CON FIRMA. “Adiós consejero; hola consejero”, por Julián Ezquerra

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230 Julian Ezquerra 3x3 cm

Hoy la introducción de este artículo la haré utilizando la sabiduría popular, los refranes y las frases que todos conocemos. “A rey muerto, rey puesto”. Pero el “muerto está muy vivo” y recolocado, siguiendo el espíritu de la frase, de forma inmediata en otro cargo de confianza y bien remunerado (esto ahora también conocido como el fenómeno de las “puertas giratorias”). Aquí, “el que no corre, vuela” o “tanta paz lleves, como descanso dejas”. Podríamos hacer un extenso artículo con frases de este tipo, pero con estas es suficiente para entender los que ocurre.

Hace unos días hemos tenido cambio de consejero. Decimos adiós al que se va y hola al que llega; y la vida sigue. El cargo de consejero de sanidad es de alto riesgo, tiene lo que se podría llamar un “despacho caliente”; consejería de “índice de rotación” muy alto. Desde el año 2012 han pasado por este despacho: Lasquetty, Rodríguez, Maldonado, Sánchez Martos, y ahora Ruiz Escudero; en 5 años, 5 consejeros.

¿Qué deja el consejero que sale? Dos años de grandes anuncios, “humanización”, incumplimientos, frases repetidas como que tenemos la mejor sanidad de Europa, 5 de los 10 mejores hospitales de España, una satisfacción de los usuarios del 95%, un “modelo Madrid” de profesionalización de la gestión (o como llamar concurso a la habitual designación digital; de dedo se entiende). También deja un sistema que hace aguas por todas partes; literal lo de aguas: inundaciones de centros sanitarios, cuando no incendios de instalaciones eléctricas o techos que se caen. “La mejor sanidad de Europa” en los peores edificios y con los profesionales más abandonados. Unos profesionales que han perdido más de un 30% de su salario, que han visto como se les aplica una jornada de forma injusta y con un único afán, el de “recaudación”; o que se les ha impedido año tras año el desarrollo, reconocimiento y abono de la carrera profesional…etc. Son tantos los agravios y desplantes hacia los profesionales, que casi es mejor que cada uno se haga su propia lista. Los hay de todo tipo y para todos.

También deja una consejería que es un cero a la izquierda en el Consejo de Gobierno. La consejería más importante en presupuesto y trabajadores, y sin peso alguno. No era capaz de imponer su criterio y sus necesidades en el seno del Consejo de Gobierno. Ha permitido, y en esto no ha sido diferente a los previos, que su consejería esté incapacitada e intervenida por la de Hacienda. Solo recordar que hasta para el nombramiento de un interino en plaza vacante y dotada presupuestariamente, hay que pedir permiso a Hacienda. Esto ha dejado el consejero saliente. Daría para un libro detallar la situación, y no es el momento de ser exhaustivo.

¿Qué esperamos del consejero que llega? La verdad es que es sencillo resumirlo. Queremos un consejero dialogante, respetuoso con los profesionales, que entienda lo que necesita el sistema y que tenga manos libres y peso político en el seno del Consejo de Gobierno. Soluciones a las demandas de los profesionales, revertir los recortes, mejorar las infraestructuras, librarse de las ataduras de Hacienda, apostar por un Sistema Sanitario Público que se sustente en dos pilares fundamentales: los profesionales y unas dotaciones adecuadas. Está muy bien eso de humanizar, aunque me apena que se hable tanto de algo que es inherente a nuestro trabajo, que hacemos cada día, que es una de las bases fundamentales de la relación médico-paciente, y para la que no hace falta tanto alto cargo (ahora ya hasta con rango de Vice-consejería). Hay que reconocer que el nuevo consejero ha tenido un primer detalle interesante acudiendo a presentarse a los representantes de los trabajadores en la mesa sectorial al día siguiente de su toma de posesión. Pero, aunque los detalles son buenos y deseables, no son suficientes.

Los presupuestos del año 2018 serán una buena piedra de toque para ver el peso de esta nueva consejería. La modificación de la jornada y el abono de la carrera deben tener reflejo en los mismos. Como debe tenerlo un plan de infraestructuras suficiente para hacer frente al deterioro de los centros, o la recuperación de unas plantillas suficientes para hacer frente a las injustas listas de espera que sufren los pacientes. Alguno de estos problemas son tan antiguos que están escritos sobre papel pergamino y en cirílico. Mucho por hacer. Los profesionales estamos dispuestos a trabajar, a participar de la gestión, a aportar nuestra experiencia y nuestras ideas, a ser partícipes de las mejoras del sistema, pero también necesitamos ser objeto de cuidados, recibir ese trato humano que tanto les importa; queremos que los cuidadores seamos también cuidados. Para terminar, decir algo que repito en muchas ocasiones: “con nosotros todo es posible, contra nosotros todo es muy difícil”.

Y empiezo como terminé, con un último dicho popular, diciendo al nuevo consejero que espero no se cumpla el famoso “otro vendrá que bueno te hará”.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS

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