CON FIRMA. “Algo de racionalidad, junto a mucha irracionalidad”, por Miguel Ángel García

0
237 Miguel Angel Garcia 3x3 cm

Después de haber expresado, hace 15 días, mi incomodidad (o más bien indignación) por lo que se había anunciado en torno a lo que sería el contenido del último Consejo Interterritorial, he de reconocer que me siento bastante satisfecho de la prudencia con que, en dicha reunión, se afrontó el tema de la supuesta falta de profesionales médicos en España. La conclusión, establecer un grupo de trabajo que considere a fondo la información existente y las diferentes dimensiones del problema, era mucho mejor que tomar decisiones precipitadas e inconsistentes en torno al tema.

Me parece una aproximación mucho más prudente que la que se ha hecho en otros ámbitos, como el madrileño, en el que enseguida se echaba mano de soluciones heroicas que suponían un cambio en las reglas de juego del propio régimen de contratación de empleados públicos. Por cierto, que la eventual contratación de profesionales al margen de la legislación existente sólo sirve para crear bolsas de precariedad laboral y personal, que ya conocemos por situaciones previas en nuestro país (MESTOS, MESTHOS…) y fuera de nuestras fronteras. Lo mejor es estudiar el problema y desarrollar medidas sólidas, sin ninguna duda. Y los profesionales trataremos de asegurar que sea así, en beneficio de todos.

Pero, tristemente, no todo es racionalidad en nuestro ámbito. Ante el creciente malestar de los profesionales por la pérdida salarial acumulada, la detención primero, y el retraso de la activación después, de la Acrrera Profesional, y la traición de distintos partidos políticos a sus propias promesas y propuestas en torno al tema, las organizaciones sindicales hemos llegado a la conclusión de que es necesario, como ya pedían muchos compañeros, ponerse en marcha y movilizarse activamente frente a una Administración que no sólo no opta por dar respuesta a esas reivindicaciones, sino que trata de marearnos con reconocimientos que otorga pero luego niega en la Ley de Presupuestos. Lo más sorprendente de esto es que esto cause, precisamente, sorpresa, al inmediato responsable de todo ello, nuestro reciente consejero de Sanidad. Si le causa sorpresa es que no conoce bien la evolución del tema, que no comenzó cuando él llegó a la Consejería, y si le causa desaliento, que lo puedo entender, es porque él no ha sido capaz, cierto que en tan pocas semanas, de que el proyecto de presupuestos acogiera en su seno una pequeña cantidad para esta partida. Sin embargo, ha de darse cuenta de que toda esta movilización no va contra él, sino contra los verdaderos responsables de esta situación, que le quedan por encima: el consejero de Sanidad y la propia presidenta de la Comunidad. Es ahí donde está la decisión principal, y es ahí donde estamos mirando todos. Además de a la sede regional de Ciudadanos, claro, partido que primero apoyó la proposición no de ley de activar la Carrera Profesional, que después apoyó los presupuestos 2017 que negaban esa misma activación, y que aún no se ha definido a pesar de que la formación, a nivel nacional, se ha posicionado a favor de esa activación. Aquí, que cada palo aguante su vela.

Y, finalmente, me gustaría elevar un poco la mirada, porque hay algunas noticias que me parecen muy preocupantes, ya que el mal de muchos quizás sirva para consuelo de tontos, como dice el refrán, pero a mí me parece que eso es más bien epidemia, y eso no es nunca bueno. No son nuevas las quejas de los profesionales y de quienes tratamos de representarles en torno a la sobrecarga de trabajo en la que se desenvuelven, cada vez mayor. Y no sólo ya en Atención Primaria, sino también en, por ejemplo, los servicios de Urgencia. Podría parecer, desde esta perspectiva, que debería consolarnos que esto también ocurriera en otros entornos geográficos, como Reino Unido o Canadá, por ejemplo. Pero a mí me resulta muy preocupante, porque esto revela que diferentes Administraciones de países más o menos distantes entre sí no aportan los recursos necesarios para atender una creciente demanda sanitaria que parecen no ser capaces de controlar. La situación apunta a una necesidad de ocultar la impotencia (o la falta de deseo) de esas mismas Administraciones de aportar los suficientes medios o, por el contrario, informar claramente a la población de la situación, que más bien tratan de ocultar. Y quienes sufren las consecuencias, además de los propios ciudadanos, son los profesionales, que se encuentran en el mismo quicio de esa contradicción. ¿Qué está pasando, a nivel internacional, para que esta situación se dé, de manera tan parecida, en entornos tan dispares? Y con el FMI, además, recomendando que se revise el presupuesto de Sanidad…

Hay mucha irracionalidad en la gestión de los sistemas sanitarios, cada vez más. Por eso es cada vez más difícil que sus responsables puedan tener un comportamiento racional. Pero hace falta.

Miguel Ángel García Pérez
Médico de familia, máster en Bioética y Derecho, Director médico de la Revista Madrileña de Medicina

 

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x