peste desaparece.

Sófocles buscaba con sus obras un sentido didáctico: El correcto comportamiento social, el que no trasgrede los tabús, es agradable a ojos de los dioses y se evita el castigo. En nuestro tiempo no puede decirse que el SNS haya cometido ningún pecado, aún sin conocerlo como Edipo. La doble maldición que carcome al SNS parece más bien un cálculo maligno de los gestores para cuadrar sus cuentas, una vuelta de tuerca más a lo que ya ha dado tan excelentes resultados, sin necesidad de tocar otras partidas presupuestarias con otros niveles de compromisos políticos.

Pero las “ataduras”, esas maldiciones escritas en materiales difíciles de alterar, leyes y decretos leyes que requieren mayorías políticas y de intereses, tampoco pueden resistir la presión de la realidad. Hasta ahora los profesionales y sus representantes están tendiendo puentes para deshacer los nudos, máxime cuando los que sostienen uno de los cabos están afirmando que la crisis ha terminado y que muy probablemente el PIB español crezca este año por encima del 3%.

Ojo, la historia no se repite, pero enseña. Se cuenta que, en la antigua Grecia, los habitantes de Frigia necesitaban escoger un rey y tenían dudas sobre como hacerlo. Consultaron al oráculo, algo frecuente en la época, y este les indicó que el nuevo rey vendría por la Puerta del Este acompañado de un cuervo que se posaría en su carro y que escogieran a este hombre como rey. Su nombre era Gordias, fundó la ciudad de Gordio y, en señal de agradecimiento ofreció al templo de Zeus un carro cuyo yugo estaba atado con con un nudo tan complicado que nadie lo podía deshacer. Si alguien lo consigue, decían, reinaría en toda Asia. Cuando Alejando Magno (365 a 323 a. c.) pasó por Gordio se enfrentó al reto de desatar el nudo. No dudo, saco su espada y cortó el nudo deshaciendo de esta forma la atadura. ¿Necesitará el SNS alguien con el mismo nivel de decisión para romper su maldición?

Pablo Martínez Segura. Periodista e historiador. Director periodista de la Revista Madrileña de Medicina.

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