CON FIRMA. “La historia médica electrónica”, por Pilar Riobó

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165 Pilar Rioboo 3x3 cm

Al igual que ya nadie se plantea ir al banco y que las anotaciones en la cuenta se hagan a mano, parece que en un futuro próximo, se ha de implementar la historia clínica electrónica para toda la población. Por eso, el desarrollo de sistemas electrónicos aplicados a la sanidad, incluyendo historia clínica electrónica, se ha convertido en el nuevo “gran” negocio.  Tanto los hospitales públicos  como los privados se han lanzado a desarrollar su propia tecnología electrónica. Dado que tienen sus propios clientes, la alta inversión realizada se rentabiliza rápidamente, y además, siempre se podrá vender a otros centros u hospitales.

Son indudables las muchas ventajas que tiene la historia clínica electrónica, como por ejemplo, el fácil acceso a informes, exploraciones radiológicas y resultados de laboratorio, y la facilidad de búsqueda de la información. Los más antiguos recordamos el trasiego de historias clínicas en papel, algunas de cientos de páginas, en las que teníamos que “bucear” buscando la información. También una de las principales ventajas es que no hay que descifrar la letra a menudo “ilegible” de muchos médicos. Pero estas evidentes ventajas conviven con ciertos problemas que se le plantean diariamente al profesional.

Por un lado, supone una clara barrera que se interpone en la relación médico paciente. Los pacientes se quejan de que a menudo los médicos no les miran a la cara y sólo miran al teclado. Y es que mirarle la cara de los pacientes, no sólo nos aporta una información valiosísima, sino que a menudo, tiene un efecto terapéutico. Por ello, se echa de menos una asignatura en la carrera de medicina que sea la mecanografía. (¡Como envidio a las secretarias que son capaces de teclear mientras miran a otro sitio!).  Desde luego sería bien aprovechada por médicos de todas las especialidades. Además, a menudo el tiempo de procesamiento de la información es más lento de lo que deseamos, y con cierta frecuencia se caen los sistemas, o no funcionan adecuadamente, o se atascan, sin que tengamos a mano un informático cercano para solucionarnos los problemas, que realmente son ajenos a nuestra profesión.

Los médicos tenemos que convertirnos en expertos informáticos, para lo cual, generalmente no estamos preparados. El hacer que los médicos dependamos de sistemas informáticos complejos, difíciles de manejar, que están fuera de nuestro dominio y nuestra experiencia, aumenta nuestro sentimiento de incompetencia y nuestra desesperación cuando éstos fallan. Y para colmo, cuando hemos aprendido a manejar uno de estos sistemas, ¡¡¡nos lo cambian¡¡¡. Se ha dicho que también un objetivo secundario de implementar estos difíciles sistemas informáticos es disminuir la autoridad de los médicos y aumentar su control por parte de los gerentes. Se trataría de desplazar la relación médico-paciente a un papel secundario, a la vez que se demuestra a los médicos que son un simple escalón más en la cadena de producción. No son tan importantes como ellos se creen. Han desaparecido las secretarias, y los médicos hemos asumido su papel. No sólo en cuanto al información médica, sino que también hemos asumido muchas otras funciones. Y ello aumenta la posibilidad de “burnout”. Es más, la prevalencia de “médicos quemados”es significativamente más alta entre los médicos que utilizan historias clínicas electrónicas.

Además, a menudo abusamos del “copiar y pegar”. Un artículo publicado recientemente en JAMA Internal Medicine[i] indica que, en la historia médica electrónica, menos del 20% de las notas escritas por los médicos eran originales. El resto es importado o copiado y pegado a partir de otras fuentes.Y ello aumenta el riesgo de incluir información no actualizada, no fiable, o no necesaria, y a perpetuar errores, (una especie de juego del “teléfono averiado”) aunque no hay ningún estudio hasta la fecha que haya demostrado que tenga un impacto negativo sobre la salud del paciente. Pero en el caso de que se produzcan, reclamaciones por parte los pacientes, ¿quién sería el responsable? Por otro lado, no olvidemos que también se puede utilizar como un sistema de control del profesional por parte de la gerencia o de la dirección.

Evidentemente estamos en proceso de cambio en la profesión médica; además de la medicina necesitamos por supuesto el inglés, la mecanografía, y podría ser interesante incluir una asignatura básica de informática en la carrera de medicina.  Es el momento ideal para realizar los necesarios cambios en el sistema sanitario que nos permita volver a focalizarnos, no en la pantalla del ordenador, sino en nuestros pacientes, y volver a redescubrir el placer de practicar la medicina.

[i]Wang MD, et al.  CharacterizingtheSourceof Text in Electronic HealthRecordProgress Notes. JAMA InternMed. Published online May 30, 2017.

Pilar Riobó Serván
Endocrinóloga, Fundación Jiménez Díaz

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