CON FIRMA. “Aprender de los errores, imprescindible en la vida política”, por Julián Ezquerra

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Dr. Julián Ezquerra Gadea.
Escribo este texto “Con firma” cuando aún no ha cesado el Consejero de Sanidad, pero es posible y deseable que cuando se lea el fin de semana se pueda haber quedado obsoleto. Quiero decir con ello que, aunque no lo creo, aún confío en que un ataque de cordura deje este artículo fuera de contexto.
Tras la convulsión que hemos sufrido con el contagio sufrido por nuestra compañera Teresa Romero, que ha demostrado la mayor calidad humana y de entrega hacia los pacientes, y una vez podemos alegrarnos de su recuperación, es hora de valorar lo que a mi juicio ha sido una de las mas desafortunadas acciones de un político.
A raíz de conocer el contagio de Teresa, y de forma absolutamente impresentable y carente de la mas mínima calidad humana, el Consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, apenas 24 horas después de la dolorosa noticia, se apresura a hacer juicos de valor, a sentenciar sin pruebas, a saltarse el proceso de investigación y, en definitiva, a lanzar a los cuatro vientos y nada menos que en la sede de la soberanía del pueblo madrileño, su Asamblea, afirmaciones fuera de lugar e insultantes que le dejen en evidencia ante todo el país.
Todos nos apresuramos a pedir no ya su dimisión, sino su cese fulminante por parte del Presidente de la Comunidad, Sr. González, que, como ya es habitual, no ejecuta. Esto deja en evidencia no sólo al Consejero, sino también a quien lo ampara y protege.
El pasado Domingo, día 19, se confirma que Teresa da el primer análisis PCR negativo, que se ratifica después con una segunda prueba negativa, que certifica que la infección por virus Ébola está superada. Qué buen momento hubiera sido este para anunciar que tras la recuperación de Teresa, se procedía al cese inmediato del Consejero, aunque fuera como admisión de su dimisión irrevocable. Pero no, esto no va con los políticos. Para ellos es mejor “sostenella y no enmendalla” pues son eso, políticos desalmados, ávidos de poder y llenos de una soberbia tal que les impide corregir errores, por evidentes que estos sean.
En esta historia, me viene a la cabeza un par de frases célebres, ya habituales en mis Con firma. Decía Confucio que “cometer un error y no corregirlo es otro error”. Y eso es lo que están haciendo los políticos reseñados, el Consejero y el Presidente. A mi juicio, esto les deslegitima para seguir al frente de unas responsabilidades que requieren personas apropiadas y, ante todo, dotadas de sensibilidad.
La otra frase es de Baltasar Gracián y Morales: “Errar es humano, pero más lo es culpar de ello a otros”. Y esto va dedicado el Consejero, Javier Rodríguez, que no sólo no reconoce que ha sido un nefasto gestor de esta crisis, sino que además buscó un culpable al que colgar el error, sin ni siquiera esperar a que se recuperase y a que la investigación se concluyera. Toda una muestra de la falta de decencia y consideración hacia quien había puesto en riesgo su vida ejerciendo su profesión, y que había demostrado ser mucho mejor profesional de lo que el ejercicio habitual requiere.
Por ello, desde estas líneas dedico mi más profunda admiración a Teresa Romero, que nos ha dado una lección de profesionalidad que nadie olvidará, y así mismo, dedico mi más profundo rechazo hacia el Consejero, que también nos ha dado una lección, también difícil de olvidar, pero en este caso de indignidad.
Julián Ezquerra Gadea,
secretario general de AMYTS
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