CON FIRMA. “Jubilación, precariedad y pernada”, por Daniel Bernabeu

0
181 Daniel Bernabeu 3x3 cm

Dice nuestro ordenamiento jurídico que la jubilación es un derecho fundamental, que se desprende de la interpretación armónica de los artículos 50, 73 y 74 de nuestra Constitución, y tutelado por convenios internacionales a los que España se encuentra adherida, como los Convenios 102 y 118 de la O.I.T.

Los médicos adscritos al régimen estatutario de la Sanidad pública tenemos una singular aplicación del derecho de jubilación:

  1. No tenemos derecho a la jubilación parcial antes de la edad legal, los 65 años y pico (con la actual modificación en función de los años de cotización).
  2. Tenemos la “posibilidad” de prórroga hasta los 70 años.

El problema de la jubilación parcial supone una discriminación que, afortunadamente, no es vivida como especialmente lesiva por nuestro colectivo, lo cual no es óbice para que esta situación anómala fuese  subsanada, y nuestro colectivo equiparado al resto de trabajadores. Máxime cuando solo depende de un desarrollo normativo por parte de la Administración correspondiente. En Madrid no ha existido voluntad política para ello.

Más preocupante, o sangrante si cabe, es la situación actual de la posibilidad de prórroga hasta los 70 años; ha pasado de ser un derecho basado en la acreditación de una adecuada capacidad funcional a ser, a partir del año 2008 en la Comunidad de Madrid, un derecho graciable en el que, además de acreditar la adecuada capacidad funcional, hay que acreditar la confianza del superior jerárquico (el jefe de Servicio, el coordinador de la unidad asistencial o del gerente).

El cambio de criterio para la concesión de las prórrogas de jubilación, al calor de las severas restricciones presupuestarias generadas por la crisis 2008-2016, supuso unos primeros años de aplicación tremendamente restrictiva: las jubilaciones forzosas. En Madrid supusieron entre los años 2012 y 2013 una descomunal descapitalización de valor científico y profesional para los centros de la sanidad pública madrileña. Solo los más afines y allegados al “régimen” pudieron sobrevivir a una quema que se distinguió por unas insultantes formas a la hora de comunicar su baja a los profesionales afectados.

A partir del 2015 se abre ligeramente la mano para la posibilidad de prórrogas. Si en los años precedentes sólo aquellos “elegidos” por su cercanía a los cuerpos directivos, o por “pura y dura” necesidad, eran los agraciados con la prórroga, ahora son los jefes de servicio y los coordinadores de equipo o unidad, los que van a contar con una nueva “herramienta de gestión”: decidir quién se queda y quién se va. Una herramienta que, obviamente, ha sido utilizada en términos generales para un recambio generacional basado en la precarización y la mayor “docilidad” del facultativo entrante, y la eliminación de competidores profesionales o compañeros “respondones”.

Sin duda alguna hemos asistido a una medievalización de nuestra estructura jerárquica, con jefes de nombramiento temporal que responden a las necesidades y requerimientos de los directivos gestores, a su vez puestos a dedo por el poder político. En este sentido, la aplicación de esta herramienta de gestión por parte de los mandos intermedios (los jefes de servicio/coordinadores), en ausencia de un mecanismo de control basado en la contratación estable (OPEs regulares) o por criterios de mérito y capacidad (ausencia de bolsas), se ha convertido en un auténtico derecho de pernada contra los profesionales, unos por su precariedad, juventud y “esperable docilidad”; los otros por su experiencia, estabilidad e independencia de criterio profesional. El resultado son equipos basados en la docilidad, la precariedad y la ausencia de sentido crítico; y estos no son unos buenos cimientos para el progreso médico y científico.

La prórroga de jubilación hasta los 70 años debiera ser un derecho igualitario entre todos los trabajadores: O no se aplica, para nadie, o se aplica basado exclusivamente en la acreditación de una adecuada capacidad funcional. Todo lo demás, como la experiencia nos está demostrando, es fomentar la discriminación, los favoritismos, los amiguismos y el derecho de pernada. #STOPMaltratoProfesional

Daniel Bernabeu Taboada
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital Universitario La Paz. Presidente de AMYTS
Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x