CON FIRMA. “Andrés Castillejo, ¡qué grande!”, por Mónica Alloza

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215 Monica Alloza 3x3 cm

Cuando el Secretario General me habló hace unos meses de suceder a Andrés Castillejo en la coordinación de delegados de AMYTS no le dije que sí. Me lo pensé, y mucho. No por la cantidad de trabajo y responsabilidad que el cargo me parecía que iba a suponer, visto desde fuera. Fundamentalmente porque me parecía que Andrés era insustituible.

Yo le veía en la sede atendiéndonos a todos, con un teléfono que no paraba de sonar, y que no le dejaba terminar lo que había empezado. Cuando yo llegaba, él ya estaba, y cuando me marchaba, él se quedaba. Conocía a todo el mundo por sus caras, su nombre y apellidos, su centro de trabajo y su vinculación con esta casa. Se sabía incluso su situación laboral y sus problemas personales. Siempre una sonrisa para todos, un “hola, querida”, un abrazo y un par de besos.

¡Menudo reto!

Finalmente, y después de mucho meditarlo, le di el sí a AMYTS. Y comencé mi segundo período MIR, mi residencia de coordinación de delegados. Me pegué a Andrés y le vi trabajar de cerca. Y en ese momento comprendí que mi impresión inicial era más que cierta: Andrés es insustituible. No es que conozca a todo el mundo, ¡es que se sabe sus números de teléfono! No es que tenga una sonrisa para todos, es que es como un padre: deja lo que esté haciendo y te atiende como si tú fueras lo más importante del mundo, te escucha, te consuela, te aconseja y te anima. Y sobre su labor, sólo puedo decir que ha sido generoso a más no poder. Le he visto asumir como propias tareas y funciones que no lo eran para echar una mano a los que veía más apurados, en según qué circunstancias. Ha amortiguado y apaciguado todo tipo de conatos, roces y conflictos en una organización en la que somos muchos, cada uno de nuestro padre y de nuestra madre.

227 Andres Castillejo 12x12 cm

Dr. Andrés Castillejo

Y cuando tocó despedirle, me di cuenta de cuánto le queremos y de cuánto vamos a echarle de menos: comidas sorpresa, regalos, abrazos e infinitas muestras de cariño.

Ahora han pasado unas semanas. Ya he terminado mi residencia; soy adjunto de primer año, pero sigo contando con Andrés, es mi ángel de la guarda. Está pendiente de mí, con una elegancia exquisita, como siempre. Desde la sombra me aconseja, me anima, me consuela y me guía. Con gran generosidad aplaude públicamente lo que hago, incluso mis errores (porque el periodo de novato hay que pasarlo y me queda mucho por recorrer y mejorar). Nunca un reproche, nunca un “esto yo lo hacía así y era mejor”. Todo un ejemplo de nuestro lema: médicos que cuidan a los médicos.

Sigo aprendiendo de Andrés, ¡cómo podría dejar de hacerlo! Coordinar más de 130 delegados no es fácil, pero suceder a Andrés es imposible. El listón que nos ha dejado está muy alto porque ha sido un estupendo coordinador, que ha hecho un fantástico trabajo en el sindicato y ha engrandecido el cargo de coordinación de delegados. Pero por encima de todo, Andrés es una muy buena persona, un entrañable ser humano, cariñoso, elegante y generoso, al que yo, como todos los que le conocéis, adoro.

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico. Coordinadora de delegados de AMYTS
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