CON FIRMA. “La agridulce carrera”, por Mónica Alloza

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268 Monica Alloza 3x3 cm

Es una pena que una buena noticia como la reactivación de la carrera profesional se tiña de sabor agridulce debido a las malas formas de la Administración. El año pasado se nos dijo que se iba a ser generoso en la evaluación, debido a que la carrera había estado paralizada diez años, a que no se habían hecho interinidades ni se habían convocado OPEs con regularidad. Esto suponía que los profesionales no habían tenido la oportunidad de ser fijos, ni siquiera interinos, requisitos imprescindibles para incorporarse en carrera profesional. Para nuestra sorpresa, todo el plazo de entrega de solicitudes, así como el proceso de evaluación, estuvieron salpicados de cambios constantes de reglas del juego que venían desde Sagasta, debido a la falta de una Comisión Central de Evaluación que pudiera unificar los criterios.

Nosotros, como sindicato, y siguiendo esas instrucciones verbales que se nos habían dado, instamos a los comités evaluadores locales a ser magnánimos. Pero las instrucciones verbales, como palabras que son, se las llevó el viento. Y cuando los listados llegaron a Sagasta, la generosidad se esfumó y, finalmente, la única excepcionalidad que se aplicó fue la de reconocer un máximo de dos niveles, incluso cuando algunos compañeros hubieran tenido la posibilidad de que se les reconociese tres niveles de una vez.

Por otro lado, la letra pequeña de la Ley de Presupuestos conlleva que, hasta que no se refrende en el Consejo de Gobierno el acuerdo firmado, no se comenzará a pagar la carrera profesional a todos los compañeros evaluados en 2017, largos meses después de haber sido publicados listados y más listados con correcciones. Pero, además, para que los pagos no supongan una consolidación en las retribuciones, nos vamos a tener que olvidar del carácter retroactivo y de cobrar desde enero; se empezará cobrar en agosto, como pronto, y gracias. En definitiva, todo este proceso de reactivación de carrera ha sido una gran tomadura de pelo.

Hemos firmado el acuerdo porque en él se recogen nuestras reivindicaciones y se pondrá fin a la discriminación de los no fijos, porque el nivel IV se cobrará por fin, porque en tres años se cobrará el 100% de la carrera y porque los sindicatos firmantes vamos a poder seguir participando en los comités de evaluación y en la negociación del nuevo modelo de carrera. Sin embargo, la reactivación de la carrera, en vez de ser un motivo de alegría, es motivo de preocupación, pues esperamos una avalancha de reclamaciones por la evaluación de 2017.

Muchas veces me pregunto si todas estas contradicciones, cambios de criterio y demás desmanes de la Administración se deben a una ineficiencia de los que allí trabajan o de los que los dirigen. Otras veces me pregunto si este marearnos a los sindicatos se hace a propósito para maltratar y ningunear a los profesionales, para mantenernos en esa indefensión aprendida. Si esto nos ha pasado con la carrera, no quiero ni pensar cómo va a ser el proceso para recuperar las 35 horas y otra serie de derechos perdidos durante la crisis.

No quiero terminar con un pensamiento negativo, porque soy una optimista convencida. Espero que la Administración tome nota y cambien las formas de aquí en adelante, porque los profesionales, además de los derechos laborales y económicos perdidos, tenemos que recuperar el respeto de nuestros gestores.

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital Universitario de Torrejón. Coordinadora de Delegados AMYTS
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