CON FIRMA. “Difícil cobertura, nefastas soluciones”, por Alberto Cabañas

0
albertocabañas

Durante este mes de abril, el Consejo Interterritorial del SNS parece persistir en su empeño por ejercer su función, que no es, como cabría pensar, la coordinación entre los servicios autonómicos de salud y la Administración central, sino en un foro político desde el que lanzar constantes pulsos e insinuaciones a los profesionales sanitarios en un eterno y peligroso juego de tira y afloja.

En estos últimos días el globo sonda parece ir destinado al colectivo MIR. Ya sabíamos de la voluntad de buena parte de los gobiernos autonómicos de solucionar los problemas para proveer de atención a parte la población (eso que han decidido llamar “áreas de difícil cobertura”) andando por la vía fácil: los recién salidos del sistema de residencia. La primera andanada supuso poner sobre la mesa incentivos por trabajar en estas regiones, que incluían puntos por servicios prestados, facilidad en el acceso a la carrera profesional o a financiación para investigación. Genera gran estupefacción que ya algunos sindicatos hablaran de un buen comienzo ante semejante propuesta. Ante todo, porque tenemos más que comprobado que la carrera profesional se activa y desactiva de forma intermitente y arbitraria (ahora por desacuerdos en la baremación, luego por problemas en las partidas presupuestarias, después quién sabe por qué será) y porque el apoyo a la investigación en nuestro país brilla por su triste ausencia.

Echar a los hombros del escalafón más ignorado y castigado de los facultativos el peso de un problema estructural tan grave es un acto que refleja en sí mismo una lamentable estrechez de miras políticas. Basarlo en promesas vagas y futuribles roza la ofensa. Pero para no dejarlo aquí, en esta semana hay quien ha decidido dar otra vuelta de tuerca. Así el Consejero de Sanidad de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado, sacaba a la palestra la posible obligatoriedad de los MIR de cubrir estos puestos una vez terminada su formación. Esto, según sus propias palabras, se haría para que los MIR devolviéramos algo al SNS, que tanto nos da con gran sacrificio en nuestra formación.

Estas palabras, que son encarnación de una idea apoyada por otras autonomías, entran ya en el insulto y la burla flagrante. Qué menos cabría esperar de un consejero que supiera las condiciones en las que se produce la formación de médicos especialistas. El recorte de pagas extraordinarias, el cubrir puestos estructurales haciendo que la asistencia dependa de los médicos residentes en exclusiva, la constante ausencia de supervisión o la vulneración del descanso obligatorio tras jornadas de 24 horas son sólo algunos de los aspectos de nuestra formación. Por si esto fuera poco pago por nuestra formación, se pretende ahora vincular de forma obligatoria a los recién especializados a determinados territorios. Por el bien mayor. Las consecuencias para el desarrollo de los proyectos vitales y profesionales de los facultativos parecen no entrar en la ecuación.

Llegados a este punto, me gustaría recordar a los miembros del Consejo Interterritorial que su trabajo es hacer política. En primer lugar, analicen qué es eso que llaman áreas de difícil cobertura. Esta dificultad, ¿radica en la dispersión de la población, en la dificultad del acceso a medicamentos, en los problemas en las infraestructuras de transporte? ¿Un médico en mitad de una zona que sufre estos problemas mejora por su sola presencia la salud de la población? Hablen con sus compañeros consejeros de áreas de Agricultura, de Industria, de Economía, de Hacienda. Hagan un buen diagnóstico de lo que entienden ustedes por difícil cobertura (y quizá se trate de mala salud o mala asistencia) y pongan todos los medios para paliarla.

En segundo lugar, si hecho lo anterior se llega a la conclusión de que efectivamente más profesionales son necesarios, pongan las condiciones para que se pueda trabajar allí. No son pocos los casos de médicos recién especializados cuyo trabajo en estos territorios consiste en realizar turnos de 24 h día sí, día no. O de médicos que trabajan 3 días en semana, cada uno de ellos en un centro diferente. Permanecer de forma obligada en esta situación no es, de ninguna manera, una solución aceptable.

En tercer lugar, no cometan por enésima vez el error de echar mano del colectivo MIR para taponar las grietas de sus políticas. Quizá lo hagan pensando que, a diferencia de profesionales experimentados, vamos a aceptar cualquier trabajo infame agradeciéndolo como si de la oportunidad de nuestras vidas se tratase. Quizá esto haya sido así en el pasado. Quizá lo haya sido hasta ahora. Pero no más. No consentimos que nuestra formación sea un chantaje para asumir condiciones laborales impensables. No consentimos que los foros de debate político se conviertan en constantes sondeos de opinión a los trabajadores. No consentimos que se perpetúen a nuestra costa problemas estructurales que afectan a la salud de todos los ciudadanos.

Si honestamente quieren solucionar los problemas en atención sanitaria que se reproducen cada día en nuestro territorio nos tendrán de su lado. Escuchen y trabajen con nosotros. Si por el contrario lo que quieren es usar a los médicos en formación como alfombra bajo la que esconder los cadáveres del Sistema Nacional de Salud, ha de quedar claro por todos los medios que ése no es el camino.

 

Alberto Cabañas Cob
Médico residente de Medicina de Familia y Comunitaria

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x