CON FIRMA. “1 de mayo”, por Mónica Alloza

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259 - Monica Alloza 3x3 cm

Esta semana hemos celebrado el 1 de mayo, día internacional del trabajo. Día tradicionalmente salpicado por manifestaciones y declaraciones en defensa de los derechos laborales. Día tradicionalmente de crítica mordaz a los sindicatos, lamentablemente…

Leí ese día un artículo de opinión titulado “Día Internacional del Trabajador: si Pablo Iglesias (el viejo) levantara la cabeza…” cuyo subtítulo rezaba “Los sindicatos se han convertido en instrumentos obsoletos incapaces de representar a la sociedad y de ejercer de intermediarios naturales entre la política, la empresa y la ciudadanía”. En un primer momento el tema me enfadó, porque no me sentí representada por esa afirmación. Pero, aun así, decidí seguir adelante con la lectura.

El artículo comienza justificando su afirmación en el éxito logrado en la calle por los pensionistas, los movimientos feministas del 8 de mayo, y las voces populares que claman contra la sentencia de La Manada, en las que las grandes centrales sindicales han estado ausentes. Critica a continuación “el coqueteo” con el independentismo catalán que han hecho algunos sectores de UGT y CCOO, menciona el caso de los ERE andaluces, las mariscadas y el fraude de los cursos de formación. Después cuestiona el papel de los nuevos líderes de las dos principales centrales sindicales y cómo se están “dejando robar la merienda” por la sociedad civil y sindicatos más pequeños. Menciona como ejemplo, el conflicto del aeropuerto de El Prat del pasado verano. Y como reflexión final, menciona a CSIF, que hace autocrítica y admite que los sindicatos de clase no están dando respuesta al sentir y necesidades de los ciudadanos. Por último, también llega la crítica desde la patronal, que sugiere que las cúpulas sindicales ofrecen peores condiciones laborales a sus empleados que lo que firman para el resto de trabajadores, lo cual apostilla con un “en casa del herrero, cuchillo de palo”.

¡Menos mal! Tenía razones para leer el artículo completo. Me he quedado más tranquila… ¿O no debería? Porque AMYTS no cumple (casi) ninguna de las afirmaciones que hace el periodista. Somos un sindicato pequeño, profesional y no subvencionado. Esto automáticamente garantiza nuestra imparcialidad política y nuestra honradez, que son las mayores críticas que reciben los sindicatos de clase.

Pero, ¿estamos dando respuesta a las necesidades y el sentir de los médicos? Pues este es el “casi” al que me refería en el párrafo anterior. Contamos en la actualidad con 140 delegados sindicales, todos facultativos, como el colectivo al que representamos. Aquí están todos ellos.

Me consta, como coordinadora de delegados, que en AMYTS se trabaja, mucho y bien, en la defensa de los profesionales. Tenemos mucha actividad sindical, reuniones, grupos de trabajo, participación activa en las mesas de negociación, difusión de noticias, elaboración de propuestas, declaración de posturas, atención al afiliado y simpatizante, etc. Pero no terminamos de llegar. Muchos médicos aún no saben que existe un sindicato profesional de médicos y titulados superiores sanitarios en Madrid. Creo que nos falta visibilidad, que nos falta venta, que nos falta adaptarnos a las nuevas circunstancias sociales.

Desde hace un tiempo venimos planteándonos que la representación profesional requiere nuevas formas, cauces de participación y de recogida de valoraciones de los propios profesionales, campañas que hagan visible el malestar con que muchos profesionales viven las condiciones asistenciales en muchos lugares… En ello estamos trabajando y, por ejemplo, nuestra postura ante las OPE que se están organizando viene definida por la encuesta que hicimos hace dos años entre nuestros afiliados. Estamos haciendo también una importante apuesta por las redes sociales, para estar más cerca aún de los profesionales, y participar en los debates que nos interesan a todos. Y nos devanamos los sesos buscando nuevas formas de información, reivindicación y movilización, más allá de las clásicas jornadas de huelga y manifestación, que siguen vigentes, ¡cómo no!

Ahora mismo tenemos en marcha una campaña audiovisual de denuncia de la sobrecarga laboral, incluso con una iniciativa de recogida de firmas para entregar al defensor del pueblo. Pero es mucho más lo que tenemos que hacer. Tenemos las herramientas, y lo más importante, los motivos. Ojalá el próximo año, para el 1 de mayo, el panorama haya cambiado y los artículos de opinión reconozcan nuestro trabajo y nuestra reputación.

Mónica Allozan Planet.
Especialista en Radiodiagnóstico. Coordinadora de delegados de AMYTS.

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